Revista de Arqueología Histórica Argentina y Latinoamericana
Vol. 04 2010. ISSN 2344-9918
Asociación de Arqueólogos Profesionales de la República Argentina
Artículos

EL HOSPITAL DE MARINA Y EL APOSTADERO NAVAL DE MONTEVIDEO: UN CASO DE ARQUEOLOGIA HISTORICA URBANA EN CIUDAD VIEJA

THE NAVY HOSPITAL AND THE NAVAL STATION OF MONTEVIDEO: A CASE OF URBAN HISTORICAL ARCHAEOLOGY IN OLD CITY

O HOSPITAL DA MARINHA E A ESTAÇÃO NAVAL DE MONTEVIDÉU: UM CASO DE ARQUEOLOGIA HISTÓRICA URBANA NA CIDADE VELHA

Leticia García
Instituto de Antropología. Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación Universidad de la República. Montevideo, Uruguay
Virginia Pereira
Investigador independiente
Ezequiel Fernández
Investigador independiente
Cómo citar este artículo:
García, L., Pereira, V., & Fernández, E. (2010). El Hospital de Marina y el Apostadero Naval de Montevideo: un caso de arqueología histórica urbana en Ciudad Vieja. Revista de Arqueología Histórica Argentina y Latinoamericana, 4, 11–38. Buenos Aires
RESUMEN:

Esta investigación aborda la historia de la manzana comprendida entre las calles Zabala, Piedras, Solís y Rambla 25 de Agosto de 1825 y fue financiada por el Banco República Oriental del Uruguay. La propuesta se desarrolló en el campo de la Arqueología Urbana y tuvo como objetivo recabar y sistematizar la información histórico-documental y arqueológica, así como relevar las construcciones que se fueron sucediendo en este predio. La manzana en estudio alberga vestigios pertenecientes a distintos momentos de los períodos colonial y postcolonial. En este trabajo nos centraremos en las construcciones del siglo XVII que se emplazaron allí: Hospital de Marina, Barracones de Marina y Apostadero Naval. Éstos fueron paulatinamente reutilizados y transformados en Aduana, Comandancia de Marina y Correo, entre otros. A mediados del siglo XIX se loteó el predio pasando a manos de particulares. Actualmente se emplaza un estacionamiento y el otrora Museo del Descubrimiento. A partir de la intervención arqueológica —prospección, sondeos y excavación— efectuada a fines de 2008 se localizaron diversas estructuras coloniales, asociadas al Apostadero Naval y al Hospital de Marina, constatando la presencia de vestigios coloniales, tanto inalterados como reutilizados, que han sobrevivido a siglos de transformación de la capital montevideana.

Palabras clave:
arqueología histórica urbana, Apostadero Naval de Montevideo, Hospital de Marina
ABSTRACT:

This research addresses the history of the block between the streets Zabala, Piedras, Solís and Rambla 25 de Agosto de 1825, and was financed by the Banco de la República Oriental del Uruguay. Ttwas developed in the field of Urban Archaeology and aimed at recovering historical documentary and archaeological information, as well as relieving the constructions that were happening at the area. The shelters remains under study, belonging to different times of the colonial and postcolonial period. In this paper we focus on eighteenth —century buildings that were emplaced in the block: the Naval Hospital, the Barracks of the Navy and the Naval Base. These were gradually re-used and transformed into Customs, Navy and Post Office, among others. In the mid-nineteenth century the block was fractionated in lots, passing then to private hands. Nowadays there are housed a parking lot and the ex Museum of Discovery. From the archaeological survey and excavations carried out in late 2008 were located several colonial structures, associated with the Naval Station and Naval Hospital, noting the presence of colonial hangover both unchanged and reused to have survived century transformation of the capital, Montevideo.

Keywords:
urban historical archaeology, Montevideo Naval Station, Marine Hospital
RESUMO:

Esta pesquisa aborda a história do quarteiráo entre as ruas Zabala, Piedras, Solís e Rambla 25 de Agosto de 1825, e foi financiada pelo Banco de la República Oriental del Uruguay. A proposta foi desenvolvida no dominio da Arqueologia Urbana, e teve como objetivo resgatar as informacóes históricas-documentais e arqueológicos e fazer uma pesquisa das construgóes que estavam acontecendo na fazenda. O estudo em casa macá permanece pertencentes a diferentes tempos dos períodos colonial e pós-colonial. Neste trabalho nos concentramos em edificios do século XVIII, que foram colocadas na maga: o Hospital da Marinha, o Quartel do Mar e da Base Naval. Estes foram gradualmente reutilizados e transformados em Alfándegas, da Marinha e Correio, entre outros. Em meados do século XIX, o lote de propriedade de passar para máos privadas. Atualmente, existem abrigava um estacionamento e do antigo Museu da Discovery. A partir das pesquisas arqueológicas —escavacóes arqueológicas, exploracáo— realizada no final de 2008 foram localizados estruturas coloniais diversos, associados a Estacáo Naval e do Hospital Naval, observando a presenga de ambos inalterados e heranca colonial sobreviveram a reutilizacáo e séculos de transformacgáo da capital, Montevideo.

Palavras-chave:
urban arqueologia histórica, Estacao Naval de Montevideo, Hospital Marine
Recibido:
marzo de 2010
Aceptado:
septiembre de 2010

INTRODUCCIÓN

El proyecto De Plaza Fuerte a Puerto de Mar. Arqueología Histórica Urbana al rescate de parte de la memoria de los montevideanos a cargo del equipo de investigación conformado por la Lic. Virginia Pereira, Lic. Leticia García y el Sr. Ezequiel Fernández fue la propuesta elegida para abordar la historia de la manzana comprendida entre las calles Zabala, Piedras, Solis y Rambla 25 de Agosto de 1825, tema del concurso de investigación propuesto por el Banco República Oriental del Uruguay en el año 2008.

