Este artículo aborda la utilización de técnicas de la geofísica aplicadas por primera vez en un sitio colonial de la provincia de Tucumán. Estos tipos de técnicas permiten localizar rasgos arqueológicos en el subsuelo, de modo indirecto y de manera no destructiva facilitando la planificación y realización de excavaciones. Siguiendo esta metodología, se realizaron prospecciones geoeléctricas en el sector oriente del Cabildo de la antigua ciudad de Ibatín (Siglo XVI-XVII) y sus datos fueron interpretados mediante el Software IPI2Win con el fin de detectar anomalías de resistividad que pudieran indicar la presencia de estructuras habitacionales enterradas en la ciudad, tomando como caso de estudio la búsqueda de la casa del encomendero Rodríguez Beltrán, con el objeto de testear la información suministrada por las fuentes escritas. Se obtuvieron resultados favorables para la identificación de anomalías subsuperficiales que luego fueron interpretadas en gabinete y georreferenciadas en el campo para ayudar a la posterior intervención arqueológica. Al tratarse de un sitio cubierto por la selva, esta experiencia nos permitió sugerir algunas estrategias posibles que consideramos idóneas para aplicar este tipo de técnicas en futuras prospecciones en el sitio de estudio.
This article addresses the use of geophysical techniques applied for the first time in a colonial site in the province of Tucumán. These techniques allow the locating archaeological features in the subsoil, indirectly and in a non-destructive way, facilitating the planning and execution of excavations. Following this methodology, geoelectric surveys were carried out in the eastern sector of the Cabildo of t he old city of Ibatín (16th-17th century) and their data were interpreted using the IPI2Win Software to detect resistivity anomalies, which could indicate the presence of buried housing structures in the city, considering as a case study the search for the house of the encomendero Rodríguez Beltrán, in order to test the information provided by the written sources. Favorable results were obtained to identify subsurface anomalies that were later interpreted in the office and georeferenced in the field to help the subsequent archaeological intervention. As the site is covered by the jungle, this experience allowed us to suggest some possible strategies that we consider suitable to apply this type of technique in future surveys at the study site.
Este artigo aborda o uso de técnicas geofísicas aplicadas pela primeira vez em um sítio colonial na província de Tucumán. Estes tipos de técnicas permitem localizar vestígios arqueológicos no subsolo, de forma indireta e não destrutiva, facilitando o planeamento e a execução de escavações. Seguindo esta metodologia, foram realizados levantamentos geoelétricos no setor leste do Cabildo da antiga cidade de Ibatín (Século XVI-XVII) e seus dados foram interpretados usando o Software IPI2Win para detectar anomalias de resistividade, que poderiam indicar a presença de estruturas habitacionais enterradas na cidade, tomando como estudo de caso a busca pela casa do encomendero Rodríguez Beltrán, a fim de testar as informações fornecidas pelas fontes escritas. Obtiveram-se resultados favoráveis para a identificação de anomalias de subsuperfície que posteriormente foram interpretadas em gabinete e georreferenciadas no terreno para auxiliar a posterior intervenção arqueológica. Por se tratar de um local coberto pela selva, esta experiência permitiu-nos sugerir algumas possíveis estratégias que consideramos adequadas para aplicar esse tipo de técnica em futuras prospecções no local de estudo.
En la arqueología existen distintas técnicas prospectivas para la búsqueda de yacimientos y estructuras. Las más destacadas para abordar diferentes objetivos de estudio en la arqueología histórica son las prospecciones geofísicas, de superficie y el uso de cartografías antiguas, entre otras.
En los últimos tiempos1, el empleo de métodos geofísicos se convirtió en una práctica muy frecuente. Según Santiago (2009) “las técnicas geofísicas son utilizadas para examinar edificios históricos y estructuras arquitectónicas, así como las propiedades de sus alrededores. De esta manera los arqueólogos pueden asegurar la integridad de las estructuras y, cuando es necesario, dirigir las acciones sin emplear métodos de excavación tradicional” (Santiago, 2009, p.171). Entre los distintos métodos geofísicos se encuentran, técnicas sísmicas, magnéticas, georadar (GPR) y electrónicas. Esta última, muy implementada en la arqueología como el método de prospección geoeléctrica, mide el contraste que se produce entre las conductividades/resistividades de los materiales y su entorno, permitiendo analizar una gran variedad de situaciones, siempre que se tengan datos paramétricos o de ajuste con otros métodos o pruebas testigo.
