Revista de Arqueología Histórica Argentina y Latinoamericana
Vol. 14, Núm. 1, enero - junio 2020. ISSN 2344-9918
Asociación de Arqueólogos Profesionales de la República Argentina
Artículos

DES-ARMANDO EL TARDÍO: VARIACIONES EN PUNTAS DE PROYECTIL, BOLEADORAS, RASPADORES, RAEDERAS Y SUS MATERIAS PRIMAS EN MOMENTOS PRE Y POSTCONTACTO EN PATAGONIA MERIDIONAL

DIS-ASSEMBLING THE LATE HOLOCENE: VARIATIONS IN PROJECTILE POINTS, BALLS, ENDSCRAPERS, SCRAPERS AND THEIR RAW MATERIALS IN PRE AND POST-CONTACT MOMENTS IN SOUTHERN PATAGONIA

DESARMANDO O HOLOCENO: VARIAÇÕES NAS PONTAS DE PROJÉTEIS, BOLERAS, RASPADORES, RASPADORES E SUAS MATÉRIAS-PRIMAS NOS MOMENTOS PRÉ E PÓS-CONTATO NO SUL DA PATAGÔNIA

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Mariana Sacchi
Universidad de Buenos Aires, Facultad de Filosofía y Letras. Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano / Universidad Católica de Temuco
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Maria José Saletta
Universidad Nacional de la Matanza
Cómo citar este artículo:
Sacchi, M., & Saletta, M. J. (2022). Des-armando el tardío: variaciones en puntas de proyectil, boleadoras, raspadores, raederas y sus materias primas en momentos pre y post contacto en Patagonia Meridional. Revista de Arqueología Histórica Argentina y Latinoamericana 14(1): 65-103. Buenos Aires.
RESUMEN:

En este trabajo se presentan los resultados del análisis bibliográfico realizado sobre frecuencias de bolas, raspadores, raederas y puntas de proyectil en el registro arqueológico estratificado del Holoceno tardío de Patagonia Meridional. El objetivo final es observar si existen diferencias entre estos artefactos en los momentos pre y post contacto (1520).Se identifican, además, los tipos de materias primas utilizados con el objetivo de evaluar si existieron variaciones que puedan ser relacionadas con cambios en la organización tecnológica y en las estrategias de caza de los grupos cazadores recolectores producto de la introducción de nuevos recursos animales y materiales europeos. El área bajo estudio está comprendida entre Sur del río Deseado hasta la costa Norte del Estrecho de Magallanes. Para ello se relevaron los datos publicados en cuatro revistas (Relaciones, Intersecciones y Magallania –intervalo 1931/2016-) y en las actas de las Jornadas de Arqueología de Patagonia y Congresos de Arqueología Argentina (desde su inicio hasta 2017), que se sumaron a una base de datos sobre sitios arqueológicos postcontacto ya existente. El resultado final se complementa con los datos ya obtenidos que soportan la hipótesis de que en momentos postcontacto habría una coexistencia entre distintas estrategias de caza dependiendo de los espacios en los que se realiza la actividad.

Palabras clave:
PreContacto; PostContacto; Materias Primas; Uso del Espacio.
ABSTRACT:

In this paper we submit the results of the bibliographic analysis carried out on frequencies of balls, end scrapers, scrapers and projectile points in the late Holocene stratified archaeological record of Southern Patagonia. The final objective is to observe if there are differences between these artefacts at the pre and post contact moments (1520). In addition, the types of raw materials used are identified in order to assess whether there were variations that could be related to changes in the technological organization and hunting strategies of the hunter-gatherer groups because of the introduction of new animal and material resources. Europeans. The area under study is between the South of the Deseado River to the North coast of the Strait of Magellan. For this, the data published in four journals (Relaciones, Intersecciones and Magallania – between 1931 / 2016- ) and in the proceedings of the Patagonian Archaeology Conference and Argentinian Archaeology Congress (from its beginning to 2017), which were added to a database, were surveyed on existing post contact archaeological sites. The result is complemented by the data already obtained that supports the hypothesis that in moments post contact there would be a coexistence between different hunting strategies depending on the spaces in which the activity is carried out.

Keywords:
PreContact; Post Contact; Raw Materials; Artefacts; Landscape Use
RESUMO:

Este trabalho apresenta os resultados da análise bibliográfica realizada nas frequências de bolas, raspadores, raspadores e pontos de projéteis no final do registro arqueológico estratificado holoceno do sul da Patagônia. O objetivo final é observar se existem diferenças entre esses artefatos nos momentos pré e pós-contato (1520). Além disso, os tipos de matérias-primas utilizadas são identificados para avaliar se houve variações que podem estar relacionadas a mudanças na organização tecnológica e nas estratégias de caça dos grupos caçadores-coletores, como resultado da introdução de novos recursos animais e materiais. Europeus. A área em estudo fica entre o sul do rio Deseado e a costa norte do estreito de Magalhães. Para isso, foram pesquisados ​​os dados publicados em três periódicos (Relaciones, Intersecciones e Magallania - intervalo 1931 / 2016-) e nas atas da Conferência de Arqueologia da Patagônia e Congresso Nacional de Arqueologia Argentina (do início a 2017), adicionados a um banco de dados em sítios arqueológicos pós-contato existentes. O resultado final é complementado pelos dados já obtidos que corroboram a hipótese de que, em momentos pós-contato, haveria uma coexistência entre diferentes estratégias de caça, dependendo dos espaços em que a atividade é realizada.