Dicha investigación tuvo como objetivo recabar y sistematizar la información histórico-documental y arqueológica, así como relevar las construcciones que a lo largo de los años se fueron sucediendo en este predio, aportando nueva información al corpus de datos ya existente sobre la Ciudad Vieja. La propuesta se desarrolló en el campo de la Arqueología Urbana. Esta arqueología, mediante herramientas teórico-metodológicas propias, posibilita investigar el patrimonio arqueológico de la ciudad, testimonio arquitectónico y/o estratigráfico de su historia. Valladao Thiesen afirma “que fazer Arqueologia Urbana, no sentido estrito da expressao, nao é fazer arqueologia na cidade, mas fazer arqueologia da cidade” (Valladao Thiesen 2000:3). Esta arqueóloga brasileña concibe la ciudad como un sitio en su totalidad, cuyas diversas partes están interrelacionadas y explica que la ciudad está inserta en una totalidad mayor, situada en un contexto histórico y espacial específico: “Esta Arqueologia Urbana permite, assim, a reapropriacao pelos indivíduos que vivem na cidade, do seu património, da sua história, da sua dimensao temporal, da sua memóna” (Valladao Thiesen 2000:4).

La manzana de estudio alberga vestigios pertenecientes a distintos momentos de los períodos colonial y postcolonial. Los vestigios a los cuales vamos a hacer referencia en este artículo, dada su relevancia histórica en el contexto del Río de la Plata, corresponden a diversas construcciones que aparecen en el siglo XVII. Estas son: el Hospital de Marina, los Barracones de Marina y el Apostadero Naval (Figura 1), estos dos últimos más tarde fueron paulatinamente reutilizados y transformados en Aduana, Comandancia de Marina y Correo, entre otros cometidos. A mediados del siglo XIX el Estado loteó el predio, pasando éste a manos de particulares. Es así que allí aparecen casas de familia, inquilinatos, almacenes barriales, edificios de apartamentos, talleres, barracas y depósitos.

Figura 1. Localización de la manzana objeto de estudio (fotografía tomada desde las instalaciones del Banco República Oriental del Uruguay por los autores 03/11/2008) con consignación de las calles. En la manzana se observan los restos aún en pie del cuerpo central del Apostadero Naval (hacia el NE de la manzana)
Figura 1. Localización de la manzana objeto de estudio (fotografía tomada desde las instalaciones del Banco República Oriental del Uruguay por los autores 03/11/2008) con consignación de las calles. En la manzana se observan los restos aún en pie del cuerpo central del Apostadero Naval (hacia el NE de la manzana)

Será recién en la primera mitad del siglo XX que, en pos de revitalizar el área y mejorar la circulación vehicular, dichas construcciones son expropiadas y posteriormente demolidas. En la década de 1960 el Museo Histórico Nacional propone la adquisición del predio que ocupaba originalmente el Apostadero de la Marina, de modo de rehabilitar las construcciones allí existentes, lo cual se llevó a cabo casi veinte años después.

Dada la relevancia de los vestigios ubicados en la manzana, el Barracón de la Marina y Aduana Antigua de Montevideo fueron declarados Monumentos Históricos en el año 1975 y dicha declaración fue ampliada en el año 1984 a sus entornos, es decir a la totalidad del área delimitada por las calles Solis, Piedras, Zabala y Rambla 25 de Agosto de 1825. No corrió con igual suerte el Hospital de Marina u Hospital del Rey (del que hoy no quedan restos en pie), el cual se emplazaba en la manzana contigua unido a los Barracones de Marina (durante el periodo 1781 hasta ca. 1831-1832), cuyos restos fueron localizados en el transcurso de esta investigación por debajo de la calle Solís, dado que en aquel entonces la manzana en estudio y la manzana ubicada al oeste se encontraban unidas.

DE LA HISTORIA DE LA MANZANA

Durante el período fundacional de Montevideo dicha manzana se encontraba fuera del amanzanamiento. La configuración de la incipiente ciudad era muy distinta a la actual, la línea de costa para esta área se ubicaba en el limite norte de la actual Rambla 25 de Agosto de 1825 (Figura 2).

Figura 2. Carta “Planta de la Península de Sn. Phelipe de Montevideo, donde esta delineado y establecida la Población con familias de Canarias desde el mes de Noviembre de 1726, y Algunas familias de este Pais..." (Ing. Domingo Petrarca 1730, en: González et al. 1950). Se señala la localización de la manzana
Figura 2. Carta “Planta de la Península de Sn. Phelipe de Montevideo, donde esta delineado y establecida la Población con familias de Canarias desde el mes de Noviembre de 1726, y Algunas familias de este Pais..." (Ing. Domingo Petrarca 1730, en: González et al. 1950). Se señala la localización de la manzana

Será recién en la segunda mitad del siglo XVIII que aparecen allí las primeras construcciones. Ellas corresponden a los denominados Barracones de la Marina, cuyo fin era de depósito oficial de los enseres del ramo, albergue de la marinería, local de costuras de velas y encerados, y talleres de reparación de material para el astillero.

“En esta ciudad tiene la Marina un Almacén que está cercado cien varas en cuadro de un muro alto de cal y piedra a la orilla del puerto y al lado de San Francisco. En el almacén se guardan jarcias, velas, mástiles, y otros utensilios del respecto y del uso de las embarcaciones. A la calle tiene viviendas altas y bajas para los oficiales que están al cuidado del almacén, y para el cuerpo de guardia que están a la puerta. El comandante usa en su casa gallardetón y en el asta de él pone las señales que se dan a entender a los oficiales que están de guardia en las fragatas” (Pérez Castellano 1968:24).

Los nombres de estas dependencias aparecen en diversos planos de época con la denominación de “Barracón de Marina”, “Arsenal de Marina”, “Almacenes de Marina” o “Galpones para pertrechos de Marina”. El edificio o edificios se construyó/eron después de la expulsión de los Jesuitas (1767) en un sector del terreno por entonces inmediato a las aguas de la bahía que había pertenecido a dicha congregación religiosa (González 2008a). Véase figuras 3 y 4.