En Argentina, entre 1996-1997, los métodos geofísicos fueron aplicados por primera vez en la ciudad de Santa Fe La Vieja (1576-1660), permitiéndoles a los investigadores delimitar las ruinas de la ciudad y la ubicación de los muros de diferentes edificaciones (Fanton et al., 1997). Luego, Castellano y Togo en 2001 utilizaron prospecciones geoeléctricas en el sitio prehispánico “San Félix” en la provincia de Santiago del Estero, para explorar y detectar artefactos y estructuras, lo que facilitó las posteriores excavaciones (Osella y Lanata, 2006). Al año siguiente, Buscaglia et al. (2004) generaron información del comportamiento subsuperficial de la ciudad Floridablanca, en la Bahía de San Julián, provincia de Santa Cruz, con el objeto de compararlo con información histórica y arqueológica. A su vez, este tipo de prospecciones no solo les permitió encontrar estructuras de adobe, sino replantear este método como otro medio para generar datos en el trabajo arqueológico. Posteriormente, un equipo de geólogos de la Facultad de Ciencias Naturales e Instituto Miguel Lillo, aplicaron por primera vez calicatas eléctricas en un sitio arqueológico de la provincia de Tucumán en el año 2002, hoy conocido como el actual sitio de memoria “Pozo de Vargas” (Tineo et al., 2002). Tres años después, Bonomo et al. (2006) realizaron prospecciones arqueogeofísicas para la detección de concheros en la costa patagónica combinando prospecciones geoeléctricas con georadar. Luego, integrantes del Proyecto Arqueológico Chaschuil - Abaucán aplicaron técnicas geofísicas que les permitieron generar un mapa virtual de estructuras arqueológicas del Bolsón de Fiambalá, localidad arqueológica de Palo Blanco, provincia de Catamarca, aportando información sobre la interacción entre la arquitectura residencial, la organización espacial y los contextos socio-históricos (Ratto, 2007). Hace 10 años, en el sur de la provincia de Buenos Aires se aplicaron dos métodos de prospección geofísica a una escala de análisis reducida en asentamientos rurales criollos del siglo XIX, rancho en el cantón de San Cayetano, permitiendo a los investigadores delimitar posibles estructuras negativas como fosos y túneles (Bagaloni et al., 2011).
En particular, la mayoría de los sitios arqueológicos mencionados anteriormente continuaron con intervenciones geofísicas a lo largo de los años. Si bien ninguno posee las mismas características (climáticas y vegetales) del entorno del sitio arqueológico de Ibatín, estas experiencias abren el camino a las diversas posibilidades de uso de técnicas geofísicas y contextos en el trabajo arqueológico de nuestro país, desde sitios prehispánicos hasta sitios arqueológicos en tiempos históricos, sentando un gran antecedente para la provincia de Tucumán.
En 2018 comenzamos formalmente un proyecto de investigación en el sitio arqueológico de Ibatín (Siglo XVI - XVII), ubicado a 7 km de la Comuna de León Rougés, Departamento de Monteros, provincia de Tucumán (Figura 1). Estas investigaciones consistieron en analizar la estructuración urbana de la ciudad y los espacios de interacción entre los diferentes actores sociales. Debido a las dimensiones del sitio de estudio (100 ha.) y que en su mayor parte se encuentra cubierto por la selva tucumana, algunos rasgos estructurales no se encuentran visibles a simple vista. Por otra parte, al ser una ciudad abandonada que ha sufrido en el tiempo, innumerables saqueos, los materiales usados para su construcción en su mayoría fueron trasladados, con las paredes de adobe de diversos edificios derrumbados, que se confunden con algunas elevaciones en el terreno, propio a su vez, de la remoción de tierra realizada en 1965 por retroexcavadoras para definir los caminos de la ciudad. Ante los diversos procesos de alteración, tanto antrópicos como bióticos, del registro arqueológico subsuperficial y superficial, los que condicionan la investigación en la ciudad, se optó por realizar relevamientos planialtimétricos, prospección geofísica y excavaciones exploratorias en el área.

Por lo tanto, este artículo tiene por objetivo presentar la utilización de la investigación geofísica para la búsqueda de la vivienda del encomendero Nuño Rodríguez de Beltrán, español que participó de la fundación en 1565 de la Ciudad de San Miguel de Tucumán y Nueva Tierra de Promisión junto con Diego de Villarroel y luego se convirtió en un vecino feudatario. La investigación se centra en la búsqueda de esta vivienda ya que se posee un rico corpus documental sobre la vida de este personaje y se busca cotejar la evidencia documental con el registro material.
Para ello, se utilizó la prospección geoeléctrica y se optó por explorar distintas técnicas que nos permitan ajustar e interpretar el registro de materiales subsuperficiales en un sitio cubierto por la selva pedemontana, con la implementación de calicatas paramétricas que permitan obtener resultados comparables.
