La puesta en valor de los sitios arqueológicos es entendida como un conjunto de acciones sociales que tienen la intención de lograr que el público sea capaz de comprender y apreciar los múltiples significados y valores asociados a los vestigios arqueológicos, así como también en simultáneo busca asegurar la conservación y preservación a largo plazo del legado cultural (López Menchero Bendicho, 2012). En particular, la patrimonialización y valorización de sitios arqueológicos al aire libre es un tema que ha ido en crecimiento durante las últimas décadas en la República Argentina (Castro, 2004; Sabatini et al., 2024). En el caso de sitios arqueológicos de las poblaciones originarias se destacan aquellos de tipo monumental tales como el Shinkal de Quimivil en la provincia de Catamarca (Fernández Balboa et al., 2015; Raffino et al., 2000) y la Ciudad Sagrada de Quilmes en Tucumán (Becerra et al., 2012; Orlandi, 2022), en donde se han realizado trabajos de limpieza, anastilosis y su musealización para la apertura al público, entre otros ejemplos. Estos sitios forman parte de los lugares en los que se desarrolla la reproducción social y la memoria indígena (Flores y Acuto, 2015).
Se considera que la puesta en valor de los sitios arqueológicos no debe partir de una concepción de los mismos como escenarios pretéritos y vacíos de sujetos. Esta visión se la ha asociado tradicionalmente a la conceptualización esencialista y cientificista de patrimonio arqueológico, en la cual los bienes culturales “hablan y existen por sí solos”, constituyendo solo recursos a ser investigados por profesionales. Desde este punto de vista, durante los procesos de puesta en valor, los bienes culturales son mercantilizados y presentados como el testimonio de un pasado lejano y desvinculado del presente. De esta manera, se ha contribuido con la invisibilización de la identidad indígena y la alienación de los pueblos originarios contemporáneos de su pasado y patrimonio (Flores y Acuto, 2015).
Durante las últimas dos décadas también se han llevado a cabo puestas en valor de sitios históricos en Argentina. Entre otros ejemplos, han sido investigados, valorizados y musealizados monumentos históricos tales como el Fuerte Sancti Spiritus cuyo predio fue transformado en un parque arqueológico por ley provincial Ley N 13.434/2014; el Parque Arqueológico Santa Fe La Vieja; entre otros ejemplos. Otros antecedentes lo componen aquellas propuestas en las cuales se han realizado prospecciones y posteriores excavaciones arqueológicas en predios que ya eran patrimoniales o constituían museos, tal como el caso del Museo Municipal de Arte Decorativo Firma y Odilo Estévez (Bongiavanni et al., 2023b), el Museo Provincial de Ciencias Naturales Dr. Ángel Gallardo (Biasatti et al., 2015), entre otros ejemplos. Como se mencionó previamente, lo patrimonial se define no por su potencial como recurso a ser investigado y/o su reconocimiento formal legislativo, sino por constituirse como un elemento significativo a partir del cual diferentes colectivos pueden construir sentimientos de pertenencia, memoria e identidad (Convenio Cultural Europeo para la Protección del Patrimonio Arqueológico, 1992). Asimismo, los bienes patrimoniales nos convocan desde el presente a interrogar el pasado (Llul, 2005). En este sentido, la puesta en valor de los sitios arqueológicos puede construir sentidos y narrativas donde se visibilicen y reconozcan diferentes sujetos y colectivos.
En el marco de revalorización de bienes culturales y sitios arqueológicos históricos, en el año 2021 se inició a pedido de la Comisión Nacional de Monumentos, de Lugares y de Bienes Históricos de la Nación, en coordinación con la Municipalidad de Ensenada, la puesta en valor del Monumento Histórico Nacional Fuerte Barragán de la localidad de Ensenada de la provincia de Buenos Aires (Figura 1). Los argumentos que sostenían este pedido eran la trascendencia histórica del sitio vinculado a las invasiones británicas al Río de La Plata (1806-1807), así como su buen estado de conservación actual, especialmente de la batería que conserva su trazado original de 1801. Por otro lado, los criterios de valoración que justificaban su valorización y protección son los usos futuros previstos por parte del municipio de Ensenada y de la población local. Este proceso fue llevado a cabo por arqueólogos profesionales de las Universidades Nacionales de Rosario y La Plata, empleados de la Municipalidad de Ensenada, museólogos, restauradores y funcionarios públicos, entre otros actores involucrados. Específicamente en la intervención arqueológica y patrimonial del sitio participaron arqueólogos, docentes y estudiantes de la carrera de antropología de ambas casas de altos estudios pertenecientes al Centro de Estudios Arqueológicos Regionales (CEAR UNR-UNLP) y el Laboratorio de Análisis Cerámico de la Facultad de Ciencias Naturales y Museo (UNLP). El objetivo de este trabajo es presentar el resultado del análisis de los procesos de valoración patrimonial del Fuerte Barragán de Ensenada realizados a partir del año 2021 en función del análisis de los sentidos otorgados por los usuarios contemporáneos y la revalorización de sus huellas materiales. Este caso de análisis permite exhibir por un lado la heterogeneidad de actores implicados en la puesta en valor de los bienes culturales y por otra parte, reflexionar sobre el potencial que tienen los sitios arqueológicos para construir y reactivar narrativas que vinculen las identidades colectivas con los procesos históricos locales.
