Nuestro trabajo analiza el contexto histórico de la comunidad que vivió en los alrededores de una capilla rural construida en el siglo XIX, ubicada en el departamento Paclín, provincia de Catamarca. Alrededor de ella se dio un proceso de explotación económica que fue variando a lo largo de la centuria y cuya incidencia afectó a la población. También se intenta determinar las causas que motivaron el abandono de la capilla y el rol de las órdenes religiosas en la vida rural. Metodológicamente se recurrió al análisis de documentación edita e inédita, como también a estudios arquitectónicos y arqueológicos de las ruinas y al análisis del material recuperado en excavaciones. Como resultado se contextualizó y visibilizó a la capilla como factor estructurante de las condiciones económicas, sociales, políticas y de los cambios que afectaron a la población rural que vivió en relación con ella en el siglo XIX.
Our work analyzes the historical context of the community that lived around a rural chapel built in the nineteenth century, situated in Catamarca province Paclín Department. Around it a process of economic exploitation that has changed over the century and whose incidence affected the population occurred. It also tries to determine the reasons for the abandonment of the chapel and the role of religious orders in the rural life. Methodologically analysis was used published and unpublished documentation, as well as architectural and archaeological ruins studies and analysis of the material recovered in the excavations. As a result it was contextualized and made visible to the chapel as a structuring social factor of economic conditions, politics and changes that affected the rural population lived in relationship with her in the nineteenth century.
Nosso trabalho analisa o contexto histórico da comunidade que viveu por volta de uma capela rural construído no século XIX, situada no departamento província Paclin de Catamarca. Em torno dele um processo de exploração econômica que foi alterado ao longo do século e cuja incidência afetada a população ocorreu. Ele também tenta determinar as razões para o abandono da capela e do papel das ordens religiosas na vida rural. Análise Metodologicamente foi usada documentação publicada e não publicados, bem como estudos ruínas arquitectónico e arqueológico e análise do material recuperado nas escavações. Como resultado, foi contextualizada e tornada visível para a capela como um fator social estruturação das condições económicas, políticas e mudanças que afetaram a população rural vivia em relacionamento com ela no século XIX.
El presente trabajo está enmarcado en el proyecto de investigación Arqueología e Historia del Departamento Paclín (UNCa), que indaga la historia en general del departamento homónimo ubicado en la provincia de Catamarca (Figura 1). En este caso el interés está puesto en comprender como fue el proceso de creación, ocupación y transformación de la capilla de Amadores. En relación a ello, se tomó la construcción de la capilla como punto de partida para acercarse al orden institucional y eclesiástico que se dio alrededor de la población y como esto afectó a la vida de la población en particular de Amadores, su auge y declive y del valle de Paclín en general. Para realizar el trabajo se recurrió al análisis de documentación edita e inédita, como así también el análisis arquitectónico y sondeos arqueológicos para el estudio material de las ruinas de la Capilla.

La pujante localidad de Amadores surgió como pueblo de indios en 1609 (Larrouy y Soria 2004), y fue en el siglo XIX el centro más poblado que tuvo el valle de Paclín. Numerosos cronistas la mencionan como “aldea grande” (Burmeister 1944:212), o como el único pueblo en el valle de Paclín (Mulhall 1876), destacando que la importancia económica del valle estaba dada por la extracción y transformación de productos primarios naturales como la cochinilla, la maderas de sus bosques para las mueblerías de la ciudad de Catamarca y la producción de tejidos de vicuña, lana de llamas y algodón entre otros productos (Mulhall 1876). También destacamos los datos del primer Censo Nacional Argentino realizado en 1869 por Diego De La Fuente (1872) quien detalla la economía de una región que produce vinos, aguardientes, algodón, tabacos y trigo; y la explotación maderera de sus bosques para la ebanistería además del hecho de que “…en estos valles abunda la algarroba, mistol, chañar, miel de abeja, ceras, grana, clavillo, resina de algarroba, yerbas medicinales, escorzonera, ruibarbo, mechoacán, titímalo, pilliján, piñón, lino, mostaza, cardo santo, semilla de churqui, etc. En esta comarca, a más del comercio, agricultura, pastoreo y arriería, se emplean sus habitantes en fabricar tejidos de vicuña, lana y algodón…” (De La Fuente 1872: 448).