Palavras-chave:
Pre Contato; Pós Contato; matérias primas; utilização do espaço
Recibido: junio de 2020
Aceptado: agosto de 2020

INTRODUCCION

La implementación y adopción de nuevas materias primas (vidrio, loza, metal, entre otras), tecnologías, artefactos y animales por los diferentes grupos de cazadores recolectores a partir de la llegada a las costas de América del Sur de la expedición de Magallanes (1520) ha sido discutida en diferentes publicaciones (Belardi, Carballo Marina, Nuevo Delauney y De angelis, 2013; Tehuelches meridionales, sensu Boschín y Nacuzzi, 1979; Casanueva, Castro Esnal y Pérez de Micou, 2017; Castro Esnal, Sacchi y Pérez de Micou, 2011; Castro Esnal y Casanueva, 2018; Gómez Otero, 1989-1990; Goñi, 2000; Goñi, Barrientos y Cassiodoro, 2000-2002; Goñi y Nuevo Delaunay, 2009; Moreno y Videla, 2008; Nuevo Delaunay, 2007,2012,2015; Nuevo Delaunay, Belardi,Carballo Marina, Saletta y De Angelis, 2017; Saletta, 2010, 2013a, 2013b, 2015; Saletta y Sacchi, 2017, 2019; Saletta y Fiore, 2019; Saletta, Daldin y Sacchi, 2019). Se ha analizado además la variación en la frecuencia de ciertos tipos artefactuales a lo largo del Holoceno tardío (Cirigliano y Pallo, 2019; Goñi et al., 2000-2002; Sacchi y Saletta, 2017; Saletta y Sacchi, 2017).

Con el objetivo de evaluar estos cambios, en el presente trabajo nos proponemos presentar los resultados del análisis bibliográfico sobre frecuencias de bolas, raspadores, raederas y puntas de proyectil en el registro arqueológico estratificado del Holoceno tardío en Patagonia meridional (Santa Cruz, Argentina) con el objetivo de observar si existen diferencias entre estos artefactos en los momentos pre y post contacto (1520 AD). El problema está vinculado con el uso (medido en términos de frecuencia de aparición) de estos cuatro tipos artefactuales a lo largo del Holoceno tardío. A partir de lo señalado se plantean las siguientes preguntas: ¿Existió una variación en el uso de estos cuatro tipos de artefactos a lo largo del Holoceno tardío? ¿Existen diferencias detectables entre el registro del Holoceno Tardío pre contacto del post contacto? ¿Cuántas de ellas pueden interpretarse como un cambio producto de la incorporación de nuevos artefactos, animales y redes de comercio con poblaciones europeas? Y de esto último, ¿Cuántas de ellas representan continuidades con modos de hacer que ya existían o se desarrollaron durante el Holoceno tardío?

El área de estudio fue definida en trabajos anteriores (Sacchi y Saletta, 2017; Saletta, 2015; Saletta y Sacchi, 2016, 2017, 2019; Saletta y Fiore, 2019) y se encuentra comprendida entre el Sur del río Deseado hasta el Estrecho de Magallanes. Esta zona fue definida como territorio aonikenk extendido (figura 1) teniendo en cuenta que los rangos anuales de movilidad (sensu Binford, [1980] 2007) de los grupos cazadoresrecolectores que pueden inferirse a partir de la información en las fuentes escritas (ver referencias en Saletta, 2015) son más amplios que el “territorio étnico” (Saletta, 2015;Saletta y Sacchi, 2019).

Figura 1. Territorio Aonikenk extendido. Proyección PSEUDO MERCATOR. Modificado de Saletta y Sacchi 2019.
Figura 1. Territorio Aonikenk extendido. Proyección PSEUDO MERCATOR. Modificado de Saletta y Sacchi 2019

MARCO DE TRABAJO

Los grupos humanos toman decisiones sobre los acontecimientos evaluando los nuevos recursos tecnológicos de acuerdo a sus conocimientos y tecnología previos, pero también incluyen la valoración de la oferta disponible de materias primas locales frente a la disponibilidad y abundancia relativa de los nuevos recursos (Álvarez, 2003; Cobb, 2003; Fiore, 2002; Sacchi, 2015b; Saletta, 2010, 2013b, 2015; Saletta y Sacchi, 2017; Saletta y Fiore, 2019, entre otros). Esto último constituye una variable importante para el problema aquí planteado ya que los artefactos y materias primas no estuvieron igualmente disponibles en todo el espacio de Patagonia continental meridional. Por lo tanto, es altamente posible y probable que la negociación que los grupos hayan hecho sobre cada uno de estos recursos haya presentado trayectorias históricas diferentes, lo que agrega variabilidad y equifinalidad en las tendencias observadas en el registro arqueológico. Siguiendo esta lógica, el asentamiento temprano de centros de colonización europea aumentaría la disponibilidad y abundancia relativa de recursos de manufactura industrial en zonas cercanas a ellos. A medida que aumentara la distancia desde esos centros hacia el interior del territorio esta disponibilidad decrecería. Lo anteriormente dicho es una variable a considerar, pero su aplicación directa sólo explica parcialmente el registro arqueológico.

Considerar únicamente las variables espaciales y temporales como vectores es un modelo simple pero útil al inicio de una investigación, sin embargo, se requiere agregar algunos conceptos que permitan dar cuenta de la complejidad de la manera en que los cazadores-recolectores se apropiaron -o no- de recursos europeos. El concepto de periferia -proveniente de la teoría de los sistemas mundiales (Wallerstein, 2005)es utilizado como referente espacial, ya que permite situar la cordillera centro sur (Patagonia) dentro de una matriz de expansión de los estados coloniales a partir del siglo XVI y de los estados-nación desde mitad del siglo XIX y es útil para comprender los procesos de anexión y colonización de los territorios del sur del continente. Sin embargo, la arqueología histórica ha planteado objeciones a la aplicación acrítica de la teoría de sistema-mundo para el estudio de cazadores-recolectores (Deagan et al., 2015; Lightfoot y Martínez, 1995). Coincidimos con Lightfoot y Martínez (1995) en que las periferias no recibieron e incorporaron acríticamente los artefactos, materias primas y animales europeos, sino que la forma en que fueron usados refleja “visiones de mundo” o su reinterpretación significativa dentro de sus sistemas de categorías. Estos conceptos, elaborados como “visión de mundo” por Lightfoot y Martínez (1995), fueron empleados para analizar situaciones de contacto cultural y uso de materias primas y artefactos alóctonos por parte de poblaciones nativas y, por lo tanto, son útiles para la interpretación del registro arqueológico de cazadores-recolectores (Saletta, 2015). Los resultados muestran que las poblaciones nativas no reciben y manipulan pasivamente el mundo material alóctono, sino que este es incorporado significativamente dentro de relaciones ya existentes en el mundo indígena (Cobb, 2003; Saletta, 2010, 2015; Saletta y Fiore, 2019). De esta manera, frecuencias bajas de artefactos europeos y de sitios con artefactos europeos no son interpretadas solo como el producto de una baja disponibilidad de estas materias primas, sino que también podrían ser la consecuencia de una negociación diferencial de estas categorías por parte de los cazadores-recolectores.