La costa actual del estuario del Río de la Plata presenta una sucesión de entradas y salidas donde se desarrollaron condiciones de baja y alta energía que afectaron la evolución paleoambiental durante los eventos transgresivos-regresivos del Holoceno, última época del Cuaternario que se inició hace 11.700 años. Este proceso controló de manera significativa la distribución de la sedimentación. En la ensenada de Barragán, donde se encuentra la desembocadura del río Santiago, se produjo una acumulación permitiendo un acceso a la ensenada que se mantuvo abierta hasta la construcción del puerto La Plata (inaugurado en 1890) (Fuks et al., 2017). La ubicación estratégica de la ensenada en el Río de la Plata, y dadas las características de posible fácil desembarco de embarcaciones con cierto calado de profundidad, facilitó en el siglo XVIII el tráfico ilegal de bienes. Esta situación es una de las razones por las cuales a partir del siglo XVIII comenzó la primera construcción del fuerte para custodiar el acceso a la región. Este espacio ha sido testigo a lo largo de 332 años de diferentes hechos históricos de trascendencia para nuestro país destacándose el desembarco de tropas británicas vinculadas a las segundas invasiones en el año 1807. Desde entonces el sitio ha sido producto de diversos usos, desde lazareto, Escuela de niños, Escuela de Aerostación y Aviación, Aeródromo Aeronáutico naval, hasta que en el año 1985 quedó bajo la salvaguarda de la Municipalidad de Ensenada (Bravo et al., 2024). Desde entonces ha habido diferentes aproximaciones a su conservación y estudio. Este sitio fue investigado bajo las perspectivas teóricas de la arqueología de la arquitectura y la arqueología del conflicto (Azkarate, 2013; Mannoit, 1990; Carlson-Drexler, 2010; Carman, 2013). Su arquitectura se caracteriza por la manipulación antrópica del espacio mediante técnicas constructivas que varían a lo largo del tiempo y que responden a factores sociales, culturales y económicos. La misma es resultado de una idea o percepción compartida por la colectividad de individuos de una sociedad (Criado Boado y Mañana Borrazás, 2003; Mañana Borrazás et al., 2002). Por su parte, fueron consideradas las instalaciones del predio relacionadas con el conflicto, los cambios e innovaciones en tecnología, entre otras. De este modo, el registro arqueológico del Fuerte nos informa sobre distintos aspectos de las sociedades que los han generado; y que son recursos en el presente, que deben ser conservados y gestionados tal como a nivel teórico lo proponen diversos autores (Carson-Drexler, 2010; Criado Boado, 2012).
En el inicio del último milenio, el parque adjunto al Fuerte Barragán, ha tenido unas excavaciones preliminares a cargo de dos grupos de estudio, el primero perteneciente a investigadores de la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la UNLP y el segundo perteneciente al Instituto Cultural del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires (Casadas et al., 2006; Casadas y Peltzer, 2007). Producto de estos estudios se registró un pozo de agua y elementos de diferentes ergologías. Cabe mencionar que no se ha hallado registro material de su ocupación por poblaciones indígenas en momentos previos ni durante su ocupación euro-criolla.
Dadas las características del sitio, el cual da cuenta de la historia nacional y local el Fuerte Barragán fue dDeclarado Monumento Histórico Nacional el 21 de mayo de 1942 (Decreto N°120411/1942). Asimismo, fue declarado Monumento Histórico Provincial en 1992 por la Ley 11.242 de la provincia de Buenos Aires. Finalmente, en el año 1985 abrió el Museo Histórico Barragán ubicado a pocos metros del sitio arqueológico administrado por la Municipalidad de Ensenada. Ese mismo año este museo pasa a ser Patrimonio Municipal (Oliva et al., 2024).
Actualmente, se conserva en muy buen estado la batería del Fuerte con su trazado original, la cual se caracteriza por presentar ocho troneras y dos estructuras de vigilancia, que han sufrido diferentes procesos de restauración a lo largo de su historia. Cabe mencionar que, durante las excavaciones arqueológicas realizadas durante el año 2021 y 2022, se ha encontrado un patio de ladrillos asociado al pozo de agua. Por otro lado, se halló un piso de hormigón asignado a una cronología de un pasado reciente. De este modo, la superficie observable del sitio ha aumentado de manera exponencial con respecto a su estado previo a la intervención de los autores.