Pese a la riqueza que ofrecían los abundantes recursos naturales del valle para mediados del siglo XIX, Burmeister (1944) y De La Fuente (1872) manifestaron que la población que vivió en Amadores fue en su mayoría pobre, sin tierra, siendo peones y analfabetos que vendían su mano de obra en las fincas de la región. Una minoría letrada era propietaria de la mayoría de las tierras acaparando la riqueza que producían la mayoría de la población (Mulhall 1876).
La Capilla de Nuestra Señora de la Candelaria La Capilla de Amadores se comenzó a edificar en el año 1869. Sus primeros párrocos fueron los presbíteros José Torres Escandell y Joaquín Regalado respectivamente (Carta de Pablo Padilla 1885, al gobernador de Catamarca, carpeta Paclín, Archivo Obispado Catamarca [A.O.C.]). Este hecho señalado por las fuentes consultadas, es de singular importancia ya que en otra carta, fechada el 20 de Septiembre de 1885, y firmada por varios vecinos de la localidad entre los que se destacan José y Laureano Brizuela, Manuel Rodríguez, Marcos Castro, Adolfo Guzmán, Manuel Rodríguez y Domingo Ponessa entre otros, fue dirigida al entonces gobernador de la provincia, don Silvano Daza, con el objeto de que intervenga ante las autoridades eclesiásticas con asiento en Salta para el traslado de los servicios religiosos a la nueva capilla de Amadores, y que fue dedicada a Nuestra Señora de La Candelaria (Carta de Segura, J. 1885, al Vicario Capitular Pablo Padilla, carpeta Paclín A.O.C.).
En la actualidad, la Capilla se encuentra en ruinas (Figura 2) y la población la considera como perteneciente a la Compañía de Jesús al punto que se ha realizado un proyecto de ley1 para declararla monumento histórico provincial.

Para su construcción se usaron partes de otra capilla situada 12 km al norte en el paraje de Paclín Viejo2, como las tejas y tejuelas para economizar gastos de refacción (Villafañez et al. 2011; Caraffini 2014).
Hace una década que se iniciaron investigaciones arqueológicas e históricas orientadas a estudiar la historia de la capilla, consultando diversas fuentes editas e inéditas documentales, y también gran cantidad de diarios de finales del siglo XIX de la ciudad de Catamarca.
Por los documentos consultados podemos confirmar que se inició su construcción en 1869, conjuntamente con la capilla de otra localidad cercana (La Puerta), obedeciendo seguramente al desmembramiento del antiguo curato y departamento de Piedra Blanca (Ley N°96/1869; Decreto N°94/1869, Autógrafo, leyes y Decretos Esc.12, Leg.35, exp41, fol.68 Archivo Histórico de Catamarca [A.H.C.]), a cuyas jurisdicciones pertenecía. La capilla estaba ubicada a una distancia de 1900 metros al norte del epicentro urbano (Larrouy y Soria 2004).
El templo surge como una necesidad de la población, en su mayoría peones que debían trasladarse hasta el paraje de Paclín Viejo, a pie y en ayunas para presenciar los oficios religiosos, en la única capilla existente a mediados del siglo XIX en el valle de Paclín (Carta de Pablo Padilla 1885, A.O.C.). Hacia 1885 ya estaba prácticamente finalizado el edificio y a su bendición e inauguración concurrió gente de todo el valle de Paclín e incluso del sur de Tucumán.
La bendición de la parroquia aconteció el día 24 de enero de 1883 a las 17 horas (Figura 3) y a ella asistió toda la comunidad que colmó el edificio según se lee en una carta con fecha del día 8 de febrero de 1883, de autor anónimo, y que apareció publicada en el diario El Creyente de la ciudad de Catamarca del día 6 de marzo de 1883 (Diario El Creyente 1883. A.H.C. Esc.2, Leg.5, exp22, fol.658r).