La antigua ciudad de Ibatín2 fue fundada en 1565, en territorio de la antigua gobernación del Tucumán, hoy actual provincia de Tucumán, República Argentina. Se encuentra emplazada en la ecoregión de Yungas (Cabrera y Willink, 1980) y presenta distintos pisos de vegetación: monte, pastizal alto andino y de neblina, bosque nublado, selva nublada y selva pedemontana. Por otro lado, se encuentra cubierta por una frondosa vegetación propia de la selva pedemontana, en donde encontramos como principales especies arbóreas: tipa (Tipuana tipu), pacará (Enterolobium contorstisiliqum), palo San Antonio (Rapanea laetevirens), cebil (Anadenanthera colubrina) palo borracho (Ceiba insignis) tabaquillo (Croton piluliferum) y son particularmente característicos los grandes ejemplares de laurel (Cinnamomun porphyrium), nogal (Juglans australis) y horco molle (Blepharocalyx salicifolium). También, un sotobosque dominado por el helecho (Pteris deflexa) con la presencia de bromelias, piperáceas epífitas y musgos (Lomáscolo et al., 2014).
Desde un punto de vista geomorfológico, la ciudad se construyó en un ambiente pedemontano, con geoformas de abanicos aluviales, terrazas y valles fluviales. El principal proceso actuante es la acción agradacional fluvial. Por lo tanto, se incluyen cursos fluviales permanentes y transitorios, y abanicos aluviales que corresponderían a un nivel de agradación actualmente inactivo, desarrollado durante el Holoceno inferior a medio, constituyendo una zona de transición entre el piedemonte y la llanura (Sayago et al., 1984).
Por último, la zona de estudio litológicamente está constituida por arenas finas a medianas, con presencia de cantos rodados pequeños y algunos dispersos, que se hacen más abundantes en profundidad y se conforman bancos gravosos que se intercalan en las arenas (Dal Molin et al., 2003; Sayago et al., 1984;). Por lo tanto, “…los suelos se caracterizan por la alternancia de capas aluviales conformando numerosas discontinuidades dentro de los perfiles que reflejan pulsos de deposición de diferente energía originadas durante las tormentas estivales” (Puchulu y Fernández, 2014, p. 7). El sitio de estudio al encontrarse en las cercanías del río Pueblo Viejo, ha sufrido diversas inundaciones a lo largo de los años, debido a que es una región con precipitaciones significativas en los períodos más cálidos entre enero y marzo. A su vez, las condiciones típicas de un río de piedemonte y las actividades antrópicas3 como la extracción de arena y cantos rodados, que hasta estos días se realizan en los márgenes del río, aceleraron el proceso de migración y modificación del mismo.
La ciudad de Ibatín, funcionó como un sitio de paso y aprovisionamiento para los viajeros que se dirigían a otras ciudades de la región desde 1565 hasta 1685. En sus comienzos, fue fundada por los españoles para controlar la región montañosa que comunicaba Tucumán con Chile y Perú y, principalmente, como defensa de la ciudad de Santiago del Estero ante las posibles incursiones de los pueblos Diaguito - Calchaquíes ( Noli, 2016). Se trataba de una ciudad de aproximadamente 100 hectáreas con 49 manzanas, no todas habitadas. Estaba conformada por una plaza principal, a sus alrededores un Cabildo, la iglesia matriz, casas de encomenderos (como Nuño Rodríguez Beltrán, Alonso Sánchez Garzón, Francisco Urueña, Pedro González de Tapia y Luis Velázquez de Ovando, entre otros), el Colegio de la Compañía de Jesús, la Iglesia de Nuestra Señora de la Merced, la ranchería de San Francisco y una ermita. Estuvo habitada por españoles, portugueses, un genovés, esclavos africanos y población indígena de la región de las tierras bajas chaco- santiagueñas y de los valles del Perú, Paraguay y Chile.
Durante la primera mitad del siglo XVII, la ciudad tuvo un fuerte desarrollo económico, con importantes industrias como la fabricación de carretas, la cría de ganado vacuno, la manufactura de ladrillos y la presencia de hornos de cal, molinos y batanes. Entre 1656 y 1659, la ciudad sufrió las consecuencias del gran alzamiento indígena, la gran inundación de 1678 y el cambio del camino que unía el comercio de Perú con la ciudad de la Plata. Por lo que, como otras ciudades coloniales, fue trasladada al sitio la Toma, actual San Miguel de Tucumán, quedando sus ruinas progresivamente cubiertas por las yungas.
En 1965 Amalia Gramajo junto a su equipo realizaron las primeras intervenciones arqueológicas, asesorados por el doctor Lizondo Borda para descubrir los cimientos de los edificios públicos de la ciudad: el Cabildo, el Colegio de la Compañía de Jesús, la Iglesia de Nuestra Señora de la Merced, la ranchería de San Francisco y la iglesia matriz (Gramajo, 1976). Posteriormente, Rivet (2008) para realizar su tesina de grado excavó una unidad doméstica de privilegio frente de la plaza principal. Luego de 13 años4, se retomaron excavaciones en unidades domésticas en la periferia y en el suroeste de la plaza de la ciudad para evaluar las dimensiones de sus manzanas, calles y viviendas (Borsella, 2022).