Asimismo, tratadas en conjunto, las variables espacial y temporal implicarían considerar que en los inicios del proceso de contacto los recursos tecnológicos europeos que se intercambiaron habrían tenido más que ver con las redes y categorías previamente establecidas entre los grupos, de lo que se deduce la necesidad de analizar si se produjeron cambios en las frecuencias de ciertos artefactos en un plazo mayor que el del proceso de contacto. El concepto de frontera (Lightfoot y Martínez, 1995) complejiza la relación centro-periferia, ya que considera que en los límites entre los centros y sus periferias la incorporación de artefactos y materias primas por parte de grupos indígenas dependería menos de su abundancia y disponibilidad que de las trayectorias históricas de dichos grupos. Por lo tanto, la obtención de recursos europeos en las periferias debería contemplar el contacto indirecto con otros grupos indígenas que se encontraran más cercanos a los centros de colonización (Horwitz, Borrero y Casiraghi, 1993-1994) y donde no mediaban los europeos/ criollos. Además, el ingreso de un artefacto dentro del repertorio indígena no se produce inmediatamente, sino que está mediado por la percepción de su eficacia técnica y social (Cobb, 2003). La reticencia de ciertos grupos a sumar nuevos artefactos o a abandonar ciertas prácticas puede estar mucho más relacionada con atributos identitarios que con cuestiones técnico-prácticas (Lightfoot y Martínez, 1995). De este modo, la ausencia de artefactos de origen europeo en sitios postcontacto (cercanos al siglo XX) podría no ser consecuencia de una baja disponibilidad de los mismos, sino de una negociación negativa por parte de los grupos. Es así que como mucho de lo que circula entre sociedades-cazadoras recolectoras funciona como reconocimiento visual de relaciones sociales (Wobst 1977 en Lightfoot y Martínez, 1995) se esperaría que los artefactos que inicialmente circularían fueran los ítems de decoración personal (cuentas de collar, por ejemplo). A medida que el proceso de contacto continúa, los grupos intercambiarán entre sí más tipos de artefactos, por lo que en el registro arqueológico aparecerán materias primas europeas empleadas en la manufactura de artefactos de uso cotidiano (raspadores, hierro, etc.) y, por último, artefactos de morfología y materias primas europeo/ criollas (Lightfoot y Martínez, 1995). Por lo tanto, para comprender la temporalidad del proceso de contacto es necesario atender las dinámicas de movilidad de los grupos cazadores recolectores y las estrategias conocidas para momentos previos (Aschero, Bellelli y Goñi, 1992-1993; Goñi, 2000; Goñi et al., 2000-2002; Goñi, 2011; Sacchi et al., 2016; Saletta y Sacchi, 2017, 2019).

Planteamos que para entender parte de la dinámica sobre cómo se produjo el proceso de contacto en Patagonia meridional se debe analizar la variación de los artefactos en un período mayor que el del postcontacto, aunque manteniendo las distinciones. Nuestra hipótesis es que debido a que los nuevos recursos tecnológicos se insertan dentro de redes preestablecidas de conocimiento, no esperamos encontrar diferencias en las frecuencias de los artefactos considerados. Al mismo tiempo se considera que la menor abundancia y disponibilidad relativa de estos recursos alóctonos impidió que pudiera realizarse un remplazo total de las materias primas locales.

MATERIALES Y MÉTODOS

Para este trabajo se relevaron publicaciones periódicas de Chile y Argentina (Relaciones de la Sociedad Argentina de Antropología, Intersecciones en Antropología, Magallania/Anales del Instituto de la Patagonia, Revista Arqueología), Jornadas de Arqueología de la Patagonia y Congresos Nacionales de Arqueología Argentina –hasta el año 2017-. Este relevamiento se sumó a una base de datos ya existente sobre sitios post-contacto (Saletta 2015) que incluía un relevamiento de más revistas (Cuadernos del Instituto de Antropología y Pensamiento Latinoamericano, Praehistoria y RUNA). En total se relevaron 170 publicaciones. Las tesis de licenciatura y/o doctorales no fueron relevadas de manera sistemática, pero en tres ocasiones fueron consultadas para complementar datos faltantes de las publicaciones (Borrero, 1985; Buscaglia, 2009; Lanata, 1995). Las publicaciones periódicas en revistas de habla inglesa tampoco fueron relevadas de manera sistemática, pero se consultaron algunas para complementar datos ausentes en las publicaciones argentinas y en las chilenas. Cuando fue necesario (faltante de datos o actualización de fechados) se incluyeron revistas no relevadas originalmente así como Informes Técnicos producto de estudios de impacto arqueológico. De esta manera, se buscó que la información relevada estuviera lo más actualizada posible.

El área de estudio fue establecida siguiendo los criterios provenientes de las fuentes histórico-etnográficas (Saletta 2015) y corresponde a lo que se ha considerado como el área extendida de los Aonikenk (Tehuelches meridionales, sensu Boschín y Nacuzzi, 1979; Lista, [1894] 2006; Musters, [1871] 1911; Nacuzzi, 2005). Esto comprende distintos rangos de acción que exceden el territorio al sur del río Santa Cruz y que llegarían hasta el río Deseado en el norte de la provincia de Santa Cruz (figura 1). Hacia el sur se encuentra la margen norte del Estrecho de Magallanes y aquí se consideró que la cordillera no representó una barrera totalmente infranqueable, por lo que se tomaron los sitios al oeste (Bellelli, Scheinsohn y Podestá 2008, Borrero, 1994-1995; Saletta 2015).

Se creó una base de datos (Fiore 2007; Saletta, 2010, 2013a, 2015; Saletta y Fiore, 2018, 2019) con dos tablas vinculadas entre sí. Por un lado, la tabla principal recogía ocho variables: Nº de sitio, nombre del sitio, capa, fechado de capa, Tipo de sitio adscripto por los investigadores, N de bolas totales, N de puntas de proyectil totales, N de raspadores totales y N de raederas totales. Por otro lado, la tabla secundaria vinculaba los sitios con los artefactos analizados y constaba de cinco variables: Nº de sitio, nombre de sitio, tipo de artefacto, tipo de materia prima. Ambas tablas se vinculan mediante el Nº de sitio.