En la misma se detalla una “modesta pero simpática fiesta” (Diario El Creyente 1883. A.H.C.) que fue la que se llevó adelante con motivo de la bendición y oficialización del edificio como templo religioso de la comunidad local. En la carta, se hace alusión a los sacerdotes que fueron invitados para el acto, entre ellos el presbítero Oviedo, el R.P. A.H.C. Esc. 2, Leg. 5, exp. 22, fol. 658r. Fray Francisco Machado, el ayudante del vicario foráneo presbítero Francisco Brizuela y el sacerdote a cargo del curato de Paclín presbítero José M. Salas. También se hace mención de las “principales” (Diario El Creyente 1883. A.H.C.) familias del lugar y de poblaciones vecinas como Santa Cruz, La Cocha (Tucumán) Piedra Blanca y Monte Potrero que asistieron al evento. Finalizada la ceremonia “…la madrina, amable i simpática como siempre hizo invitar a los sacerdotes, al padrino i a varios señores a casa del señor Rodríguez a beber un vaso de cerveza…” (Diario El Creyente 1883. A.H.C.), luego se dio inicio a un discurso en el cual se destacó que el sacerdote José Salas fue el “más infatigable obrero de este templo” (Diario El Creyente 1883. A.H.C.), y también a “la comisión directiva del trabajo de la iglesia, como así mismo, a todas las personas caritativas i piadosas que han dado una limosna para esta obra” (Diario El Creyente 1883. A.H.C.). Al final ya cuando dio la noche en la población de Amadores “hubo música en la plaza i el juego del caballito i la negra” (Diario El Creyente 1883. A.H.C.).
La primera misa en el nuevo templo se realizó al día siguiente de la bendición el 25 de enero de 1883 y fue “… celebrada por el R.P. Machado i como diáconos los presbíteros Salas i Brizuela. La concurrencia ha sido tan numerosa como no se esperaba: la nave de la iglesia, las dos sacristías, el coro el atrio i el corredor estaban completamente llenos de jente. El presbítero Oviedo subió al pulpito i predicó un sermón que se recomienda por sí mismo…” (Diario El Creyente 1883. A.H.C.). Al final de la carta se hace mención que el “…cura Salas invito a la concurrencia a su casa en donde se le sirvió con chocolate. Por la tarde hubo corrida de sortija, rompecabezas, carreras; por la noche una concurrida i entusiasta tertulia de baile en casa de la señora Benita Montenegro; en una palabra hubo fiestas. Los vecinos de Amadores están sumamente contentos con la colocación de su templo por ser la coronación de sus esfuerzos ¡bien por ellos i por el infatigable Sr. Cura Salas!…” (Diario El Creyente 1883. A.H.C.).
En la carta se destacan ciertos juegos propios de la época, a la vez que se hace una descripción en general del edificio y se destaca la presencia de un pulpito en su interior. La concurrencia de vecinos de las distintas localidades es una demostración cabal de la importancia que tuvo para la población la capilla de Amadores.
Estructuralmente las ruinas de la Capilla presentan una planta rectangular con cuatro estructuras adosadas. El eje de orientación principal del edificio es en sentido este-oeste y en su construcción se usaron, ladrillos de material cocido y de adobe, y roca metamórfica local como principal material, la cual se dispuso siguiendo hiladas más o menos regulares pero sinuosas, dejando las superficies externas regulares con ancho de muros de 0,60 m. Las rocas que conforman el muro, varían en tamaño (0,25 a 0,40 m) y la mayoría presentan al menos una de sus caras canteadas (Villafañez et al. 2008a).
Sobre los muros de roca se apoya uno de adobe que es utilizado para dar los desniveles del techo; lo que hace un muro roca de altura promedio de 4m y del componente de adobe de 3m.
La argamasa que cohesiona a los mampuestos es de barro, sin otro tipo de aditamento para las primeras etapas constructivas; a posteriori se utilizó un mortero abundante en cal y áridos que unía los mampuestos cocidos (Figura 6).
Los cimientos son de roca metamórfica local y tienen un ancho de 1 m con una profundidad aproximada de 0,80 m, los cuales apoyan sobre la roca natural sin mediar soluciones de continuidad que funcione como zanja de cimentación.
El edificio consta de seis espacios (Figura 4) que hemos denominado con números romanos, la descripción y medidas de los mismos son:

Aunque en la actualidad los techos no se encuentran presentes, pudimos precisar a partir de la evidencia hallada en excavación, cómo estaban formados. La techumbre compuesta por una estructura de madera sobre la cual apoyaban baldosas de material cocido; sobre éstas un cañizo, el cual sostenía una capa de barro y por último tejas de material cocido denominadas musleras. La nave central (EII) tenía techo a dos aguas, mientras que la sacristía (EI) y la galería (EVI) tenía techo a un agua; de los demás espacios no se pudo precisar la inclinación de los techos.