A su vez, las prospecciones superficiales intensivas y radiales efectuadas estos dos últimos años permitieron determinar que la ciudad presenta hacia el oeste suelos bien erosionados propios de la actividad agropecuaria y las inundaciones, que permitieron identificar a simple vista los cimientos de diferentes viviendas. Mientras que en el sector este, los restos arqueológicos se encuentran cubiertos por diferentes procesos depositacionales (deposición de sedimentos, biogénicos y antropogénicos). Por lo tanto, se registraron alrededor de 27 estructuras mediante relevamientos de superficie y dos en excavaciones (Figura 2). Asimismo, la revisión de fuentes documentales, aportó la ubicación espacial de 34 casas y sus propietarios, además la de 15 cuadras, 23 solares y 12 medio solares, que permitieron tener un mayor conocimiento de la organización espacial y funcionalidad de la ciudad (Borsella y Monti, 2022) . Por esto, la importancia de implementar métodos geofísicos para hallar otras viviendas que aún no se conocen y que se encuentran plasmadas en los documentos.

Según las fuentes escritas presentes en el Archivo Histórico de Tucumán, Nuño Rodríguez de Beltrán, fue un personaje muy destacado en la colonia y nombrado en los documentos, formó parte de la fundación de la ciudad de Ibatín. Fue hijo de Diego Núñez y Constanza Rodríguez, naturales de la ciudad de Badajoz del reino de España (Monti, 2010). Se casó con Isabel de Saldaña y tuvo como hijos a: Juan Núñez Rodríguez casado con Bárbola Galván la hija (bastarda) de Domingo Galván, Diego de Saldaña, Juan de Saldaña, Isabel de Saldaña casada con Luis Velázquez de Ovanda, Constanza de Saldaña y Villalobos casada con Pedro Fernández de Andrada, María de Villalobos y Ana Saldaña.
En 1573, Rodríguez de Beltrán fue encomendero de los pueblos de Pomagasta, Cucuma y Belicha, propietario de una pequeña carpintería en este último y poseía un esclavo llamado Pedro (Noli, 2001; Roldán, 2017). Falleció alrededor del año 1610 en la ciudad de San Miguel de Tucumán, solicitando ser enterrado en la Iglesia Mayor. Estimamos que su primer hijo varón fue el heredero de su vivienda, ya que puede observarse posteriormente en los documentos siendo nombrado en cartas de compra y venta.
Según su testamento, el encomendero construyó su casa en un solar5 otorgado al casarse al lado del Cabildo y calle de por medio con la Iglesia de Nuestra Señora de la Merced, ocupando un solar de aproximadamente 2500 m2. Certifica esta información una Carta de Aprobación de Juan de Espinosa, tutor legal de los hijos menores de Ceballos Morales, donde hace remate de las casas que estos poseían. Se presentan tres citas que suministran información sobre la ubicación de la vivienda de Rodríguez de Beltrán:
Digo que entre otros bienes que los dichos menores tienen y poseen como herederos del dicho Diego de Ceballos, su padre lexítimo, tienen unas casas en esta dicha ciudad en la traza della, linderos el capitán Diego Costilla de Rojas y Nuño Rodríguez Beltrán y la plaza pública desta dicha ciudad y porque cómodamente no se podían partir ni dividirle. Carta de Aprobación (1607).
En el mismo año, se realiza la venta de unas casas en la ciudad de San Miguel de Tucumán que hacen Luis de Medina, García de Medina y Juan Bautista Muñoz al Cabildo:
Unas casas que están y caen en la plaza principal que tiene de sitio un solar que alinda con casas del capitán Diego Costilla de Rojas y casas de Nuño Rodríguez Beltrán…las cuales dichas casas hubimos y compramos del capitán Juan de Espinosa que nos las vendió en nombre de los menores de Diego Ceballos Morales…” Carta de compra y venta (1607).
Otro ejemplo que nos parece oportuno mencionar es el testamento de Juan de Espinosa, encomendero en 1612, donde detalla la ubicación de unas viviendas que él poseía:
"Ytem declaro por mis bienes unas casas en la plaza desta ciudad, linde de las casas del cabildo y de casas de Diego Costilla y Nuño Rodríguez que las compre habrá tres años poco más o menos". Testamento de Juan de Espinosa (1612).
Por otro lado, el registro escrito no detalla las características arquitectónicas de la posible vivienda ni sus dimensiones. Sin embargo, se estima que por el rol que desempeñaba este personaje en la sociedad colonial y la ubicación del solar, su vivienda podría haber tenido una cubierta de teja y sus muros de mampostería de adobe y/o ladrillo. Así mismo, la dimensión de la casa podría variar entre 8 m a 6 m de ancho.