Figura 3. A. “Plano de la Plaza de Sn. Phelipe de Montevideo, en el Río de la Plata con sus fortificaciones ejecutadas y por ejecutar" (Ing. Francisco Rodríguez Cardoso 1770, en: Centro Municipal de Fotografía. Intendencia Municipal de Montevideo. 20agi Fondo Municipal Histórico); B: Detalle del plano
Figura 3. A. “Plano de la Plaza de Sn. Phelipe de Montevideo, en el Río de la Plata con sus fortificaciones ejecutadas y por ejecutar" (Ing. Francisco Rodríguez Cardoso 1770, en: Centro Municipal de Fotografía. Intendencia Municipal de Montevideo. 20agi Fondo Municipal Histórico); B: Detalle del plano
Figura 4. Plano donado al Escribano Francisco D. Araucho en el año 1777 del Archivo de la Escribanía de Gobierno (Registro de Protocolizaciones del Escribano Francisco D. Araucho 1868, en: Ferrés 1975)
Figura 4. Plano donado al Escribano Francisco D. Araucho en el año 1777 del Archivo de la Escribanía de Gobierno (Registro de Protocolizaciones del Escribano Francisco D. Araucho 1868, en: Ferrés 1975)

Las fuentes relevadas mencionan la compra de los terrenos donde se emplazará el o los Barracones:

“No conviniéndose esta junta de modo alguno p.a q.e se acredite a favor de este ramo de temp.s el desembolso de los 2.500 p.s que por valor de la cuadra de terreno correspondiente a ellas se ha entregado a la marina, se debe esperar que llegue a verificarse la futura contingente consignación que en carta de 9 de julio pasado. Me dice V. S. se necesita p.a las atenciones de la dha marina y ha pedido el Virrey de Lima; pues siendo urgente el pronto percibo de la cantidad p.a emplearla en los piadoso fines a q.e la R.H. ha querido destinar los bienes de dhas. Temp.s que en todos los dominios [...] Setiembre 28 de 1776” (AGN. Mdeo. Caja 50, legajo 2, doc 7 en: Schiaffino 1937:414).

Al ser Montevideo nombrado sede del Apostadero Naval (1776), se erigió un edificio de planta regular del que aún hoy se conserva una parte. Con este nombramiento Montevideo se constituyó en la única base naval de la monarquía española en el Atlántico Sur, teniendo el rol fundamental de velar por la integridad de sus posesiones en su área de influencia: Atlántico Sur — desde Patagonia e Islas Malvinas hasta el Golfo de Guinea, en África — y Océano Pacífico, ya que no era posible acceder a las posesiones españolas de éste sin surcar primero las aguas del Plata para ganar luego el Estrecho de Magallanes. El Apostadero en primer término, atendió la defensa del área oceánica que se le había confiado, apoyó la colonización de la costa patagónica y la vigilancia del Plata (Barrios Pintos 1998).

En el límite oeste del predio del Apostadero, se levantó el denominado Hospital de Marina o del Rey, construido hacia 1781 (véase figuras 5, 6 y 7), el cual formaba una unidad funcional con el Apostadero. En él se asistían los tripulantes de los buques reales que recalaban en Montevideo, así como las tropas destacadas en la ciudad. Su frente se ubicó sobre la actual calle Piedras entre las actuales Solís y Colón. La construcción del hospital contravenía el amanzanamiento establecido por las Leyes de Indias, ya que parte de su estructura se desarrollaba sobre lo que debería ser el trazado de la calle Solís. El Hospital de Marina ocupaba 120 varas (ca. 100 m) de frente por apenas 17 varas (ca. 14 m) de fondo, pues en el resto de la manzana se había proyectado un cuartel (el cual nunca se llegó a construir), que tomaba las 63 varas restantes, la proximidad de la bahía había hecho que esa manzana tuviera 80 varas, de sur a norte. El proyecto del hospital que finalmente se ejecutó disponía de tres salones amplios al frente, con capacidad para cien camas, de 15 varas de largo por 4 y media cada uno. Al este, en la actual Solís, cuatro habitaciones, destinadas a la ropería, despensa, practicantes, cuerpo de guardia, en el límite noroeste el cuarto del capellán, en la esquina suroeste la botica y el cuarto de éticos, separado de aquélla por la puerta de entrada para los carros. Otra puerta daba sobre la calle Piedras, en el extremo este de la construcción. Los cuartos del servicio estaban ubicados en el límite norte, separados por el patio de la salas de los enfermos. Las construcciones debieron comenzarse en mayo de 1781, a raíz de la venida de la corte virreinal. Para julio estaba el Hospital pronto (Schiaffino 1937; Pérez Castellano 1968).

Figura 5. “Plano del Hospital Provisional del Rey, para la Tropa y la Marina - 1784" (en: Schiaffino 1937). Según H. Martínez Montero (1968) este plano sería el que fuera proyectado y ejecutado puesto que se encuentra publicado otro plano similar (en: Traverso 1976) que fuera proyectado pero al final no fue el que verdaderamente se ejecutó
Figura 5. “Plano del Hospital Provisional del Rey, para la Tropa y la Marina - 1784" (en: Schiaffino 1937). Según H. Martínez Montero (1968) este plano sería el que fuera proyectado y ejecutado puesto que se encuentra publicado otro plano similar (en: Traverso 1976) que fuera proyectado pero al final no fue el que verdaderamente se ejecutó
Figura 6. Detalle de la manzana contigua a la del área de estudio en donde se ilustra las obras del Hospital y su unión con el muro E del Barracón de Marina. Interpretación del autor (en: Ferrés 1975)
Figura 6. Detalle de la manzana contigua a la del área de estudio en donde se ilustra las obras del Hospital y su unión con el muro E del Barracón de Marina. Interpretación del autor (en: Ferrés 1975)
Figura 7. “Plano de la Ciudad de Montevideo situada a los 34*55” en la América Meridional sacado el año 1783 siendo virrey el Ex.mo señor Don Juan Jose Vertis y Salzedo, The.te General de los Rea.s Exercitos de S.M.". 1783. Obsérvese la unión del Hospital de Marina a la manzana citada
Figura 7. “Plano de la Ciudad de Montevideo situada a los 34*55” en la América Meridional sacado el año 1783 siendo virrey el Ex.mo señor Don Juan Jose Vertis y Salzedo, The.te General de los Rea.s Exercitos de S.M.". 1783. Obsérvese la unión del Hospital de Marina a la manzana citada

Fue demolido durante las primeras décadas del siglo XIX, momento en el cual se procedió a la apertura de la calle Solís en ese tramo.

A comienzos del siglo XIX se completó la infraestructura edilicia del Apostadero, con construcciones al frente — sobre la calle Zabala - y edificaciones que bordeaban la totalidad de la manzana (Figura 8).