En este trabajo se expone la valoración patrimonial del Monumento Histórico Nacional Fuerte Barragán. Por este motivo, se considera necesario aclarar que se entiende por patrimonio y puesta en valor del mismo. Estos conceptos, se hallan estrechamente relacionados y se encuentran actualmente en debate y tensión. En este artículo, entendemos al patrimonio arqueológico como aquellos bienes culturales que se han heredado del pasado y que hay una voluntad social de protegerlos como parte de las señas de identidad social e histórica de un grupo. Implica al menos una generación entre quienes fueron los productores de esos bienes y aquellos actores que lo consideran patrimonial (Querol, 2010). Desde este punto de vista, son las acciones y valoraciones sociales lo que le otorgan el carácter patrimonial. En este sentido, no se encuentra en el espacio y el tiempo como algo objetivo, visión esencialista que tradicionalmente ha tenido la disciplina arqueológica, sino que refiere a los usos del pasado en el presente (Gordillo et al., 2020).
Por su parte, la puesta en valor de los bienes culturales constituye la acción social orientada a favorecer la comprensión de sus múltiples significados y valores asociados y a fomentar el acceso y participación del público visitante. En este sentido, implica un conjunto de decisiones y estrategias que, en su totalidad, incrementan el valor social atribuido a dichos bienes. El objetivo último de estas acciones es promover la apropiación de los bienes culturales por parte de la comunidad y de los usuarios contemporáneos, garantizando así su conservación y preservación a largo plazo (López Menchero, 2012). De este modo, la puesta en valor coloca la centralidad en dos dimensiones: su acceso y conservación.
En relación a la primera dimensión, para garantizar el acceso, los sitios arqueológicos deben ser correctamente musealizados. La musealización es entendida como la acción y efecto de hacer visitable y accesible el yacimiento arqueológico o bienes culturales dentro de su entorno propio en una exposición que permanezca estable (Brague Martínez, 2016). En función de la estabilidad de los sitios y su puesta en valor, la segunda dimensión descansa en otros dos conceptos estrechamente relacionados, el de conservación y preservación. Para pensar en esta dimensión se optó por seguir los lineamientos proporcionados por el Consejo Internacional de Museos (ICOM) (2008). Este organismo definió al primer concepto como todas las medidas que tengan como objetivo la salvaguarda del patrimonio cultural tangible, asegurando su accesibilidad a generaciones presentes y futuras, las cuales deben respetar el significado y las propiedades físicas del bien cultural en cuestión. Dentro de esta se incluye la conservación preventiva, la cual es especialmente importante para la preservación. La misma incluye a las acciones que tienen como objetivo evitar o minimizar futuros deterioros o pérdidas sin interferir en la materialidad y estructura de los bienes (ICOM, 2008). En otras palabras, son las acciones incluidas en el mantenimiento del sitio arqueológico musealizado.
Este trabajo presenta el proceso de puesta en valor del Monumento Histórico Nacional Fuerte Barragán, el cual contó con un plan de gestión que permitió intervenir el sitio arqueológico según los requerimientos particulares para su valoración arqueológica y patrimonial. Este proceso puede ser dividido en dos etapas. Bajo la premisa de generar información en torno al mismo durante una primera etapa se llevó a cabo el registro, descripción y evaluación de las distintas fases constructivas de las estructuras presentes en la actualidad, con el fin de establecer la funcionalidad del sitio. Por otro lado, se registraron las estructuras existentes y se realizó un relevamiento geoeléctrico del sitio (Bongiovanni et al., 2023a,b). Asimismo, se llevó a cabo la toma de medidas de las construcciones y se identificaron los distintos momentos en la “vida” de las edificaciones donde se han utilizado distintas técnicas constructivas. Durante esta etapa se realizó una recopilación de los antecedentes histórico-documentales, información bibliográfica y cartográfica del sitio que permitieron contextualizar históricamente la construcción y la evolución material de las estructuras que integran el registro arqueológico presente así como acotar temporalmente los límites de ocupación del mismo (Castillo, 2021). Igualmente, se obtuvo información en el terreno mediante el empleo de fotografías terrestres y aéreas a fin de determinar detalles de las características topográficas y observar las diferentes etapas constructivas. Un punto central de esta etapa fue la obtención de información de primera mano comparando imágenes anteriores con imágenes obtenidas por diferente vía terrestre y aérea (Drone), realizándose vuelos en diferentes sectores del fuerte, lo cual permitió tomar imágenes fotográficas desde puntos estratégicos para su interpretación (Figura 2). Por otro lado, durante los años 2021 y 2022 se realizaron cuatro campañas arqueológicas que tuvieron por objeto excavar unos 95 m2 del predio. Durante las mismas, se excavó en torno a las estructuras asociadas a los hallazgos precedentes (pozo de agua y batería). Asimismo, se trabajó en diferentes puntos del Fuerte, planteando un total de 16 unidades de excavación. Para optimizar el trabajo de un área tan extensa, se dividió la superficie comprendida por la batería y el predio anexo en cuatro sectores de acuerdo a su orientación espacial: NO, NE; SE y SO.