Con el propósito de poder cotejar la información obtenida en las fuentes escritas, correspondientes a una problemática de investigación sobre la estructuración urbana de la ciudad, y las condiciones propicias de la disposición del solar actualmente, como la poca presencia de vegetación, se pudo aplicar el método geoeléctrico.
La prospección geoeléctrica es un método geofísico que permite estudiar desde superficie la distribución en profundidad de alguna magnitud electromagnética, es decir el comportamiento de la magnitud de distribución en el suelo de la resistividad eléctrica ñ (Rodríguez et al., 2006). La resistividad, es la resistencia que opone un material geológico al paso de la corriente eléctrica y a ésta a su vez depende de las características petrofísicas del material. Este método es utilizado para la búsqueda de aguas subterráneas, analizar las propiedades del suelo, geotecnia y también en estudios arqueológicos para la localización de sitios o rasgos arqueológicos.
La resistividad medida sobre el terreno es aparente porque depende de varios factores geológicos y ambientales como son la composición mineral de los materiales, el grado de dureza o cementación, o si son sedimentos sueltos, depende del tamaño de los granos, de la porosidad o grado de compactación y grado de saturación de agua de los poros (García, 2021). Estos dos últimos factores son los que más influyen al hacer variar espacial y temporalmente los valores de resistividad de los materiales superficiales del suelo y subsuelo, ya que están influenciados por los cambios meteorológicos del lugar y por la cobertura vegetal. Si el clima es árido, los materiales estarán secos y serán más resistivos, en cambio si el clima es tropical y lluvioso, los materiales estarán húmedos y serán menos resistivos o conductivos (García, 2021).
Todos los factores mencionados anteriormente, generan grandes variabilidades en los materiales naturales, por ello, en el campo encontramos los siguientes valores para: rocas ígneas y metamórficas inalteradas: > 1000 Ω m; rocas ígneas y metamórficas alteradas, o fuertemente diaclasadas: 100 a 1000 Ω m; calizas y areniscas: 100 a más de 1000 Ω m; arcillas: 1 a 10 Ω m; limos: 10 a 100 Ω m; arenas: 100 a 1000 Ω m; y gravas: 200 a más de 1000 Ω m (Sánchez, 1985).
Para el sitio de estudio, se tuvo en cuenta que el sedimento que contiene a las estructuras y materiales arqueológicos es de textura franco arcillo – arenosa, posee una estructura granular, una consistencia blanda y una porosidad de regular a escasa. Por ello, se estimaba encontrar valores de resistividad intermedia o semi-resistiva que varíen entre 200 Ω m y 500 Ω m.
Por otro parte, teniendo en cuenta la experiencia de métodos geoeléctricos en el departamento de Burruyacú sobre la búsqueda de aguas subterráneas (Figura 3), en un ambiente selvático similar al del sitio de estudio, García (2019) propone que para reducir los efectos de la cobertura vegetal (que además puede dificultar el acceso a la zona de interés, limitar el contacto de los electrodos con el suelo y aumentar la resistividad del entorno), se hace una limpieza (abrir picadas) de arbustos y ramas de la línea de medición o de perfil. Si se trabaja en ambiente selvático, el mantillo vegetal que cubre el suelo también dificulta la tarea por lo que hay que trabajar con jabalinas o electrodos más largos de 25 cm a 50 cm y humedecer el punto de medición para evitar la resistencia de contacto.

Todas las prospecciones fueron realizadas el mismo día, correspondiente a un periodo con clima seco. En el trabajo de campo se empleó un resistivímetro digital de alta precisión, marca M.P. Electronics, modelo MPX-400 del 2018. Se utilizó el método de prospección geoeléctrica por corriente continua, según el dispositivo tetraelectródico de Wenner6 en un número de 30 calicatas eléctricas. Las calicatas eléctricas (CE) son dispositivos de apertura fijas de 4 electrodos (2 de corriente y 2 de diferencia de potencial), que se desplazan sobre el terreno para estudiar las variaciones laterales de resistividad del terreno, a profundidades regulares que son definidas por el investigador (García, 2021) según los objetivos de búsqueda. Por otra parte, los sondeos eléctricos verticales (SEV) son dispositivos de aperturas móviles de 4 electrodos, donde se desplazan sólo 2 electrodos de corriente desde el punto central del terreno. Se utilizan para estudiar las variaciones verticales de la resistividad de los materiales y, en general, a mayores profundidades que las calicatas (García, 2021).
Debido a que se tenía un conocimiento previo del terreno y que el objetivo era obtener anomalías que indicaran la presencia de cimientos enterrados, encontrados en excavaciones del 2021 a 30 cm de profundidad, se optó por las calicatas eléctricas con aperturas electródicas de 3 a 6 m para explorar a una profundidad entre 1 m y 2 m.