Figura 8. A. Plano de "Montevideo en tiempos de los portugueses. Copia de un plano original levantado por sus ingenieros. V. Badailt, es copia, Senén Rodriguez" (Badailt, V. 1823, en: Comisión Especial Permanente de Ciudad Vieja). Obsérvese la unión del Hospital de Marina a la manzana citada; B: Detalle del plano
Figura 8. A. Plano de "Montevideo en tiempos de los portugueses. Copia de un plano original levantado por sus ingenieros. V. Badailt, es copia, Senén Rodriguez" (Badailt, V. 1823, en: Comisión Especial Permanente de Ciudad Vieja). Obsérvese la unión del Hospital de Marina a la manzana citada; B: Detalle del plano

La relevancia del Apostadero Naval quedó manifestada durante las Invasiones Inglesas de 1806, siendo el promotor de la Reconquista de Buenos Aires y de la Defensa de Montevideo. Una vez tomada la ciudad, y con la ocupación inglesa, el edificio del Apostadero Naval servirá hasta septiembre de 1807 como asiento del Comando de la Flota Británica.

En los años que siguieron a las Invasiones Inglesas, durante el ocaso de la dominación española el destino del edificio del Apostadero y sus construcciones perimetrales resultó incierto. Al pasar Montevideo a manos de las fuerzas del Gral Artigas, en el antiguo Apostadero Naval se instaló la Comandancia de la Marina.

Posteriormente, durante la ocupación portuguesa, se acondiciona el edificio del Barracón de la Marina y se instala allí la Aduana, centralizandose en el mismo lugar los depósitos de administración.

Mientras tanto, en el periodo de la Guerra Grande, en el predio del antiguo Apostadero Naval, se instalará la base de la flotilla del Gobierno de la Defensa, siendo asiento del Jefe Naval de Montevideo.

En 1843 los hermanos Lafone compran al gobierno el edificio y los terrenos que conformaban la manzana. Los terrenos se dividieron en unas 20 fracciones o lotes y se remataron. Estos solares se fueron vendiendo a distintas personas, familias o sociedades, las que a su vez también los vendieron, o dejaron como herencia a sus familiares más cercanos al fallecer. En muchos de los casos los terrenos han pertenecido a una misma familia por décadas (Figura 9).

Figura 9. Plano de manzana N* 79 (Lámina acuarelada, Catastro Capurro 1867). En el padrón señalizado con el número IX se observa la mitad del cuerpo central del Apostadero aún en pie (véase el relieve dibujado). En el padrón XIX se representa la mitad ya inexistente en la época, cuyos restos fueron recuperados en las tareas de campo efectuadas a fines del año 2008
Figura 9. Plano de manzana N* 79 (Lámina acuarelada, Catastro Capurro 1867). En el padrón señalizado con el número IX se observa la mitad del cuerpo central del Apostadero aún en pie (véase el relieve dibujado). En el padrón XIX se representa la mitad ya inexistente en la época, cuyos restos fueron recuperados en las tareas de campo efectuadas a fines del año 2008

Hacia 1930 comenzaron a realizarse modificaciones urbanísticas en el área próxima a la sede central del Banco República Oriental del Uruguay. En la década de 1940 se aprobó la creación de la plaza frente a la fachada posterior del banco. Los padrones de la manzana afectada “fueron designados para expropiación, no obstante lo cual el proyecto se vio detenido en tanto implicaba la demolición de los llamados Galpones de la Marina o Apostadero Naval, sobre la calle Zabala, levantados en la época colonial” (Carmona 1997: 91-92).

Las edificaciones emplazadas en el predio continuaron deteriorándose. El grado de deterioro fue tal que durante un temporal en junio de 1963 se derrumban varios de los edificios ubicados sobre la calle Zabala. Ante este panorama, las fincas se declararon ruinosas y son tapiadas.

A mediados de 1960 el Ministerio de Instrucción Pública y Previsión Social adquiere el padrón en el que actualmente se conservan en pie las edificaciones del Apostadero de la Marina. Hacia 1975 es declarado Monumento Histórico Nacional y en 1984 —- considerando que es necesario preservar su entorno para darle un adecuado marco paisajístico — se decide ampliar la resolución 1397/975, anexando los entornos emplazados en la manzana delimitada por las calles Solís, Piedras, Zabala y la Rambla 25 de Agosto de 1825, padrones números: 2921, 2922, 2923, 2924, 2925, 2926, 2927 y 2928.

Hacia 1992 el Museo Histórico Nacional inaugura, en el restaurado edificio del Apostadero Naval, el Museo del Descubrimiento, el cual funciona hasta la fecha.

En 1998 la Intendencia Municipal de Montevideo enajenó en favor del Banco República Oriental del Uruguay los predios que le pertenecían, ubicados en la manzana en cuestión. El único padrón que no le fue adjudicado era el del Apostadero Naval (actual Museo del Descubrimiento), en custodia del Ministerio de Educación y Cultura (González 2007).

DE LA METODOLOGÍA ARQUEOLÓGICA

La documentación histórica e iconográfica referente a la evolución sufrida por las construcciones de la manzana era muy escasa, por lo cual consideramos necesario y pertinente abordar la investigación de estos vestigios mediante métodos y técnicas arqueológicas.

El potencial arqueológico y patrimonial de la manzana y sus características urbanísticas —un estacionamiento, con amplias áreas sin construcciones— configuraba una oportunidad ideal para abordar el área de estudio desde la óptica arqueológica. A partir de la misma se podían entender y difundir los procesos socioculturales que tuvieron lugar en el sitio e integrar la información relevada a la ya existente para el casco viejo de Montevideo. La Ciudad Vieja ya ha sido escenario de diversas investigaciones de este tipo (Fusco 1995; Lezama 2003; Erchini et al. 2005; García 2005), dentro de las cuales se llevaron a cabo varias excavaciones, conformando así un corpus de datos que están permitiendo paulatinamente la reconstrucción de su historia y de los procesos mediante los cuales llegó a su configuración actual.

A fin de llevar a cabo los objetivos propuestos planteamos la realización de una prospección, entendiendo por ésta “[...] al conjunto de trabajos de campo y de laboratorio que son previos a la excavación arqueológica, y que incluyen sobre todo el estudio de una zona geográfica con el fin de descubrir el mayor número posible de yacimientos allí existentes.” (Fernández 1998:46).

Concluida la primera etapa de análisis documental se procedió a la intervención directa sobre el terreno, la cual consistió en la ejecución de sondeos y cateos en distintos sectores del predio a fin de seleccionar el área más adecuada para la ejecución de la excavación arqueológica (Figura 10).