Los criterios para incluir un sitio dentro de nuestra base de datos pre - post contacto fueron los siguientes:

  1. Sitios postcontacto: fechados radicarbónicos (calibrados o sin calibrar) posteriores a los 400 AP con un sigma de error y/o presencia de material y/o fauna de origen europeo (criterio no excluyente);
  2. Sitios pre contacto: fechados radiocarbónicos (calibrados o sin calibrar) dentro del rango de 2500 AP a 400 AP (Holoceno tardío).

El criterio a) se ha considerado como analíticamente útil y provechoso en varias publicaciones (Saletta, 2013 a y b, 2015; Saletta y Sacchi, 2019; Saletta y Fiore, 2019) para el análisis de sitios arqueológicos recopilados de publicaciones e investigados por varios equipos a lo largo de más de 40 años en Patagonia y Tierra del Fuego. La consideración de fechados de 400 AP calibrados y sin calibrar permite incluir sitios cuya información sobre el método de fechado empleado no es clara en la publicación. Esta falta de claridad se destaca en las publicaciones consultadas desde fines de la década de 1970, toda la década de 1980 y parte de la de 1990 y responde a prácticas disciplinares que fueron cambiando a lo largo del tiempo (Saletta, 2015). Este aspecto es una de las limitaciones del método de recopilación bibliográfica. Aun considerando las diferentes curvas disponibles en la actualidad para los fechados radiocarbónicos, la elección de 400 AP más un sigma de error permite incluir de manera fiable sitios que de otra manera habrían sido descartados. Esta cifra se correlaciona con la llegada de los primeros europeos a la costa atlántica de Patagonia (Magallanes en 1520) y con el establecimiento de los españoles en Valdivia, Concepción (ambas fundadas en 1552),Osorno (1558) y Chiloe (1567).

Asimismo, considerar sólo como sitios posteriores al inicio del contacto a aquellos que tienen material europeo implica no tomar en cuenta la agencia (Fiore, 2002) de los grupos indígenas en el uso -o node materias primas y/o artefactos europeos, obliterando aquellos grupos que activamente emplearon estrategias activas de no incorporación, producto de pautas de comportamiento.

En este trabajo utilizamos la definición de sitio de manera operativa. Esto significa que hay un total de 80 sitios, de los cuales 6 tienen capas cuyos fechados caen en ambos bloques1. A fines de no generar confusión con el uso de otros términos, se consideró que cada una de esas capas era un “sitio”, de manera tal, que los 80 sitios se dividen en 47 del bloque pre contacto y 39 del bloque postcontacto. En ellos se analizó la presencia de 4 grupos tipológicos (sensu Aschero, 1975, 1983 y Aschero y Hocsman 2004): raspadores, puntas de proyectil, raederas y bolas. Para cada uno de ellos se consignó la cantidad y la materia prima siguiendo con los criterios utilizados para la división de los sitios expuesta anteriormente.

RESULTADOS

A partir de los relevamientos realizados, se identificaron un total de ochenta (80) sitios adscribidles al bloque del Holoceno tardío analizado en este trabajo (2500 AP- Siglo XX). Estos pueden dividirse de la siguiente manera: a) sitios previos al contacto N= 41; b) sitios posteriores al contacto N= 33 y c) sitios que presentan ocupaciones tanto anteriores como posteriores al contacto N= 6 (ver figura 2).

Presentamos una breve descripción de la información provista por las publicaciones relevadas a fin de que se comprenda la naturaleza fragmentaria de los datos que mencionamos en el apartado de métodos. De los 80 sitios, sólo en el 66% de ellos (52) pudimos reconstruir los N artefactuales para las categorías analizadas, en los restantes 28 ese dato no fue publicado; esto implica una limitación en las implicancias de los resultados. De la misma manera, de ese 66% de sitios cuyos N artefactuales se encontraban publicados, sólo en el 27% de ellos (14 sitios) también se publicaron las materias primas en la que estaban confeccionandos los artefactos, nuevamente limitando la posibilidad de esta investigación. Esta fragmentación de la información publicada dificulta los análisis que se pueden hacer sobre datos de otros autores. Sin embargo, teniendo presente siempre este sesgo del proceso de publicación de datos (Fiore 2007) es posible generar implicaciones sobre el registro arqueológico.

Figura 2. Sitios Relevados en esta publicación. Proyección EPSG:3857 PSEUDO MERCATOR.
Figura 2. Sitios Relevados en esta publicación. Proyección EPSG:3857 PSEUDO MERCATOR

Una vez establecida la estructura de la muestra en cuanto información, se procedió a comparar las proporciones de los tipos artefactuales, tanto en los bloques pre contacto (de aquí en adelante PreC) como en el post-contacto (de aquí en adelante PostC). En ambos bloques se mantienen las proporciones de los raspadores como los instrumentos más representados, seguidos por las puntas de proyectil y las raederas (ver figuras 3 y 4) y en último lugar las bolas de boleadora. Esto apoyaría la hipótesis de una continuidad entre ambos bloques, al menos, en las proporciones de representación de cada uno de los instrumentos.

Figura 3. Proporciones y N de tipos artefactuales en sitios pre y post contacto.
Figura 3. Proporciones y N de tipos artefactuales en sitios pre y post contacto
Figura 4. N artefactos y N de sitios donde se registraron.
Figura 4. N artefactos y N de sitios donde se registraron

Raspadores

Los raspadores son el tipo artefactual más frecuente en la muestra. En los sitios con fechados posteriores a 1520 (figuras 3 y 4) el N total de raspadores es ligeramente menor (N RP= 812) que en el bloque PreC; pero se mantiene la tendencia a la mayor proporción de estos artefactos por las raederas, puntas de proyectil y bolas de boleadoras. Sin embargo, comparativamente, la proporción de raspadores con respecto a los otros instrumentos aumenta en el bloque PostC (89%) con respecto al bloque PreC (69%), lo que sería un indicador de que podría haber un aumento en la frecuencia de su uso con respecto a los otros artefactos analizados.