Una segunda etapa, se desarrolló conjuntamente a las tareas previamente mencionadas. Este artículo se centra en la presentación de los resultados obtenidos durante esta etapa de trabajo. La misma estuvo determinada por las actividades de puesta en valor del sitio arqueológico, que incluyó su acondicionamiento espacial y su posterior musealización. Para lo cual se realizaron diferentes tareas. Estas pueden ser agrupadas en cinco tópicos: 1) tareas espaciales y de infraestructura, 2) tareas de conservación preventiva, 3) tareas de musealización del sitio y elaboración de artefactos de interpretación, 4) tareas de acceso y divulgación y 5) análisis de las apropiaciones y construcción de sentidos de los usuarios contemporáneos del Fuerte. Esta última estuvo centrada principalmente en las ceremonias ofrecidas por la Municipalidad de Ensenada. Complementariamente, entendiendo al patrimonio arqueológico en sus dimensiones simbólicas y materiales, y al registro arqueológico como un soporte de memoria sobre el cual los grupos sociales realizan apropiaciones para configurar sus sentidos de identidad, se llevó a cabo el análisis de los usos y apropiaciones patrimoniales del Fuerte Barragán. Este análisis se realizó mediante la ejecución de entrevistas en profundidad a los actores implicados en su gestión, usos y puesta en valor (e.g. Secretario de Cultura de la Municipalidad de Ensenada), y otros colectivos que realizan actividades en el predio (e.g. cuerpo de blandengues encargados de las recreaciones históricas, entre otros). Finalmente, se realizaron encuestas a los usuarios contemporáneos, vecinos y visitantes al predio.
Si bien no es el objetivo de este trabajo caracterizar los resultados de las actividades de relevamiento vinculadas a las estructuras constructivas y ergológicas del sitio, cabe destacar que las tareas realizadas durante la primera etapa metodológica propuesta, permitieron la identificación de los diferentes momentos de ocupación del sitio a lo largo de su historia (Oliva et al. 2024). A partir de los antecedentes histórico-documentales, se elaboró un marco de referencia que guíe la futura intervención en el sitio y la distribución de los hallazgos en el terreno.
Por otro lado, los relevamientos realizados en el sitio en esta primera etapa de trabajo proporcionaron diferentes imágenes del terreno que posibilitaron reinterpretar y proyectar las excavaciones, así como las tareas de puesta en valor del sitio. Durante las excavaciones realizadas se recuperaron un conjunto de 3.174 restos materiales de diversa naturaleza, compleja en cuanto a la interpretación arqueológica. Se han registrado enterrados en posición estratigráfica desde bala de cañón, loza, municiones, elementos metálicos, botones, cerámica de origen europeo, huesos de animales hoy no presentes en el área. Los bienes arqueológicos mencionados constituyen un testimonio de la identidad histórica nacional, así como también forman parte de los soportes materiales de la memoria local. Actualmente, se encuentran en proceso de análisis en el Laboratorio de Análisis Cerámico de la Facultad de Ciencias Naturales y Museo (UNLP).
En concordancia con la propuesta metodológica optada, se presentan los resultados de la segunda etapa de trabajo de acuerdo a las diferentes tareas realizadas.
La primera de ellas, estuvo orientada a la adecuación del espacio para ponderar la totalidad del sitio y optimizar sus recorridos. Entre las primeras acciones realizadas, consideramos necesaria la extracción de árboles que afectaban directamente la integridad de las estructuras arqueológicas. Estos árboles de gran porte y de raíces extensas eran especies no nativas, con lo cual se priorizó la preservación del bien cultural sobre los ejemplares retirados. Estas tareas fueron monitoreadas por los autores durante su desarrollo, ante la potencialidad de afectación al registro arqueológico. Para desarrollar con éxito estas tareas, se excavaron las raíces a un ritmo pausado y controlado, y ocasionalmente cuando fue necesario se detuvo la actividad. Asimismo, fueron retirados canteros de hormigón que se encontraban sobre el sitio arqueológico. Los sedimentos removidos fueron zarandeados ante la posibilidad de nuevos hallazgos. Durante este procedimiento no se observaron alteraciones ni perturbaciones sobre las estructuras del sitio, así como tampoco se recuperaron nuevos materiales. Otra de las actividades realizadas propuesta y acordada por las autoridades del predio fue el traslado del monolito conmemorativo, originalmente localizado en la batería del Fuerte. El monolito se encontraba asociado únicamente a la batería y al “redescubrimiento” del Fuerte y no a la totalidad del predio. En este sentido, se decidió su traslado a una posición próxima al ingreso al predio para promover una concepción más amplia del sitio (Figura 3).
Asimismo, se produjo la ampliación del área de ingreso a la batería para optimizar sus posibles recorridos y garantizar una mayor área de acceso. El traslado del monolito implicó el trabajo colaborativo con los empleados municipales, la discusión e intercambio de ideas que llevó a la construcción de una estructura de traslado adecuada para el mismo. Además, se realizó el seguimiento del traslado, así como también se excavó el lugar original de donde fue retirada la estructura y su destino final. En este último se recuperó fauna arqueológica, elementos correspondientes a un basurero y una bala de cañón en estratigrafía (Figura 4).