Figura 10. Manzana con señalización de los sectores en la que operativamente fue dividida y la ubicación de los sondeos (foto aérea Fuerza Aérea, Misión 1992)
Figura 10. Manzana con señalización de los sectores en la que operativamente fue dividida y la ubicación de los sondeos (foto aérea Fuerza Aérea, Misión 1992)

A partir del análisis de fuentes documentales, de cartografia antigua, fotos aéreas e imaginería satelital, definimos la ubicación de sondeos y excavaciones a los efectos de obtener un panorama detallado del registro arqueológico del lugar, considerando que esta investigación se desarrolló en el marco de la Arqueología contractual y contó como plazo de ejecución un período de tan sólo 7 meses. Por lo tanto la selección de la cantidad y ubicación de los sondeos y excavaciones estuvo, entre otras variables que referimos más adelante, en función del tiempo que se contaba para ejecutar una investigación de tal envergadura.

De la cartografía relevada se seleccionó aquella en la cual aparecian representados puntos relevantes a partir de los cuales nos fue posible calibrarla con imaginería satelital. Por otra parte se utilizó cartografia que cubriera un rango temporal suficientemente amplio para abarcar desde los inicios de ocupación — barracones o galpones de pertrechos de marina — hasta la actualidad. Para ello se utilizaron diversos software (ArcView, MapSource, OziExplorer, AutoCAD, Google Earth, Adobe Photoshop) según los requerimientos del análisis a llevar a cabo. En base al proceso analítico efectuado mediante el software definido establecimos los lugares prioritarios para nuestra investigación.

Debido a que los sondeos configuran una pequeñísima muestra de un universo mucho mayor, y tan sólo nos podían mostrar un panorama muy general del sitio, tuvieron en esta investigación el propósito de orientar la búsqueda del lugar donde realizar las excavaciones, donde sí se pudo apreciar con mayor detalle la presencia y asociación de los vestigios allí presentes.

La ubicación de los sondeos respondió a varios elementos. En primer lugar fue el resultado del estudio de los antecedentes. Estos nos permitieron observar que durante el proceso de evolución de la manzana comprendida entre las calles Zabala, Piedras, Solis y Rambla 25 de Agosto de 1825 se sucedieron diversas construcciones, utilizaciones y reutilizaciones del espacio. Los sondeos se ubicaron a manera de poder contrastar la información relevada. Asimismo apuntaron a poder visualizar el desarrollo histórico de la manzana, localizando e identificando los vestigios de las construcciones relevadas durante la etapa histórico-documental, por ejemplo en lo que respecta al Hospital de Marina, los Barracones de Marina y las edificaciones de mediados del siglo XIX y principios del XX.

Las tareas de campo se llevaron a cabo durante los meses de noviembre y diciembre del 2008, completándose 36 días de trabajo de campo. Se realizaron siete sondeos en su totalidad, dos sondeos de 1m x 1m y tres de 2m x 2m. Dos de ellos fueron ampliados a excavaciones, dada la complejidad y relevancia de los hallazgos (de 3 m x 4 m - excavación I - y 3 m x 2 m - excavación II -) (Figuras 11 y 12).

Figura 11. Vista aérea del muro exterior del Hospital de Marina, Excavación ll. Dicha excavación fue ejecutada sobre la calle Solís
Figura 11. Vista aérea del muro exterior del Hospital de Marina, Excavación ll. Dicha excavación fue ejecutada sobre la calle Solís
Figura 12. Muro, cimientos asociados y estructura de losas (Excavación 1). Dicha excavación se ubicó al oeste de los restos en pie del Apostadero Naval
Figura 12. Muro, cimientos asociados y estructura de losas (Excavación 1). Dicha excavación se ubicó al oeste de los restos en pie del Apostadero Naval

La cantidad de sondeos estuvo determinada en proporción directa con respecto a las expectativas arqueológicas en cada sector en los que se dividió el área de estudio (Figura 10), así como con el tiempo que se contó para la ejecución de esta etapa. Las expectativas arqueológicas se establecieron en función de:

  1. la densidad de materiales y/o vestigios que en base a los antecedentes relevados sería factible recuperar;
  2. la alteración del sustrato.

Los sondeos ubicados en el denominado sector 1, al suroeste en la esquina de las calles Piedras y Solís y el ubicado en la vereda tienen que ver con el emplazamiento del Hospital del Rey u Hospital de la Marina, que fue construido hacia fines del siglo XVII funcionando hasta principios del XIX, y que según lo estudiado durante la etapa de relevamiento histórico-documental se Ubicaba unido a los llamados Barracones de Marina (véase figuras 6 y 7). Estos sondeos tuvieron la finalidad de localizar vestigios del antiguo Hospital, aunque posteriormente a su existencia y hacia mediados del siglo XIX se emplazaron allí otras construcciones: viviendas (casas de familia), herrería (o depósito de hierro), como lo documentan otras fuentes relevadas (Catastro Capurro 1867). Por lo tanto se establecieron 4 sondeos de 1m x 1m.

Los sondeos delimitados en el sector 2, noroeste en la esquina de las calles Solis y Rambla 25 de Agosto de 1825 estuvieron planteados con la finalidad de determinar ocupaciones relacionadas con las construcciones perimetrales del Apostadero, Aduana y con las viviendas del siglo XIX y XX. En la documentación cartográfica relevada de siglo XVIII esta área estaba asociada a una zona de costa y posteriormente próxima al cordón amurallado de la ciudad, más tarde se vincula a la infraestructura portuaria. A mediados del siglo XIX funcionaron allí casas de familia y/o almacenes. Por lo tanto se establecieron 2 sondeos de 1 m x 1 m.

El sector 3, al noreste en la esquina de Zabala y Rambla. 25 de Agosto de 1825, configura un área con similares características ala descripta anteriormente pero que, a comienzos del siglo XX ubicamos -según fuentes de la Dirección Nacional de Catastro, del Ministerio de Transporte y Obras Públicas, y del Centro Municipal de Fotografia de la Intendencia Municipal de Montevideo— construcciones con varios pisos, las cuales seguramente afectaron de una manera más intensa el sustrato. Por lo tanto se estableció 1 sondeo de 1 m x 1 m.