Ya mencionamos que los raspadores presentan una frecuencia similar en ambos bloques, aunque ligeramente menor en el bloque PostC (N=812) que en el PreC (N=954) (figura 3). Además de tener un N menor en el bloque PostC, están distribuidos en menos sitios (N= 24) que los raspadores del bloque PreC (N= 36) (figura 4), lo que podría implicar que las tareas en las que eran utilizados se realizaban en menos lugares o que existió, como plantean Goñi y colaboradores (ver Goñi 2011), una reducción de la movilidad residencial de los grupos luego de la adopción del caballo como tecnología de transporte. De ser cierta esta hipótesis, lo que podríamos observar es una menor cantidad de sitios caracterizados como residenciales con una mayor cantidad de raspadores en sus conjuntos artefactuales. La relación raspadores/sitios totales en el bloque PreC es de 20,29 RP/sitio y en el bloque PostC de 20,8 RP/sitio, lo que indicaría una distribución similar. Sin embargo, como el N de sitios con raspadores disminuye en el bloque PostC, al analizar la relación entre cantidad de raspadores/ cantidad de sitios con raspadores dicha similitud cambia. En el bloque PreC el promedio de raspadores por sitio es de 26,5 raspadores/sitio (954 RP/36 sitios), mientras que en el PostC el número se eleva a 33,83 raspadores/sitio (812/24). Este aumento en el índice de raspadores podría ser interpretado tanto como una medida de intensificación (sensu Belotti López, 2015) en su uso, pero también un indicador de una restricción de movilidad, ya que se encuentran en menos sitios pero son muy usados en ellos.

La mayor variación entre bloques detectada para los raspadores está dada por la materia prima en la que fueron confeccionados. A diferencia de lo que sucede con las puntas de proyectil (siguiente apartado), para la mayoría de los raspadores hallados en sitios del bloque PreC no contamos con información publicada sobre su materia prima (79% de los 954 raspadores), por el contrario, en el bloque PostC en la mayoría de los raspadores (87% de 812) sí se informó en la publicación la materia prima en la que fueron confeccionados, porcentaje que se eleva a 100% en el caso de las materias primas industriales (vidrio y gres). Este desbalance en el registro de datos publicados limita la extensión del análisis y la interpretación de los resultados, aun así, es importante presentar los resultados con la información disponible. La utilización de materias primas industriales para la confección de artefactos en morfologías tradicionales (Saletta, 2015) es lo más notable del bloque PostC, no sólo por su uso sino por la alta frecuencia en las que aparecen dichos artefactos. La selección habitual del vidrio y de otras materias primas industriales para la confección únicamente de raspadores ya ha sido señalada por otros autores (Belardi et al., 2013; Nuevo Delaunay, 2007; 2012; 2015; Nuevo Delaunay et al., 2017; Saletta, 2015; Saletta y Fiore, 2019; Saletta y Sacchi, 2019) y fue interpretado como producto de la intensificación del trabajo de quillanguería realizado por las mujeres para poder realizar los trueques por productos de origen industrial. Sostenemos dicha interpretación pero no descartamos que el cambio en las materias primas usadas sea producto de otros factores. Uno de éstos podría ser la reducción de movilidad y del acceso a las canteras o fuentes de materias primas líticas se hayan visto significativamente reducidas por el establecimiento de estancias. En este último caso, la cronología de estos eventos estaría acotada a los últimos años del siglo XIX –especialmente en Chile- y principios de siglo XX, tal y como lo ha analizado Nuevo Delauney (2007, 2012, 2015).

Figura 5. Materias Primas en Raspadores Pre y Post Contacto.
Figura 5. Materias Primas en Raspadores Pre y Post Contacto

Puntas de Proyectil

En el caso de las puntas de proyectil la proporción de las mismas disminuye notablemente en el bloque PostC (6%, N=52) con respecto al PreC (20%, N= 318) disminución que se hace mucho más notable en cuanto a las frecuencias totales de las mismas. Esta reducción, tanto de su proporción con respecto a los otros artefactos como en sus frecuencias totales, podría implicar una disminución en el uso del arco y flecha como sistema de armas con respecto al PreC. Otra posibilidad, que ya hemos planteado (Saletta y Sacchi, 2019), señalaría que esta baja podría estar relacionada con una segmentación del uso de los sistemas de armas de acuerdo a los ambientes en los que se desarrollaban las actividades cinegéticas. Brevemente, significaría que el arco y flecha como sistema de arma se habría usado solo para la caza en espacios cerrados (cañadones, por ejemplo) en tanto que la boleadora habría sido privilegiada en ambientes abiertos (pampas y mesetas) en donde se habría visto favorecida por el uso del caballo.

En cuanto a la materia prima de las puntas de proyectil, se destaca que en la mayoría de ambos bloques temporales no fue informada (74% de las puntas PreC; 64% de las puntas de PostC) sino que únicamente se consignó su presencia y N (figura 6). Cuando sí fue mencionada, se nota un predominio del uso de obsidiana en ambos bloques temporales (18% PreCy 25% PostC) por sobre las rocas silíceas (4% PreC y 7% PostC) lo que sería un indicador de una continuidad y preferencia de este tipo de materias primas en ambos bloques temporales (figura 4).No hay hasta la fecha ninguna punta de proyectil confeccionada en vidrio en Patagonia meridional que haya sido publicada en las revistas relevadas; sin embargo, por información de otros investigadores en el tema, tampoco hay puntas de proyectil en vidrio en otras publicaciones. Estas cifras también indican un aumento en la frecuencia del uso de ambas materias primas (rocas silíceas y obsidiana) en los sitios postcontacto. La utilización de obsidiana desde el Holoceno temprano indica un conocimiento y manejo del espacio y del paisaje de parte de los grupos a lo largo del tiempo.