Posteriormente, se realizó la limpieza de las estructuras arqueológicas presentes, consistentes en un patio de ladrillo, un pozo de agua y una batería defensiva. El primero de ellos quedó expuesto a partir de las excavaciones arqueológicas realizadas durante el 2021-2022 y presentó un alto grado de fragmentación, requiriendo realizar la tarea de limpieza de manera paulatina. En cuanto al pozo de agua y batería, en ambos casos se trata de estructuras que ya se encontraban al descubierto y que requirieron de procesos de consolidación mediante la renovación de morteros y su posterior limpieza. Estas tareas estuvieron a cargo de la restauradora Isabel Contreras, quien capacitó a los empleados del municipio de Ensenada para que realizaran las tareas de limpieza de líquenes, consolidación de las estructuras y colocación del hidrófugo que permitiera una exposición al aire libre segura del registro emergente (Figura 5). De este modo, se formó una cooperativa de trabajadores locales denominada “Trabajo con identidad” a cargo de jóvenes que se capacitaron para intervenir en el patrimonio edificado. Cabe mencionar que en las tareas de consolidación de las estructuras se llevó a cabo la identificación previa de los morteros, juntas y otras materialidades por parte del Laboratorio de Entrenamiento Multidisciplinario para la Investigación Tecnológica (LEMIT-CIC-PBA).
Para garantizar el acceso integral a los diferentes sectores del sitio se llevó a cabo el diseño de un sendero autoguiado que permite recorrer e interpretar las instalaciones del Fuerte. Para lo cual, se elaboró un guión museológico con estaciones que marcan su recorrido. Igualmente, se colocó cartelería indicativa de las diferentes partes constituyentes del sitio y se proporcionaron las interpretaciones arqueológicas e históricas con un lenguaje adaptado para todo público en función de la comunicación pública de los avances en materia de investigación del sitio. Asimismo, se llevó a cabo una adecuación en relación a la incorporación de luminaria y la colocación de baldosas que guían el recorrido. Durante la ejecución de estas tareas se realizó el seguimiento correspondiente ante la eventual aparición de materiales arqueológicos (Figura 6).
El sitio arqueológico Fuerte Barragán es utilizado en el presente como sede de importantes eventos culturales locales. Durante el período 2021-2024 el CEAR UNLP-UNR ha colaborado en estos eventos organizados por la Municipalidad de Ensenada. En este sentido, se destaca por su impacto local la entrega de premios Fuerte Barragán a la cultura, en el marco de las cuales se realizó una muestra temporal de algunos de los materiales arqueológicos recuperados durante las excavaciones. Durante esta ceremonia se realiza la entrega de galardones para las personalidades destacadas del ámbito cultural, artístico y social de la ciudad de Ensenada. Otros eventos celebrados en el predio son la Noche de los museos en el Día Internacional de los Museos celebrado el 18 de mayo; Museos a la Luz de la Luna celebrado en la segunda quincena de noviembre y el Festival de la Soberanía con el fin de celebrar la Soberanía Nacional. En todos ellos se programaron actividades en las cuales participaron blandengues, autoridades municipales, integrantes de la Asociación Ensenadense de la Historia y la Cooperadora del Museo Fuerte de Barragán. Durante estas ceremonias se realiza la reconstrucción de un campamento militar en el fuerte a comienzos de siglo XIX y se reproducen las actividades militares de la época. Se destaca en la misma la recreación de la expulsión a las invasiones inglesas, la cual va precedida de un relato arqueológico y un video elaborado por el equipo que integran los autores del artículo en el cual se narran las diferentes ocupaciones del sitio. Esta actividad se acompaña de la exposición del sitio arqueológico el cual es acondicionado mediante luces para facilitar su visualización, así como también se exhibe una muestra temporal con los materiales recuperados del sitio. Asimismo, se entrega folletería informativa a los visitantes elaborada por el CEAR. Esta última consiste en una línea del tiempo del sitio que fomenta la contextualización arqueológica de las estructuras que los visitantes recorren. Es importante resaltar la interacción directa con el público en el sitio, la cual resulta sumamente enriquecedora para el intercambio de saberes en torno al registro arqueológico presente en el Fuerte y los cambios ambientales ocurridos en la región. Estas ceremonias culminan con la reproducción de tiros de cañón a cargo del cuerpo de blandengues de Barragán. Simultáneamente, se ha participado en otras muestras temporales donde se exhibieron los materiales arqueológicos del Fuerte, tal como el 203 Aniversario de la Provincia de Buenos Aires (Figura 7).
Por otro lado, pueden mencionarse visitas al sitio y recorrido por las diferentes unidades de excavación dirigidas a la comunidad educativa (e.g. estudiantes y docentes de la UNLP). Cabe mencionar que desde el año 2022 la Cátedra de Antropología General de la Facultad de Ciencias y Museo de la Universidad Nacional de La Plata realiza anualmente una visita al Fuerte como parte de sus actividades curriculares. Otro tipo de visita fue organizada por el Archivo Histórico Levene en el marco del XIX Congreso de Historia de los Pueblos de la Provincia de Buenos Aires (junio 2023).