El sector 4, área central de la manzana y dentro de las actuales construcciones del Apostadero, representa un área que está relacionada directamente con las actividades que se hubieran desarrollado con la construcción del Apostadero y las distintas funciones que desempeñó. Por lo cual en un principio se estableció la realización de 6 sondeos de 1m x 1m, pero por motivos ajenos a nosotros no pudo accederse a este predio de la manzana (dado que legalmente pertenecía al Ministerio de Cultura no al Banco República), por lo cual y lamentablemente no fue posible realizar ninguna intervención en este sector.

El sector 5, esquina de las calles Zabala y Piedras es donde se realizaron edificaciones de hasta 7 pisos de altura, como lo indica el relevamiento que hicimos en la Dirección Nacional de Catastro, Ministerio de Transporte y Obras Públicas, y Centro Municipal de Fotografia de la Intendencia Municipal de Montevideo.

En lo que concierne a la excavación arqueológica, ésta se encontró supeditada a los vestigios culturales que se recuperaron en los sondeos, en cuanto a su ubicación y dimensiones. Por lo cual se ampliaron los sondeos 1 y 4, ambos ubicados en el sector 1, a excavaciones — excavación I y excavación Il — que estuvieron segmentadas por medio de cuadrículas de 1m x 1m.

Luego de su registro, mensura y georeferenciamiento todas las estructuras localizadas fueron selladas siguiendo las recomendaciones de la Comisión del Patrimonio Cultural de la Nación para su adecuada preservación.

Concluida la etapa de campo se iniciaron las tareas de laboratorio, donde se procedió a analizar e interpretar la información relevada en el campo (Figura 13).

Figura 13. Ejemplos de algunos de los materiales arqueológicos recuperados durante las tareas de campo (balas de cañón, piedra de chispa y proyectil de plomo asociados a las estructuras del Apostadero localizadas en la Excavación |; botijas de aceite, las cuales se adscriben al siglo XVIII, si bien siguen siendo reutilizadas a comienzos del siglo XIX, por su ubicación estratigráfica y en asociación a los elementos del Apostadero; cerámica slipware (siglo XVIII) recuperada en la Excavación II y en asociación con los cimientos del Hospital de Marina; clavos de aleación de cobre cortados asociados a estructuras del Apostadero (fin siglo XVIII y comienzos del siglo XIX); fragmento de canuto de pipa de caolín (siglo XVIII)
Figura 13. Ejemplos de algunos de los materiales arqueológicos recuperados durante las tareas de campo (balas de cañón, piedra de chispa y proyectil de plomo asociados a las estructuras del Apostadero localizadas en la Excavación |; botijas de aceite, las cuales se adscriben al siglo XVIII, si bien siguen siendo reutilizadas a comienzos del siglo XIX, por su ubicación estratigráfica y en asociación a los elementos del Apostadero; cerámica slipware (siglo XVIII) recuperada en la Excavación II y en asociación con los cimientos del Hospital de Marina; clavos de aleación de cobre cortados asociados a estructuras del Apostadero (fin siglo XVIII y comienzos del siglo XIX); fragmento de canuto de pipa de caolín (siglo XVIII)

RESULTADOS DE LA INVESTIGACIÓN

Las excavaciones efectuadas durante los meses de campaña nos permitieron localizar diversas estructuras coloniales, asociadas tanto al Apostadero Naval como al Hospital de Marina, constatando de este modo la presencia de vestigios coloniales, tanto inalterados como reutilizados, que han sobrevivido a los siglos de constante transformación de la ciudad, de los que de otra manera nunca se hubiese sabido de su existencia.

Sobre la calle Solis a unos 16m a partir del cordón de la vereda de Piedras, se ubicó parte del muro y cimiento externo posterior del Hospital de Marina. Este corre en sentido Este Oeste y posee 1m de ancho y 0,51m de profundidad. Se construyó con piedras de sillería y argamasa. Su estructura ha sufrido los embates del desarrollo urbanístico de Montevideo, ya que parte de ésta ha sido destruida por el tendido de cables y cañerías como se aprecia en la figura 11 correspondiente a la excavación II. En el área oeste de dicha excavación se identifica la unidad estratigráfica 1, la cual corresponde a la vereda conformada por una capa de baldosas y por el cordón de granito (véase figura 14, perfil este). La porción Este de la excavación (área este) corresponde a la carpeta asfáltica seguida de un nivel de adoquines de granito asentados sobre sedimento francamente arenoso y que se asimilan (tanto el oeste como el este) a un desarrollo moderno, en el cual no aparece material cultural significativo. Por debajo se observan algunos fragmentos de ladrillos y piedra descompuesta que podrían haber formado parte de alguna estructura, puesto que se encontraban removidos de su posición original debido a la existencia de un caño que podría ser de desague de las viviendas, que se encontraba ya en desuso al momento de la intervención arqueológica. La unidad estratigráfica 2, de unos 60 cm de potencia, consiste en un depósito de sedimento franco-arcilloso en el cual recuperamos material cultural acotado a un período cronológico que podemos asignar a fines del siglo XVIII hasta principios del XIX. Por otro lado, obsérvese que en el dibujo del perfil, a los 20 cm aproximadamente de la unidad 1, comienza a delinearse la unidad estratigráfica 3, de unos 30 cm de potencia, la cual consiste en un depósito de sedimento franco-arenoso. La unidad estratigráfica 3 fue identificada únicamente para la extensión este de la excavación, por ello en el dibujo del perfil este se encuentra por encima de la unidad 2, localizada contra el muro perimetral del estacionamiento. Dicha extensión tuvo la finalidad de visualizar el desarrollo del muro y cimiento hacia el interior de la manzana y la unidad estratigráfica 3 identificada se diferencia de la 2 por presentar un sedimento con mayor proporción de arena e intrusión de material contemporáneo debido a la densidad de cañerías.

Figura 14. Perfil Este de la excavación II. (d) caño contemporáneo en desuso. (e) caño contemporáneo en uso. (f) muro y cimiento externo posterior del Hospital de Marina. (?) Area sin profundizar
Figura 14. Perfil Este de la excavación II. (d) caño contemporáneo en desuso. (e) caño contemporáneo en uso. (f) muro y cimiento externo posterior del Hospital de Marina. (?) Area sin profundizar

Prácticamente todos los materiales extraidos de la Excavación II tienen un rango temporal acotado a los siglos XVIII y XIX, salvo en el área que se vio afectada por procesos postdeposicionales culturales como ser, para el área este, la colocación de cañerías.