El método con las CE consistió en introducir una corriente eléctrica de intensidad constante (8 ó 36,4 mA) a través de dos electrodos de inyección (A y B) conectados por una línea de alimentación a una fuente del resistivímetro, que genera un campo eléctrico artificial en el terreno. Este campo origina una diferencia de potencial que se registra entre dos electrodos de potencial (M y N) a partir de una línea de recepción. El valor registrado de diferencia de potencial depende de parámetros conocidos como la intensidad de corriente (I), las separaciones inter-electródicas AMNB y, principalmente, de las propiedades físicas de los materiales geológicos por los que circula la corriente eléctrica (García, 2021) (Figura 4).

Siguiendo a Zuñiga (2001), la resistividad eléctrica aparente (ña) se calcula relacionando los parámetros anteriores y aplicando la Ley de Ohm, mediante la siguiente ecuación:

Siendo K: la constante geométrica que depende de la disposición de los electrodos A, M, N y B. En este dispositivo (configuración Wenner) es igual a 2.𝜋.a
: la diferencia de potencial medida por el instrumento en mV.
I: la corriente eléctrica introducida en el terreno en mA.
Se emplearon las siguientes aperturas de la línea de alimentación AB de las calicatas eléctricas (CE) a 3 y 6 m. Para la línea de toma de diferencias de potencial (MN) se trabajó con la separación de 1 y 3 m para investigar hasta una profundidad estimada de 1 y 2 m respectivamente.
Por otra parte, se tomaron medidas testigos (calicatas paramétricas) en la vivienda excavada en el año 2021 (correspondiente a la estructura n° 30 de la manzana 31) (Figura 5), ubicada en la periferia de la ciudad al lado del actual módulo turístico, la cual quedó descubierta y posee sectores donde se aprecian espacios con cimientos de rocas enterrados y otros que no. Se debe agregar que en este sector existe una vegetación muy escasa, los cimientos de la vivienda se encuentran a una profundidad de 30 cm hasta 80 cm (con tamaños que varían entre 15 cm a 21 cm), y las dimensiones de la casa son de aproximadamente 6 m de ancho y 20 m de largo. Hay presencia de diferentes material es como ladrillos, tejas, carbón, cerámica indígena y española (Borsella, 2022).

La toma de muestras realizadas en la estructura n°30 permitió tener una primera aproximación a los valores estándar en zonas donde se encontró evidencia arqueológica. Al mismo tiempo, como complemento se tomaron medidas en el Cabildo ya que correspondía a la misma manzana del sitio analizado.
En el área a explorar ubicada en la esquina este del Cabildo y al frente de la Iglesia de la Merced ubicada al oeste, se optó por realizar un primer perfil norte - sur de 30 m de largo con mediciones a cada 5 m, que abarca la esquina sur - este de la manzana y las dos calles que la delimitan. Por su parte, se despejaron algunos sectores para poder incorporar los electrodos en el suelo y se calcularon transectas que no interfirieran con árboles más al interior del solar (Figura 6).

Por consiguiente, para ubicar las CE en los planos se midieron las coordenadas de los centros de cada calicata con un par de receptores GPS TRIMBLE R3 en modalidad PPK (Post Processed Kinematic) con un receptor base en la entrada del Sitio Arqueológico Ibatín.
Por último, para el procesamiento de los datos y para su evaluación sobre el terreno, se creó una capa de puntos de extensión geopackage en el software QGis a partir del archivo csv de los puntos relevados con GPS.
A continuación, se creó una tabla de atributos para asociarla a la capa anteriormente mencionada donde se introdujeron los campos: Resistividad aparente para una apertura electródica AB=6m y Resistividad aparente para una apertura electródica AB=3m, a partir de esta capa se realizó un procedimiento de interpolación (Interpolation IDW) con el software Surfer 1.7.0 para luego importarlo a QGis, primero con los valores de resistividad aparente registrados para una apertura electródica de AB=6m y luego con los de resistividad aparente registrados para una apertura electródica de AB=3m.
Vale aclarar que la Interpolation IDW se trata de una Interpolación mediante Distancia Inversa Ponderada (IDW). Este tipo de interpolación determina los valores de celda a través de una combinación ponderada linealmente de un conjunto de datos de puntos de muestra. Esto significa que los puntos de muestreo se ponderan de tal manera que la influencia de un punto frente a otro disminuye con la distancia (GeoInnova, 2023).
Este proceso da como resultado un archivo ráster de formato TIFF, donde en cada píxel se registra un valor de resistividad aparente. De esta forma, presenta un comportamiento muy similar a un archivo DEM (modelo digital de elevación), solo que en lugar de guardar elevaciones guarda resistividad aparente. Por lo tanto, a continuación, en la pestaña de QGIS raster/extracción/CurvasDeNivel se procedió a editar las isolíneas de resistividad. Luego, usando la simbología tanto del archivo ráster como de las curvas, se visualizaron de forma clasificada en función del campo “resistividad”, para facilitar la interpretación, obteniendo así las isolíneas de resistividad.