Para abordar las representaciones sociales de los usuarios contemporáneos del Fuerte Barragán se implementó una encuesta a sus visitantes (N=22). En la misma se les preguntó por sus experiencias biográficas en relación a las visitas que realizan al Fuerte Barragán, así como cuáles son las apropiaciones realizadas en el sitio, especialmente se relevó si existen espacios de preferencia dentro del predio. Asimismo, se relevaron los sentidos otorgados al sitio como parte de las historias personales, de la localidad de Ensenada y de la Nación argentina. Además, se indagaron los saberes en torno a este espacio y su asociación con diferentes eventos históricos acontecidos en el lugar. Finalmente, se les preguntó cuáles eran los medios de adquisición del conocimiento adquirido sobre el Fuerte y si tenían una consideración patrimonial y proteccionista del mismo. Los resultados obtenidos demostraron que el Fuerte Barragán es un espacio altamente frecuentado por los encuestados, el 54% manifestó visitar el sitio entre una y tres veces por semana, mientras que solo un 14% lo hace una vez al mes y un 32% lo visitaba por primera vez. El 100 % de los encuestados (N=22) afirmó que el sitio era parte de la identidad de la localidad de Ensenada, y solo un poco más de la mitad de encuestados (n=13) afirmó que el sitio constituye parte de su propia historia biográfica. Resulta llamativo que, entre los espacios de preferencia dentro del Fuerte, más de la mitad de los encuestados (n=16) escogieron el parque adyacente al sitio arqueológico, viéndose escasamente representadas las estructuras edilicias, el sitio arqueológico y el museo del Fuerte. En concordancia 13 encuestados manifestaron desconocer que en el Fuerte Barragán hay un sitio arqueológico. Sin embargo, el 100 % de los encuestados afirmó estar a favor de realizar acciones tendientes a mantener y conservar el Fuerte Barragán; mientras que 19 personas vincularon al sitio con la temporalidad actual y no como un sitio anclado en el pasado. Por último, mayoritariamente se vinculó principalmente al Fuerte Barragán con la historia nacional (n=14), con la historia de Ensenada (n=3) y con las historias personales biográficas de los encuestados (n=7). Se observó la existencia de lazos individuales que trascienden la historia colectiva. Algunas personas encuestadas manifestaron tener en su posesión piezas arqueológicas halladas en el predio, lo cual posibilita planificar futuras etapas de trabajo con la comunidad para abordar la importancia de la preservación del registro arqueológico y registrar de acuerdo a la Ley 23.743/03 estos objetos.
Las acciones tendientes al reconocimiento del Fuerte, su apropiación y recuperación forman parte de los procesos de reafirmación de la identidad de los colectivos vinculados al sitio, quienes construyen sentidos y representaciones sobre el sitio arqueológico y sus ocupantes. Bajo esta premisa fueron realizadas entrevistas a distintos actores que interactúan con el sitio y han participado de su puesta en valor. A los mismos, se les preguntó acerca de su percepción sobre sus actividades profesionales desarrolladas en el Fuerte Barragán y sobre la importancia de este espacio para la comunidad. En primer lugar, se decidió entrevistar a un representante del cuerpo de “Blandengues de Barragán”, un grupo autoconvocado encargado de las recreaciones históricas en el predio, realizadas durante las noches de los museos, así como también de los actos patrios allí celebrados. Cabe mencionar que este grupo restauró en el año 2019 la vieja Pulpería del Museo Fuerte Barragán, la cual se encuentra muy próxima al sitio arqueológico, el capitán de los Blandengues de Barragán, nos informó durante la entrevista que:
Esta agrupación está instalada en el fuerte desde hace 5 años revalorizando la historia del lugar habiendo sido parte en los comienzos de la patria. Estar en un lugar tan emblemático nos honra, nos enorgullece y habla de nuestra historia y comienzo como Nación” (A. Aizpitarte, comunicación personal 2023).
Se reconoce en sus palabras, al Fuerte como un espacio emblemático y de importancia para la comunidad local y nacional. Complementariamente, consideramos oportuno entrevistar a Isabel Contreras, profesional encargada del área de restauración y a Esteban Bravo, Director de Cultura de Ensenada. Éste último, enfatizó el lugar que posee el Fuerte Barragán para la comunidad de Ensenada y, como el sitio arqueológico, se encuentra estrechamente vinculado a las biografías personales de los habitantes locales. En sus palabras:
El Fuerte tiene un rol central en la identidad de nuestra comunidad. Es el recuerdo de un pasado de resistencia y de defensa de la soberanía que se mantiene en nuestra esencia y se sostiene en múltiples escenas cotidianas de nuestra ciudad. Es un puente con nuestro pasado que se reaviva permanentemente de modos distintos en la construcción de nuestra comunidad. Un ejemplo reciente se puede ver en cómo, frente a la licitación del dragado del Canal Magdalena, se ha revalorizado la importancia estratégica de nuestro puerto, originalmente custodiado por el Fuerte, de su historia y del rol fundamental que le daba el propio Manuel Belgrano para la soberanía nacional. Muchas generaciones de ensenadenses no pudieron acceder libremente al Fuerte Barragán porque durante muchos años perteneció a la Marina, que como fuerza militar mantenía criterios de acceso restringidos. Desde su municipalización, y particularmente durante los últimos 20 años, se trabaja permanentemente para que ese patrimonio, siempre potente pero antes lejano, se convierte en un paisaje cotidiano y un símbolo presente para nuestra ciudadanía.” (E. Bravo, comunicación personal julio de 2023).