Los pisos estaban realizados con baldosas de material cocido de 0,20 x 0,20 m aproximadamente (Figura 5), unidas mediante una argamasa de barro que asienta directamente sobre el terreno natural. Se infiere que el mismo tipo de baldosas fue utilizado en todos los espacios, ya que se los encontró in situ en la galería (EVI) y en el espacio III.

Todos los muros interiores se hallan revestidos con diferentes tipos de materiales. Sobre la mampostería original se encuentra una capa de barro mezclada con restos de gramíneas y sobre ésta una de cal y áridos que sirve de sostén para los diferentes episodios de pintura. Dichos episodios se registraron en variedad y cantidad de acuerdo al espacio, por ejemplo en el espacio III se pudo ver un color rosado que cubría la totalidad de la habitación, sobre éste un color azul fuerte, y luego un blanco. En el altar la pintura parece que fue aún más compleja ya que se logró detectar dichos colores pero constituyendo algunos dibujos en formas variables (no se pudo distinguir ninguno en particular por que los fragmentos recuperados de la pintura eran muy pequeños). En el resto del edificio (Figura 6) se manejó los tonos de rosado, azul y blanco.

Las características más sobresalientes corresponden a las dos aberturas de arco de 2,2 m de altura y 1,63 m de ancho. El arco de medio punto es aquel que tiene la forma de semicírculo (Figura 7). Es la unidad principal de la arquitectura abovedada, introducida por los españoles.
Los elementos que la componen son los siguientes:

La importancia de este tipo de diseño es que en la arquitectura parroquial no era frecuente, dado que su utilización está vinculada a la arquitectura románica, era una manifestación de status, tanto eclesiástico como social, manifestando orgullo local.
Se efectuaron en distintos sectores de las ruinas, recuperándose los siguientes elementos materiales:


Nuestro objetivo principal, fue analizar el contexto histórico de la comunidad de Amadores y su relación con la Capilla a fines del siglo XIX y principios del siglo XX, en el departamento Paclín. Esto nos permitió indagar variadas fuentes escritas y restos materiales, que logramos vincular con los distintos momentos históricos como cambios políticos y económicos que vivió ésta comunidad y que influyeron en los destinos de dicha Capilla como cohesionador social. Asimismo, quisimos caracterizar las causas que motivaron el abandono de la Capilla y de la localidad de Amadores.
Las causas que motivaron el abandono de la capilla y la decadencia de la localidad de Amadores son diversas y variadas. Por ello, consideramos que las formas de propiedad de la tierra, fueron variando desde que se dio la conquista hispánica, sus dueños originales, los aborígenes, habían sido encomendados y desnaturalizados mientras que las tierras fueron a formar parte de mercedes de tierras. Esto sucedió en gran parte de América, algo que de hecho Paclín no fue ajeno, puesto que a finales del siglo XVIII pasó a formar parte de la Congregación del Huerto de la Ciudad de Catamarca, mientras que las tierras en donde se asentó la localidad de Amadores, surgida como pueblo de indios hacia 1609, y que para el año 1756 se transformó en dos mercedes españolas, donde el rio Paclín sirvió de límite entre ambas propiedades (Larrouy y Soria 2004).
Un siglo después, en 1869, la localidad fue el eje económico del valle, había varios propietarios que se repartían las tierras y acaparaban las riquezas que producía el fértil valle, mientras que la población mayoritaria “…de este curato son pobres siendo en gran parte peones o inquilinos de la hacienda del Colegio de Huérfanas y de La Merced.” (Carta del presbítero Gamaliel Córdova enviada al secretario del obispo de Salta el 18 de marzo de 1874 carpeta Paclín, A.O.C), siendo estos últimos la mano de obra que producía la riqueza económica.
Otras de las causas es la diferenciación social que existió en Amadores, ya que por medio de las fuentes observadas pudimos percibir que los sectores sociales que coexistieron alrededor de la Capilla fueron religiosos, propietarios y peones. Al menos de estos dos últimos sectores sociales, tomamos las afirmaciones de Smith (2004), que puntualiza a los propietarios como “la única clase que recibe rentas sin trabajo ni esfuerzo. Por otra parte, los peones son aquellos en la cual se hace visible la inestabilidad de los salarios y sobre la cual sus opiniones no son tenidas en cuenta en la sociedad en donde habitan” (Smith 2004:123). Esto en parte se cristaliza en las cartas mencionadas anteriormente donde los propietarios (de tierras) son quienes se comunican con las autoridades religiosas y políticas para que se involucren y medien en el traslado de los servicios religiosos de una capilla a la otra. Como demostramos mediante las excavaciones que la Capilla de Amadores fue construida en parte, con materiales que fueron reciclados de otra iglesia anterior, como lo son las tejas y tejuelas que formaron parte de los techos. Además se usaron otros materiales en su construcción como piedras, ladrillos de adobe y también de material cocido, para la cimentación del edificio.