La unidad estratigráfica 2 continúa desarrollándose hacia los lados de la estructura (norte y sur del muro y cimiento) y a medida que se profundiza se torna cada vez más arcillosa al mismo tiempo que disminuye paulatinamente la aparición de material cultural hasta desaparecer por completo a los 70 cm.

Dentro de los límites del estacionamiento del Banco República Oriental del Uruguay, a unos 17 m del muro oeste del cuerpo central del Apostadero que aún se conserva en pie se ubicó un muro y cimientos asociados, así como una estructura de losas (véase figura 12, excavación I). Se construyó en base a piedras de sillería y argamasa con alto contenido de conchillas. El muro y los cimientos tienen 1 m de ancho (visible) y 1,44 m de longitud, alcanzando una profundidad de 1,07 m. Al sureste de este se localizaron varias balas de cañón y proyectiles de pistola de avancarga.

En cuanto al registro estratigráfico de la excavación I (Figura 15), perfil sur, se lograron identificar 9 unidades estratigráficas. La unidad estratigráfica 1 corresponde al adoquinado de hormigón actual y bitumen (de 13 cm de potencia), seguida inmediatamente por la unidad estratigráfica 2 (de hasta 69 em de potencia en algunas cuadrículas) que consiste en una capa de coloración verde cuya composición básicamente es piedra descompuesta, mezclada con materiales de construcción (producto de una demolición: ladrillos, baldosas, etc.), sumamente compactada. Corresponde a un desarrollo moderno, pues el material arqueológico asociado a esta unidad abarca mayoritariamente el siglo XX. La unidad estratigráfica 3 se identificó restringida a algunas cuadriículas de la excavación (A-B-C 3 y B-C 4) y representa un basural moderno en el cual el material cultural asociado indica contemporaneidad y se circunscribió exclusivamente al siglo XX (fragmentos de vidrio de botellas de inyección industrial, metal de artefactos contemporáneos: latón, chapitas de botellas de refresco, portalámparas, clavos modernos, etc.). La unidad estratigráfica 2 se encuentra superpuesta a la unidad estratigráfica 4, es decir que esta última es más temprana, en términos de deposición. Sin embargo, el material arqueológico vinculado a esta unidad continúa adscribiéndose principalmente al siglo XX. Su potencia alcanza los 50 cm en algunas de las cuadriculas.

Figura 15. Perfil Sur de la excavación |. (a) estructura de ladrillos y argamasa. (b) estructura de piedras y argamasa (muro) y cimiento. (?) Area sin profundizar. En la unidad estratigráfica 9 se representó un caño de gres (en negro) que atravesó la estructura y destruyó parte de la misma
Figura 15. Perfil Sur de la excavación |. (a) estructura de ladrillos y argamasa. (b) estructura de piedras y argamasa (muro) y cimiento. (?) Area sin profundizar. En la unidad estratigráfica 9 se representó un caño de gres (en negro) que atravesó la estructura y destruyó parte de la misma

Por otro lado, la unidad estratigráfica 5 sí comienza a delinearse como un depósito con una cronología bien diferenciada del resto de las unidades que habían sido identificadas hasta el momento. Ya se observan algunos artefactos del siglo XVIIL, aunque persisten también materiales arqueológicos más modernos, del siglo XIX e incluso del siglo XX. Esta unidad, si bien empieza en una de las cuadriculas (A4), se extiende a toda la excavación con una potencia oscilante entre 11 y 54 cm. Consiste en una capa principalmente arcillosa de color marrón claro, con predominancia de material vítreo, tanto perteneciente a ventanas (vidrio plano) como a botellas. Se recuperan fragmentos de pipas de caolín, metales (hierro y bronce), porcelana, restos óseos, entre otros. El fin de la unidad estratigráfica 5 está indicado por una superficie blancuzca sumamente compactada y apisonada. Dicha interfacie (o superficie original del estrato) da cuenta de una deposición claramente antrópica que conforma un piso.

Por lo tanto la unidad estratigráfica 6 es el estrato cuyas características son: coloración blancuzca como su superficie, composición básicamente arenosa, de apariencia similar a la argamasa, pero muy compactada y apisonada, lo que determina una dureza particular, de apenas unos pocos centimetros de espesor, varía entre 1 o 2 cm hasta 6 cm, con materiales arqueológicos asociados y acotados cronológicamente tanto al siglo XIX como al siglo XX. La unidad estratigráfica 7 está compuesta por un sedimento arcilloso de coloración marrón oscura, con fragmentos de ladrillo y argamasa. Continúa compactado, pero a medida que va profundizándose se va tornando más suelto. Es esta unidad una de las más interesantes en lo que refiere al material arqueológico recuperado, no sólo en lo que respecta a lo cuantitativo y tipológico sino a la distribución y posición de los fragmentos. De esta unidad se recuperaron un total de 1152 piezas. Aparecen diversos artefactos relacionados con las estructuras propiamente del Apostadero hacia fines del siglo XVII y comienzos del XIX. Posee unos 29 cm de potencia. En esta unidad se visualizan varias piedras alisadas y ladrillos colocados en posición horizontal conformando una estructura de poca potencia hacia el noroeste de la excavación y que corre en sentido norte-sur. Algunos de los materiales recuperados, como por ejemplo las balas de cañón halladas junto a la estructura ubicada en el sector oeste de la excavación, se encontraban dentro de una matriz grisácea con mancha de quema y argamasa. Es de destacar que éstas no tenían marcas de impacto.

La unidad estratigráfica 8 se identifica restringida alas cuadrículas A2 - 3 y en C2 (a los lados de una de las estructuras), y se compone de un sedimento arenoso con piedra descompuesta y pedregullo, de coloración marrón claro-verde y contiene además ladrillo muy fragmentado. Esta capa de poca extensión ya no contiene material arqueológico. Posee un desarrollo de apenas unos 6 a 8 cm. Por último, identificamos la unidad estratigráfica 9 que consiste en un depósito sumamente arcilloso de color marrón oscuro casi negro, sin material cultural, es decir, una capa estéril, que se va a extender a toda la excavación en las áreas donde no hay estructuras y se pudo seguir profundizando. También se halla representada para la chimenea que se profundizó al costado norte del cimiento recuperado, de las cuales la mayor parte eran piezas de hierro, vidrio y cerámica de construcción.