Por otro lado, durante las entrevistas se entrevé las valoraciones patrimoniales del sitio, las políticas de su puesta en valor y la decisión de su preservación para las futuras generaciones. En palabras del Director de Cultura de Ensenada:,
“… en los últimos 20 años se ha desarrollado un trabajo de revalorización de nuestro patrimonio cultural tangible, que ha implicado una transformación radical del espacio público…. El Fuerte Barragán tiene características especiales. Es nuestro patrimonio histórico e identitario más importante… se realiza un trabajo constante para que el Fuerte y su historia particular recuperen su lugar como espacio central al momento de interpretar los orígenes de nuestro país.” (E. Bravo, comunicación personal 2023).
En esta línea Isabel manifestó que “Empezamos trabajando con gente del lugar para que sientan el compromiso de la obra que tienen y que son parte” (I. Contreras comunicación personal 2023). De este modo, vuelve a reforzarse el vínculo con la comunidad local. En este sentido, cabe mencionar brevemente que el Fuerte Barragán se encuentra presente en otros establecimientos y emprendimientos locales que forman parte de la cotidianeidad de los ensenadenses. Por ejemplo, la nominación de la empresa de ómnibus local Línea 275 Fuerte Barragán Sa de Transporte; el Club Atlético Fuerte Barragán de Ensenada; medios de comunicación locales (e.g. Semanario Fuerte Barragán), entre otros ejemplos.
Por último, cabe mencionar que a posteriori de la puesta en valor desarrollada, la Secretaría de Cultura del Municipio de Ensenada implementó una serie de actividades de revalorización de las labores arqueológicas en Barragán, tales como la inauguración de la Sala de Arqueología de las infancias. En esta sala se introduce lúdicamente a infantes en la simulación de excavaciones arqueológicas realizadas en el predio (Figura 8).
La puesta en valor es un proceso complejo que requirió del diálogo, intercambio y trabajo colaborativo de especialistas en diversos campos de conocimiento (conservación, arqueología, museología), operarios, personal estable del municipio y vecinos. La heterogeneidad y complejidad de las tareas allí realizadas incluyeron tareas de acondicionamiento espacial y de infraestructura, así como de conservación preventiva, musealización, acceso y divulgación del sitio. En este sentido, se destaca la importancia de la participación activa de los diferentes actores involucrados, especialmente de autoridades, trabajadores estables del predio y la comunidad local. Se considera que las tareas de valorización del Fuerte Barragán generaron impactos positivos sobre los bienes culturales valorizados y sobre las relaciones que los sujetos establecen con el patrimonio. En este sentido, se pudo llevar a cabo la creación de la cooperativa de trabajadores locales “Trabajo con identidad”, la cual constituye un antecedente en relación a la forma de abordaje y de trabajo colectivo con el equipo de restauradores e investigadores del sitio.
Resulta central destacar que la valorización patrimonial es un concepto dinámico. En este aspecto, en momentos previos a la intervención en el Fuerte Barragán, al mismo ya se le otorgaban sentidos y se realizaban apropiaciones y usos del predio, especialmente por la comunidad de Ensenada (e.g. uso del nombre del Fuerte para medios de transporte públicos, clubes de barrio y medios de comunicación locales). Se considera que fueron las apropiaciones positivas del espacio por parte de la comunidad local, utilizado como un espacio recreativo, así como la mirada legalista sobre patrimonial sobre el yacimiento, reflejada en las categorías asignadas de Monumento Histórico Nacional y Provincial, que permitieron y abonaron el desarrollo de la puesta en valor aquí presentada. En este sentido, cabe destacar que la totalidad de los vecinos encuestados apoyó la ejecución de las acciones tendientes a la valorización del predio.
Consecuentemente, la puesta en valor permitió, por un lado, ampliar los públicos y usuarios que accedían al sitio, evidenciado en la masividad de las actividades realizadas en el predio (Noche de los museos en el Día Internacional de los Museos; Museos a la Luz de la Luna, Premios Fuerte Barragán a personalidades e instituciones destacadas en la Cultura y el Festival de la Soberanía). Por otra parte, la valorización del sitio promovió que diferentes actores y colectivos realicen nuevas apropiaciones, vinculadas al registro arqueológico emergente producto de las excavaciones. En este punto fueron centrales las denominadas tareas espaciales y de infraestructura consistentes en la adecuación del espacio para ponderar la totalidad del sitio y optimizar sus recorridos. Asimismo, se destacan las tareas de conservación preventiva que permitieron la musealización y apertura al público de las excavaciones arqueológicas del Fuerte.