A continuación, se presentan los resultados obtenidos de la prospección geoeléctrica realizada en julio-agosto del año 2022. Los valores obtenidos rondan entre los 300 Ω m hasta valores que superan los 400 Ω m.
En el sondeo paramétrico o piloto realizado en la vivienda excavada en el año 2021, se obtuvo un valor de 357 Ω m en el sector donde no se encuentran los cimientos de la vivienda a una profundidad de 1m, y un valor de 467 Ω m en el sector donde sabemos que sí están. En cambio, para una profundidad de 2m los valores de resistividad son más bajos, siendo de 321 Ω m en el sector sin estructuras enterradas, y de 372 Ω m para el sector con cimientos (Tabla 1). Por otra parte, en el Cabildo, los valores obtenidos a la profundidad de 2 m, sólo arrojaron resistividades bajas con respecto a los valores paramétricos de la primera vivienda.
![Tabla 1. Resultados de resistividad mediante una prueba piloto/calicata paramétrica en la vivienda excavada en el 2021 y en el sector del Cabildo. Las columnas A, M, N, B corresponden a la distancia progresiva [m] de la posición del electrodo de mismo nombre. La columna V corresponde a la diferencia de potencial medida en el instrumento. La columna I corresponde a la intensidad de corriente medida en el instrumento. La columna K corresponde a la constante del dispositivo](https://www.rdahayl.org/index.php/rdahayl/article/download/293/version/298/480/2579/RDA17_1_06-T01.jpg)
A partir de las pruebas paramétricas, se decidió prospectar el área de interés sólo a un metro de profundidad, ya que a mayor profundidad las resistividades decrecen significativamente indicando la ausencia de cimientos o estructuras enterradas. En dicho sector se observaron anomalías de resistividad orientadas de norte – sur, alineadas a una recta de coordenada origen 27° 13' 16,21'' Lat. Sur, 65° 35' 6,79'' Long. Oeste y acimut 191° 46' 22.96 ''; y una segunda anomalía de resistividad orientada de este - oeste alineada a una recta de coordenada con origen en 27 13' 16,03'' Lat. Sur, 65° 35' 7,5'' Long. Oeste y acimut 105°37' 56.15''. Los valores con mayores resistividades corresponden a CE con 488 Ω m (Perfil (P) 4), 459 Ω m (P 3), 458 Ω m (P 2) y 452 Ω m (P 2), y CE con valores más bajos con 269 Ω m (P 1), 310 Ω m (P 3) y 359 Ω m (P 1) (Tabla 2).

Todos estos valores fueron mapeados en QGis para facilitar una interpretación integrada sobre el terreno, dando como resultado dos salidas gráficas: una de la imagen satelital con curvas de isoresistividades aparentes (Figura 7 A) y otra de un mapa de calor que visualiza las variaciones espaciales de las isoresistividades aparentes (Figura 7 B).

En particular, como se puede observar en el mapa de calor, los valores de resisitividad más elevados se ven representados con el color rojo. Estos marcan una recta al lado de la calle real indicando la posibilidad de encontrar indicios de cimientos de la casa, por la simetría de los valores.
La realización de la prospección geoeléctrica mostró la existencia de tres áreas potenciales en el solar:
Para constatar el origen de las anomalías, se excavaron los puntos con mayores resistividades, tomando en cuenta los valores que superaban los 400 Ω m. Se realizaron TUC-SAI-2022-E207 C1, C2 y C3 en la manzana 26.
Comenzando con el valor 459 Ω m, se realizó un sondeo de 1 m x 1 m (correspondiente a la cuadricula n°1), a una profundidad de 30 cm, coincidiendo con la altura de la calle. Se hallaron rocas metamórficas dispersas que permitieron pensar en posibles cimientos, así como una teja portuguesa prácticamente completa (Figura 8, B).

En una segunda instancia, se optó por excavar el punto de valor 458 Ω m, encontrando, a la altura de la calle real, la esquina de la vivienda con sus cimientos bien definidos (Figura 8, A y C). En este sector se encontraron materiales constructivos, cerámica indígena y española.
Luego se extendió la excavación 4 m al norte y 8 m al oeste para tener un panorama más amplio de la morfología de la vivienda, permitiendo obtener sus dimensiones reales: 10 m de ancho por 24 m de largo aproximados y con una división interna alrededor de los 10 m (Figura 8, D). En el trabajo de campo no se identificó ninguna pared perimetral, pero se determinaron cimientos de un metro de ancho y estaban constituidos con rocas metamórficas, algunas canteadas. Además, se observaron algunos adobes y ladrillos que podrían haber conformado una pared. A causa de que la ciudad realizó un traslado programado, la evidencia material se encuentra muy fragmentada y lo más característico son los cimientos de rocas y algunos restos de adobes, ladrillos y tejas que permiten pensar en paredes de adobes y ladrillos sin descartar estos en combinación con un sistema constructivo de tapial.