A partir de los datos vertidos por el análisis de fuentes documentales, cartográficas, interpretación del registro arqueológico y análisis de materiales recuperados estamos en condiciones de decir que estas estructuras, muros y cimientos, están vinculados al límite oeste del edificio central original del Apostadero, el cual en su momento tenía mayor longitud que en la actualidad.

En el sector noreste de la manzana (ver figura 16) se ubicó un cimiento de piedra de sillería y argamasa, el cual corre en sentido norte sur, correspondiente a la estructura perimetral del Apostadero. El mismo sufrió modificaciones y reutilizaciones, para la construcción de las edificaciones realizadas a partir de mediados del siglo XIX. En este contexto se localiza además una bala de cañón.

Figura 16. Construcción moderna sobre cimiento de piedra y argamasa, asociado a bala de cañón (Sector NE manzana). Sondeo de tales dimensiones ubicado en el sector denominado por nosotros con el N° 3
Figura 16. Construcción moderna sobre cimiento de piedra y argamasa, asociado a bala de cañón (Sector NE manzana). Sondeo de tales dimensiones ubicado en el sector denominado por nosotros con el N° 3

En el sector noroeste se ubicó roca madre canteada, asociada a material arqueológico acotado cronológicamente al siglo XIX, dando la pauta de que en esta época o con anterioridad se aprovechó la roca que aflora naturalmente en la zona para edificar a partir de ella. Futuras intervenciones en este sector del predio podrían aportar mayor información con respecto a su vinculación al proceso constructivo de las edificaciones perimetrales del Apostadero.

La localización de estas estructuras nos permite aproximarnos a las dimensiones reales de una parte de las edificaciones del Hospital de Marina y del Apostadero Naval. Asimismo nos aportan datos para establecer la ubicación precisa de dichas construcciones. Por otro lado, nos permiten visualizar procesos constructivos que sólo se pueden conocer a partir del registro arqueológico, como por ejemplo la utilización de la roca madre para ciertas actividades constructivas y la reutilización de las construcciones pertenecientes al Apostadero Naval en los siglos XIX y XX (Figura 17).

Figura 17. Plano general de la manzana con la localización de las intervenciones arqueológicas y la señalización de las estructuras recuperadas (al este correspondiente al Hospital de Marina y al centro-Este de la manzana correspondiente al cuerpo central del Apostadero Naval). Obsérvese el croquis de las estructuras aún en pie del cuerpo central del Apostadero Naval (relevado en el campo), y la proyección del muro sur hacia la excavación I
Figura 17. Plano general de la manzana con la localización de las intervenciones arqueológicas y la señalización de las estructuras recuperadas (al este correspondiente al Hospital de Marina y al centro-Este de la manzana correspondiente al cuerpo central del Apostadero Naval). Obsérvese el croquis de las estructuras aún en pie del cuerpo central del Apostadero Naval (relevado en el campo), y la proyección del muro sur hacia la excavación I

A partir del procesamiento de la información y análisis de los objetos arqueológicos podemos decir que a pesar de que la manzana sufrió grandes alteraciones aún continúa siendo un reservorio único de la historia urbanística de Montevideo.

AGRADECIMIENTOS

Queremos hacer extensivo nuestro agradecimiento a todas aquellas personas que han colaborado de alguna manera en nuestra investigación.

Al Equipo Arqueológico: Viviana Marini, Mercedes Martell, Marcelo Fleitas, Verónica Airaldi, Federico Ross, Elías Cheda, Andrea Rodríguez, Johanna Gómez, Alejandra Larregui y Santiago García.

Al Museo Histórico Nacional (Dr. Luis A. Rodríguez); Servicio de Mantenimiento Vial de la IMM (Cuadrilla 8) (Ing. Sergio Bergeret y personal); Museo y Archivo Histórico Cabildo Municipal del Cabildo (Néstor Hormiga); Museo Naval (C/N Luis Enrique Chabaneau, Lic. Cristina Montalbán y Rossana Rau); CPCN (Lic. Virginia Mata y Alejandra Otatti); BROU (Sección Mantenimiento: Arq. Daniel Campos, Carlos Romano y personal); División Planificación y Marketing (Silvia Lenzi); CMDF-IMM; y Biblioteca de Historia del Arte, IMM.

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COMENTARIO

Dr. Marcelo N. Weissel
Área de antropología, Historia y patrimonio, Departamento de Ciencias Naturales y Antropología de la Fundación de Historia Natural Félix de Azara y CEBBAD (Universidad Maimónides) y CONICET (Argentina).

El trabajo me resultó de un atractivo especial, ya que aborda un caso de infraestructura portuaria concreto con relevancia para la conservación del patrimonio arqueológico de Montevideo. Debería ser mencionado que se trata de un primer informe, producto del inicio de los trabajos de investigación interdisciplinaria sobre el caso presentado. De esta forma se destaca la falta de marcos teóricos para el abordaje y critica heurística de los registros arqueológicos y documentales, lo cual es entendible en la presentación de esta primera fase del trabajo, pero que deberá ser componente de una agenda de continuidad del mismo. Estos razonamientos podrían ser incluidos en una sección final de conclusiones que aclare cuales son las hipótesis a seguir. Ya que si bien se presentan los resultados no se elaboran conclusiones de toda la iniciativa.

RESPUESTA

Lic. Leticia García
Instituto de Antropologia. Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación Universidad de la República (Uruguay)

Lic. Virginia Pereira
Investigador independiente (Uruguay)

Lic. Ezequiel Fernández
Investigador independiente (Uruguay)

Esta investigación se realizó en el marco de la “Arqueología de Contrato” por el cual el Banco de la República Oriental del Uruguay establecía un plazo de siete meses para la ejecución de dicho proyecto de investigación.

La temática propuesta en el llamado del concurso hacía referencia a la historia de la manzana comprendida entre las calles Zabala, Piedras, Solis y Rambla 25 de Agosto de 1825, por lo tanto, a pesar de que en este artículo se hace énfasis en algunas de las construcciones emplazadas en aquel lugar, específicamente el Apostadero Naval y el Hospital de Marina, la investigación no se circunscribió exclusivamente a dichas edificaciones sino que se abarcaron los diversos procesos ocupacionales y funcionales sucedidos a lo largo de más de dos siglos y medio de utilización del área que ocupa dicha manzana. Debido a la extensión preestablecida para este artículo, nos es imposible dar cuenta de todos los aspectos que cubrió la investigación, tal vez en futuras publicaciones se incluyan.

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