Figura 6. Materias Primas en Puntas de Proyectil. Referencias: NMA, No Mencionada por el Autor, Cal, Calcedonia, R. Silíceas, rocas silíceas. Otras: riolita, limolita, etc.
Figura 6. Materias Primas en Puntas de Proyectil. Referencias: NMA, No Mencionada por el Autor, Cal, Calcedonia, R. Silíceas, rocas silíceas. Otras: riolita, limolita, etc

Raederas

El siguiente tipo artefactual analizado son las raederas (figura 3 y 7) que, junto con las bolas de boleadora, son las menos frecuentes de los cuatro tipos artefactuales analizados en este trabajo. Las proporciones relativas de las raederas disminuyen un 10% entre bloques, ya que del 14,7% del PreC baja a un 4,6% en el bloque PostC. Esta merma relativa de las proporciones también tiene su correlato en las cantidades registradas para cada uno de los bloques temporales, disminuyendo un 83% entre ellos. Esto implica que de un N=231 raederas en el PreC se reduce a sólo 37 en los sitios PostC (Figura 3). ¿Esta baja frecuencia de raederas podría ser el resultado de su reemplazo parcial por los cuchillos u otro tipo de artefacto de metal, altamente demandados según las crónicas (Saletta 2015)?. De acuerdo a un relevamiento sistemático de fuentes histórico-etnográficas realizado por una de nosotras (Saletta 2015), los cuchillos fueron ítems altamente demandados por los grupos aonikenk y eran obtenidos mediante intercambio, regalo o sustracción. También, hay información sobre uso de piezas de metal (sunchos de barriles, tijeras de esquila) para manufactura de cuchillos (ver referencias y análisis en Saletta 2015).

Los ángulos de los filos de las raederas no son adecuados sucedáneos de los cuchillos, pero la notable disminución que se observa en los datos publicados podría deberse a una sustitución por otro tipo de artefacto más efectivo, sea este lítico o de origen industrial. Sin embargo, el filo de un cuchillo metálico es más versátil (sensu Nelson, 1991) que los filos de raederas o cuchillos líticos por lo que podrían haberse utilizado reemplazando a estos dos tipos artefactuales. Esto llevaría a conservar mucho más este tipo de artefactos que funcionarían en distintas ocasiones así como, probablemente, disminuyeran el peso del toolkit.

En cuanto a la materia prima, nuevamente se nota una tendencia a no mencionarla en las publicaciones, ya que en el 80% de las 37 raederas registradas en el bloque PostC no se informó en que materia prima habían sido confeccionadas, porcentaje similar al del bloque PreC (79%). Esta baja frecuencia de registro publicado de materias primas impide hacer un análisis que sea significativo pero hay ciertos aspectos que se destacan. El primero de ellos es, en los casos que hay registro, la mayor proporción de obsidiana en el bloque PreC (11% de las raederas), que desciende significativamente a un 2% en el bloque PostC.

Una nota aparte es que en este trabajo no consideramos dentro del análisis a los fragmentos de filo, que pueden contener tanto filos largos (de cuchillos o raederas sensu Aschero, 1975) como de raspadores.

Figura 7. Materias primas de Raederas en sitios pre y post contacto.
Figura 7. Materias primas de Raederas en sitios pre y post contacto

Bolas de Boleadora

Se registraron un total de 10 bolas o fragmentos de bolas de boleadoras en 12 sitios incluyendo los dos bloques temporales; vale aclarar que el N menor de bolas al de sitios en las que se encuentran distribuidos es resultado de la que información publicada sobre cuatro sitios sólo indicaba su presencia más no su número. Este N tan bajo de bolas de boleadora impide hacer interpretaciones significativas. Como ya hemos mencionado en otros trabajos (Saletta y Sacchi, 2019), el hallazgo de las bolas de boleadora se produce muy rara vez en estratigrafía y la mayoría de ellas se encuentran en superficie, lo que impide una asignación temporal. Esto se debe a que la tasa de pérdida de las mismas es más alta en contextos abiertos y muy pocas veces se recuperan en los sitios. Otro aspecto a considerar es que son escasas las ocasiones en que las materias primas de estos artefactos son mencionadas: de los 12 sitios en donde fue registrada sólo en 1 (uno) se mencionó la presencia de bolas de boleadora de diabasa pero no su N (Borrero y Franco, 2005). Esto hace imposible realizar una comparación sobre variaciones en los usos de materias primas a lo largo de estos dos bloques temporales.

Ubicación espacial de los sitios en ambos bloques

Una vez analizadas las frecuencias de los distintos tipos artefactuales consideramos la ubicación espacial de los sitios analizados.

En la figura 8 se observa la ubicación de todos los sitios diferenciando aquellos del bloque PreC, de los PostC. En esta figura se ubicaron sólo aquellos sitios del bloque PostC y si se lo compara con la figura 1 es posible notar que se ocupan sectores con mayor intensidad en momentos posteriores al contacto y que sectores como el NO de Santa Cruz se restringen espacialmente. Asimismo, se destaca una mayor amplitud espacial en el sur de Patagonia continental. A su vez, hay sitios que poseen cronologías asignables a ambos bloques temporales y que implican espacios con continuidad de ocupación a lo largo del período analizado dentro del Holoceno tardío, aunque sólo son 6 de los 80 sitios analizados. Estos resultados también muestran las trayectorias particulares de investigación en Patagonia continental donde la mayor parte de los proyectos han estado interesados en establecer las dinámicas del poblamiento en el Holoceno temprano (Aschero et al., 1992-1993, 2005, 2009; Borrero, 1994-1995, 2001; Franco et al., 1999; Gradín, Aschero y Aguerre, 1979; Sacchi et al., 2016). Este factor no puede ser soslayado al momento de hacer una evaluación espacial que compare la distribución de sitios en ambos bloques temporales ya que incluye un sesgo de investigación importante que puede no responder a ubicaciones preferenciales de los grupos a lo largo del tiempo en el espacio.

En otros trabajos (Saletta et al., 2019) hemos analizado si existe una correlación espacial de sitios PostC en el sur de Patagonia continental con la presencia de naufragios y la fundación de poblados y ciudades como fuentes de materias primas alóctonas. Al menos en un análisis espacial acotado por rangos, no se observa ninguna correlación positiva entre estos asentamientos y la presencia de sitios con materias primas de origen europeo. Esta ausencia de una correlación espacial directa implica que debemos investigar qué otras vías de ingreso podrían ser las responsables de este patrón en la distribución de sitios con materias primas alóctonas.