Se considera exitosa la exposición estable del sitio. La misma se estructura en los circuitos históricos diseñados en base al registro arqueológico expuesto, la creación de artefactos de interpretación y la inauguración de la Sala de Arqueología de las infancias. En todos los casos se promovió el acceso permanente a la información arqueológica del Fuerte Barragán por fuera de la intervención y presencia de los arqueólogos y especialistas, democratizando de esta manera las interpretaciones académicas. Cabe mencionar que los circuitos autoguiados, en particular, incluyeron espacios cargados de sentidos por parte de la comunidad local, los cuales ya eran utilizados y visitados por los mismos. En este sentido, el parque adyacente al sitio y la batería del Fuerte fueron centrales en la elaboración de los nuevos senderos propuestos, a partir de los cuales fueron integrados otros lugares significativos del complejo tales como el pozo de agua y el patio arqueológico adyacente. Por todo lo expuesto, se considera que el Fuerte Barragán puede generar espacios de transtemporalidad, en la cual confluyen referentes arqueológicos, tiempos y sujetos patrimoniales distintos (Gili, 2016). En este contexto, se entiende por transtemporalidad la conexión de diferentes momentos del tiempo que convergen en el sitio arqueológico. De esta manera, el tiempo no opera de manera lineal, sino que el pasado irrumpe en el presente y lo transforma (Krawczyk-Żywko, 2023). Es decir, los usos y las actividades desarrolladas por los usuarios contemporáneos del sitio muestran que el pasado es presente. Un ejemplo claro de ello son las recreaciones históricas realizadas en el marco de las tareas de acceso y divulgación del Fuerte. Por otro lado, las representaciones sociales de los usuarios contemporáneos encuestados dieron cuenta de que el mismo es un espacio cotidiano frecuentemente visitado. Estas valoraciones positivas se ven reforzadas por las de los especialistas entrevistados, quienes representan diferentes colectivos (i.e. autoridades municipales, especialistas en conservación, cuerpo de blandengues, entre otros).
Los sentidos en torno a la interpretación del registro arqueológico, considerado un soporte de la memoria colectiva se encuentra en constante construcción, cambio, tensión y crecimiento, dentro de la cual intervienen actores heterogéneos (e.g. profesionales de la arqueología, funcionarios, vecinos, integrantes de la comunidad educativa, restauradores, museólogos, estudiantes universitarios, cuerpo de blandengues, entre otros). Las tareas aquí presentadas permitieron considerar al Fuerte Barragán como un monumento vivo y habitado, donde los elementos arqueológicos son incorporados, reactivados y reinterpretados por diferentes colectivos que construyen sentidos. Se considera que la generación de conocimiento en torno al sitio permitió a los diferentes colectivos realizar diversas acciones tendientes a su apropiación simbólica y material en el marco de los procesos de construcción social de la memoria colectiva. De modo que, la puesta en valor de sitios arqueológicos como el Fuerte Barragán, constituye una política pública cultural central en los procesos de reactivación de la memoria e identidad nacional. El Fuerte Barragán, es un sitio arqueológico valorado positivamente por la comunidad local, hecho que queda demostrado por el común acuerdo de los encuestados en introducir mecanismos de protección del sitio y por la masividad en la participación en las ceremonias realizadas en el predio (e.g. Noche de los Museos). En este sentido, se observaron mecanismos de respeto y valores relacionados con las biografías personales de sus visitantes, así como acciones tendientes a la protección de los elementos que componen el Fuerte. En esta línea, destacamos la posterior incorporación a las tareas realizadas de la sala de las infancias del Museo Fuerte Barragán, la cual tiene por objeto visibilizar las labores arqueológicas de manera permanente en el sitio.
Otro aspecto a destacar es que consideramos al análisis de las representaciones sociales, una herramienta fundamental para comprender los mecanismos de apropiación patrimonial del sitio por parte de la comunidad local, en particular de su dimensión simbólica y la construcción de sentidos en torno a éste. En este sentido, a pesar de que el registro arqueológico da cuenta de diferentes ocupaciones a lo largo de más de tres siglos, se observa una mayor identificación en las representaciones institucionales hacia sus funciones militares (e.g. recreaciones históricas vinculadas a las invasiones inglesas). En particular se destaca la batería por sobre otras estructuras y sectores del sitio, asociada a los comienzos del siglo XIX. Sin embargo, entre los usuarios se observó una preferencia por su uso recreativo (parque).
Este trabajo constituye un aporte al campo de la gestión cultural y puesta en valor de sitios arqueológicos al aire libre. En el mismo, fueron presentados los resultados del trabajo transdisciplinar realizado en un Monumento Histórico Nacional. Se considera que la labor desarrollada permitió ponderar un sitio arqueológico de trascendencia nacional, permitiendo comprender las múltiples variables que operan en la reactivación de un sitio de tal envergadura, para garantizar nuevos usos vinculados a su aprovechamiento como recurso cultural, identitario y turístico, garantizando su supervivencia para las futuras generaciones.
Nuestro especial agradecimiento a Esteban Bravo, Isabel Contreras, al Real Cuerpo de Blandengues de Barragán, a la municipalidad de Ensenada, a sus trabajadores y a todos los vecinos que participaron de las encuestas realizadas. Quisiéramos agradecer a los evaluadores del manuscrito por los aportes que enriquecieron la escritura del mismo.
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