El promedio de las viviendas excavadas y prospectadas en las cuarenta y nueve manzanas demuestran la presencia de unidades domésticas de un ancho entre 6 m a 8 m y largos variables entre 10 m, 15 m y 20 m, medida estándar que consideramos para las viviendas coloniales de la ciudad. Sin embargo, esta estructura presenta un ancho superior a todas ellas, marcado quizás por el estatus del habitante.
Por otro lado, se recuperaron materiales constructivos (baldosas de barro cocido, tejas y ladrillos), cerámica indígena (tosca y estilo averías), mayólicas (de manufactura española y panameña), vidrios, restos faunísticos, carbones y algunos artefactos de metal.
Por último, se realizó un sondeo de 1 m x 1 m dentro de la vivienda en el punto de valor 433 Ω m, encontrando solamente un elemento de metal a 50 cm de profundidad.
Los resultados de las prospecciones piloto revelaron que, en espacios sin cimientos, los datos arrojados corresponden a los valores mínimos de resistividad (≤ 350 Ω m), y los espacios con cimientos corresponden a los valores más altos de resistividad (≥ 400 Ω m). Por lo tanto, favoreció a la investigación otorgándonos valores estándar para comparar con otros sectores del sitio y, además, contrastar los datos obtenidos con excavaciones arqueológicas, posibilitando la interpretación de las estructuras encontradas, generando una profunda comprensión del lugar (Figura 9).

En particular, los resultados obtenidos permiten concluir que el método geoeléctrico es adecuado para identificar cimientos subsuperficiales construidos con rocas en el sitio. Además, proporciona información estimada de su profundidad. En efecto, la prospección geofísica fue útil para delimitar el contexto arqueológico y la interpretación de las calicatas geoeléctricas contribuyó a la demarcación de las superficies a excavar y proporcionaron datos sobre la distribución y extensión de las estructuras. Hay que mencionar además, que la utilización de este método generó un nuevo corpus de evidencia arqueológica que permite replantearse otros objetivos y metodologías; y responder mediantes técnicas de las geociencias problemáticas arqueológicas. Creemos que este método geofísico redujo significativamente la investigación arqueológica en cuanto a tiempo de ejecución y su costo de operación guiándonos para un pronto hallazgo de la vivienda de Nuño Rodríguez de Beltrán.
Para finalizar, nos parece de suma importancia poder dejar en claro, para futuras intervenciones en el sitio, diferentes puntos a tener en cuenta:
1. Se puede destacar como precursor de la aplicación de estos métodos geofísicos en arqueología, al francés R. du Mesnil du Buisson, el cual realizó varias predicciones y experimentos en el año 1947 (Hesse, 2000).
2. Si bien el Acta Fundacional la denominan como “Ciudad de San Miguel de Tucumán y Nueva Tierra de Promisión”, emplazada en el paraje Ibatín, a lo largo de los años, se ha adoptado por parte de lugareños y algunos investigadores el término “Ciudad de Ibatín”.
3. Véase al respecto sobre la dinámica del río en “La influencia de los ríos en la historia de las ciudades coloniales del noroeste argentino: el caso de Ibatín (1565-1685)” de Monti et al., (2015).
4. En el año 2021, se realizaron diferentes excavaciones enmarcadas en el proyecto “Usos del espacio colonial en el sitio arqueológico Ibatín y sus alrededores (Tucumán, Argentina)” enmarcados en la tesis doctoral de la primera autora.
5. Testamento Nuño Rodríguez de Beltrán (1610).La interpretación y ubicación de este solar fue realizada por el Arql. Luis Monti.
6. Se utilizó este dispositivo ya que era el más apropiado por las condiciones del terreno y los objetivos planteados.
7. TUC-SAI-2022-E20, C1 (Provincia de Tucumán, Sitio Arqueológico Ibatín - Año de excavación-Estructura n° 20, Cuadricula n° 1) según recomendaciones del Registro Nacional de Yacimientos, Colecciones y Objetos Arqueológicos (RENYCOA).
Queremos agradecer en primer lugar a la Dra. Lorena Salvatelli, coordinadora del simposio “Documentos y cartografías” por la invitación a participar en este dossier. También a los evaluadores de este escrito, ya que sus comentarios mejoraron la versión original. Por otro lado, no queremos dejar de agradecer a los alumnos que participaron en la campaña de prospección y excavación que se realizó en el marco de los permisos Res. N° 1826 otorgados por el Ente de Cultura de Tucumán. Igualmente, merece nuestro afecto Diego Moreno quien no solo nos brindó su cariñosa hospitalidad, sino también hizo posible la realización de una pequeña campaña de excavación en el predio.
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