En la figura 8 se puede observar la distribución espacial de los sitios de ambos bloques: como mencionamos anteriormente, en la 8.a todos los sitios analizados, en la 8.b los 47 sitios del bloque PreC y en la 8.c 39 del bloque PostC2. En la figura 8.b, los sitios del PreC tienen una distribución algo más amplia en el noroeste de Santa Cruz y más restringida en el sureste. En cambio, en el postcontacto esta distribución cambia de manera inversa: los sitios parecen dispersarse en el sureste de Santa Cruz mientras que se restringen en el noreste. Los espacios cercanos al río Santa Cruz también parecen haberse ocupado aunque de manera más dispersa espacialmente. Este cambio en la distribución espacial de los sitios podría ser resultado de la presión de los estados nacionales (Argentina y Chile) que operó de norte a sur y de oeste a este partir de 1870 (Bandieri, 2005; Nuevo Delaunay, 2015). Esto también podría vincularse con una mayor presencia de enclaves colonizadores en las costas atlánticas y en el Estrecho de Magallanes, aunque como ya mencionamos, de momento no existe una correlación positiva entre la ubicación de los mismos y sitios arqueológicos del bloque PostC (Saletta et al. 2019).

Figura 8. A) Sitios Holoceno tardío ca. 2500 años AP-SXIX.
B) Sitios Pre Contacto: ca. 2500-400 años AP.
C) Sitios Post Contacto: ca. 400 años AP- SXIX.
Figura 8. A) Sitios Holoceno tardío ca. 2500 años AP-SXIX. B) Sitios Pre Contacto: ca. 2500-400 años AP. C) Sitios Post Contacto: ca. 400 años AP- SXIX

DISCUSIÓN Y CONSIDERACIONES FINALES

Los resultados analizados nos permiten establecer varios ejes a considerar. El primero de ellos es la notable incorporación del vidrio y el gres/loza para la confección de un solo tipo artefactual: los raspadores. Este hecho ya fue notado por otros autores (Belardi et al. 2013; Nuevo Delaunay, 2007, 2012, 2015;Nuevo Delaunay et al., 2017; Saletta, 2015; Saletta y Fiore, 2019; Saletta y Sacchi, 2019). Sin embargo, en este trabajo se agrega que el N total de raspadores entre bloques temporales no aumentó significativamente, de hecho, es más bajo para el bloque PostC (954 vs 812). En principio, sólo analizando estas frecuencias no se podría postular que es el resultado de una mayor presión sobre la fuerza de trabajo en pos de la venta de quillanguería. Sin embargo, creemos que la quillanguería y el aumento de la presión laboral sobre las mujeres en la preparación de cueros para la venta/intercambio en el mercado debe ser responsable de algunos de los registros analizados en este trabajo (por ejemplo, sitio El Mulato o Dinamarquero) donde se encontraron gran cantidad de raspadores de vidrio y muy pocos líticos. Aun así, el número de este tipo de artefactos debería ser significativamente más alto para interpretarla como resultado de la intensificación (sensu Belotti López, 2015). Quizás la mayor evidencia de la intensificación sea la adición de una nueva materia prima al repertorio tecnológico. La continuidad entre los bloques PreC y PostC no solo en el uso sino en el mantenimiento del diseño y las técnicas de manufactura cambiando la materia prima implica una negociación parcial de ciertas categorías tecnológicas. Además, podría ser interpretado como indicador de que los grupos pusieron en juego sus conocimientos previos en la elección de esta nueva materia prima (Saletta y Fiore, 2019), valorando tanto la oferta de este nuevo recurso como su calidad para la talla. Aunque consideramos que, en el caso del vidrio y el gres, otros factores incidirían en la elección como soporte. En un trabajo anterior (Saletta y Sacchi 2019) consideramos que más que la disponibilidad lo que haría llamativa a estas materias primas es la morfología misma de las botellas de las que se obtenía (Casamiquela, 1978). Su potencialidad estaría dada porque supondrían una forma base más eficiente (convexa) que implicaría un menor tiempo de trabajo en su confección/formatización.

Por otro lado, la cantidad de sitios con raspadores disminuye en el bloque PostC lo que podría ser un indicador de la reducción de movilidad planteada para todo el bloque del Holoceno tardío por Goñi y colaboradores (2011), pero que se habría pronunciado a partir de la introducción del caballo como tecnología de transporte. Al analizar esto último junto a la posibilidad de una intensificación de la carga laboral sobre las mujeres producto de la quillanguería comercial, podríamos postular que la introducción del vidrio como materia prima es también un indicador de disminución de movilidad residencial, al impedir el asentamiento de las estancias el acceso a las fuentes de materias primas líticas.

Por otro lado, la presencia de puntas de proyectil, aunque en menor frecuencia, en el bloque temporal postcontacto indicaría la continuidad en el uso de estos instrumentos como parte del sistema de armas, pero con menor frecuencia o en espacios diferenciados (Saletta y Sacchi, 2019), lo que podría indicar un cambio en las estrategias de caza. En el caso de las raederas, su frecuencia con respecto al bloque pre-contacto disminuye notablemente, lo que podría ser un indicador de que ese tipo de artefacto podría estar siendo reemplazado, al menos parcialmente, por otro, quizás cuchillos u otro artefacto de metal. Esta podría ser una de las causas que expliquen este descenso, aunque se han recuperado muy pocos fragmentos de cuchillos metálicos en contextos postcontacto (3 cuchillos en 3 sitios, ver Saletta 2015). Esto puede ser resultado tanto de procesos postdepositacionales, como de pautas de conservación de dichos instrumentos por parte de los grupos. Sin embargo, debemos tener en cuenta las frecuencias de fragmentos de filo ya que esta categoría podría incluir raederas, cuchillos e incluso filos de raspadores. Aun así, la reducción tan significativa de la frecuencia absoluta de raederas en el bloque PostC podría ser indicador de un cambio por otros artefactos que funcionen de manera más versátil.

Como hemos visto, no es posible extraer una conclusión significativa de las bolas de boleadora ya que es un artefacto que tiene muy pocas posibilidades de ser registrado en capa. Por lo pronto, la baja frecuencia de boleadoras no sería indicativa de un aumento en la frecuencia del uso de este sistema de armas como las diversas fuentes mencionan (ver referencias en Saletta, 2015).

En cuanto al uso del espacio, hemos analizado que existen pocas áreas en las que se observan continuidades a lo largo del bloque analizado dentro del Holoceno tardío. Sólo 6 sitios de los 80 analizados tienen capas adscribibles a ambos bloques, lo que implicaría que, de momento, la publicación de la información de sitios con capas asignables al PostC es menor o que hay poca evidencia en la continuidad en el uso de ciertos sitios, más no espacios. Creemos, sobre la base de las charlas informales con colegas, que aquí lo que observamos es un sesgo de investigación que favorecería la publicación de las capas más antiguas de los sitios. La ampliación de la extensión espacial en el sur de Patagonia continental del bloque postcontacto y la restricción en el Noroeste de la provincia de Santa Cruz de este bloque con respecto al precontacto serían indicadores de cambios en el uso de espacio por parte de los grupos cazadoresrecolectores. Aun así, dichos cambios no serían abruptos, sino que serían parte de estrategias del uso del espacio que ya venían llevándose a cabo durante el Holoceno tardío final. Estos cambios pueden ser resultado de la incorporación del caballo como tecnología de transporte (Goñi, 2011) o la lenta expansión de los estados imperiales y nacionales en Patagonia meridional, que recién se aceleró a fines del siglo XIX. Sin embargo, como ya mencionamos, la distribución espacial de los sitios puede ser resultado de sesgos en los proyectos de investigación de los diferentes equipos que han trabajado en esta área de Patagonia continental. En este sentido, este trabajo es un puntapié inicial para pensar distintos bloques temporales del Holoceno tardío en general y al postcontacto en particular desde sus propias problemáticas, tal y como lo plantearan Goñi y equipo para el Noroeste de Santa Cruz (ver citas en Goñi, 2011). En un sentido, la distribución espacial más amplia que se observa en el extremo sur de Patagonia continental podría ser resultado de lo que Goñi (2011) ha denominado proceso de extensificación, que comenzó durante el Holoceno tardío y se hizo más evidente en el postcontacto. El aumento de la movilidad logística con la disminución de la movilidad residencial puede dar como resultado patrones espacialmente amplios en la ubicación de sitios.

Agregamos que la distribución espacial de los sitios del bloque PostC tampoco respondería a una lógica de distribución espacial Centro-Periferia (Wallerstein, 2005) ya que no están cerca de los centros marginales de colonización. Esta distribución espacial en el bloque PostC implicaría que al menos hasta ahora no se explica por la presencia de grupos indígenas deseosos de obtener materias primas y productos europeos, sino por esquemas espaciales de dispersión espacial, una especie de distanciamiento de los centros poblados coloniales y republicanos. Es por ello que el concepto de frontera (Lightfoot y Martínez, 1995) nos parece más útil para interpretar estos resultados. La baja frecuencia de incorporación de materias primas alóctonas en contextos de cazadores recolectores no sólo se debería a su disponibilidad, sino tanto a la valoración crítica de su eficacia técnica o incluso simbólica dentro de un sistema de referencias culturales.

Finalmente, considerando que la adopción de nuevos recursos tecnológicos se realiza sobre tradiciones y conocimientos previos (Castro Esnal et al., 2011; Sacchi, 2015a), podemos observar que la llegada de nuevos recursos tecnológicos europeos fueron adicionados a los repertorios tradicionales en al menos un artefacto, los raspadores, manteniendo la morfología y ciertos aspectos del diseño, lo que sería un fuerte indicador de la continuidad y el mantenimiento de redes de circulación de información y aprendizaje (Sacchi, 2012, 2015 a y b). Por otro lado, aunque en diferentes proporciones, las materias primas líticas continúan siendo usadas para los mismos artefactos lo que no apoyaría la idea de un reemplazo de las materias primas locales por las de origen europeo. En este sentido, este trabajo se suma a los que ya se vienen realizando a fin de complejizar el proceso que atravesaron los diferentes grupos cazadores-recolectores de Patagonia meridional desde el siglo XIX. La evidencia arqueológica no muestra respuestas homogéneas espacial ni tecnológicamente. Por ende, se hace necesario profundizar en este proceso para poder entender no solo las estrategias sociales de los grupos sino para poder ir desarmando visiones estáticas o rígidas sobre cómo ocurrió el cambio en dichas sociedades.

En suma, tenemos en cuenta que existen una serie de limitaciones al alcance de estos análisis y se encuentran relacionadas con la falta de estandarización de la forma en que se publican los datos. A esta falta se le suman los sesgos mencionados más arriba. Nos proponemos, a futuro, ampliar la base de datos existente a publicaciones como las Actas del Congresos Nacional de Arqueología Chilena, así como ampliar a revistas no específicas de Patagonia. Consideramos que estas discusiones son un puntapié inicial para discutir un bloque temporal en el cual, en muy poco tiempo, se produjeron muchos cambios que muchas veces son difíciles de evaluar arqueológicamente.

NOTAS

1. En el material suplementario puede accederse a la tabla con los 80 sitios relevados, divididos en los dos bloques discutidos en este trabajo.

2. Recordamos que los 6 sitios con capas del PreC y PosC son contados en cada uno de los bloques, por lo que la suma de los sitios da 86 por la reiteración de los mismos.

AGRADECIMIENTOS

Queremos agradecer a Danae Fiore, que participó en las charlas de trabajo donde se gestó esta idea. A Cristina Bellelli y Damián Bozzuto por la atenta lectura y los comentarios que realizaron sobre el manuscrito. A Darío Hermo por facilitarnos algunos datos espaciales de los sitios del macizo del Deseado.Parte de lo discutido en esta publicación fue presentado como ponencia en las X Jornadas de Arqueología de la Patagonia en Puerto Madryn, en agosto de 2017. Lamentablemente, no pudo ser publicado en el libro resultante. Agradecemos a las coordinadoras del simposio “La delgada línea entre lo conocido y lo incorporado. Arqueología Patagónica entre el siglo XVI y el XX. Cambios y continuidades entre los grupos en contacto” la invitación. A los dos evaluadores de este manuscrito cuyas críticas, observaciones y correcciones mejoraron notablemente este trabajo.

Esta presentación es producto de nuestras tesis doctorales e investigaciones posdoctorales financiadas por CONICET y la Universidad de Buenos Aires y de nuestras investigaciones como docentes investigadoras de la Universidad de la Matanza y la UBA.

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Tabla Complementaria. Sitios Relevados en negrita
destacados los sitios que presentan fechados PreC y PostC.
Tabla Complementaria. Sitios Relevados en negrita destacados los sitios que Presentan fechados PreC y PostC

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