Otro aspecto de diferenciación social, es la participación de los denominados en las fuentes como vecinos de Amadores, ya que estos involucraron a las autoridades políticas de la época para alentar el traslado de los servicios religiosos a la nueva capilla que se comenzó a edificar en el año 1869, no debemos olvidar que además se menciona a Amadores como la población más importante del departamento por el número de habitantes, su riqueza y su ilustración. Por ello es que destacamos el arco de medio punto y las guardas, en la construcción de la Capilla, como expresión de status, tanto eclesiástico como social. Este último punto es de central importancia para comprender la dinámica histórica que se ha dado en el valle en general y de la localidad en particular.
Por otra parte, la realidad económica del valle de Paclín fluctuó por diversos motivos a lo largo del siglo XIX, mientras que a mediados del siglo se producía algodón y lanas de llamas que alimentaban las industrias que se desarrollaban en el valle, el peso masivo del librecambio a través de productos principalmente británicos, puso en jaque la economía local que lentamente se volcó a la reprimarización de la tierra, desmantelando consigo las industrias incipientes que alguna vez afloraron en el valle.
Cabe destacar la mención que hace Galeano (2008) en torno a las economías del norte Argentino en el siglo XIX, que fueron arrasadas por los productos manufacturados británicos, mencionando particularmente “…de Catamarca nacían lienzos de todo tipo, paños finos, bayetillas de algodón negro para que usaran los clérigos…” (Galeano 2008:230). Es de esta manera que se entiende tantos extranjeros describiendo detalladamente en sus viajes por el interior del país. Es en esta época en donde pasan viajeros y cronistas extranjeros (Burmeister, De Moussy, Mulhall, Poucel) que detallan los abundantes recursos naturales, como así también las historias y tradiciones de las distintas poblaciones que visitaron, denotando el interés particular que le prestaron las potencias extranjeras a la riqueza del lugar.
Hacia el final del siglo XIX, la lana de llama y el algodón son completamente reemplazados por el cultivo de tabaco que se da con éxito en todo el valle. Este cambio estuvo dado principalmente por la continua introducción de productos manufacturados que vinieron sin ningún tipo de restricción arancelaria desde Europa, reprimarizando la economía zonal y devastando las economías regionales. Paralelamente a esto el reemplazó de los productos primarios por otros como el tabaco, las condiciones económicas y políticas favorecieron una mayor concentración de la tierra dándose así de productores como Wilfrido Figueroa, como propietario de relevancia en el departamento, quién tendrá un rol destacado en la formación de la localidad de La Merced, fundada en 1876, que será bajo un ley (Ley provincial Nº 277 Autógrafo, leyes y Decretos Esc.15, Leg.5, exp79, fol.8 A.H.C.), la nueva cabecera departamental y asiento del poder económico local. La otrora progresista localidad de Amadores declinará definitivamente y hacia la década de 1920, empeorará y será con el tiempo abandonada.
1. Ley 5270/09 los fundamentos dicen que aunque no existen documentos se cree que fue obra de los jesuitas por las características constructivas de la iglesia y por estar las ruinas en proximidades a territorios que fueron estancias jesuíticas del siglo XVIII (Diario El Ancasti 04/10/2012).
2. Es donde estuvo asentada el casco de estancia de los primeros conquistadores españoles. La documentación afirma la ocupación castellana se inició en 1589 y otros historiadores como Juan Pablo Vera (1955) afirma que esta se dio en 1565, año en que se da la Merced de Paquilingasta a don Diego de Vera. La capilla de Paclín Viejo, por su parte, fue construida en 1816 y hacia finales del siglo XIX ya estaba en estado ruinoso aunque al momento de inaugurarse la capilla de Amadores aún se oficiaban misas en el lugar.
A Hugo Puentes, Emilio Villafañez y Cristian Melián, por toda su colaboración como integrantes del proyecto Arqueología e Historia del Departamento Paclín (UNCa).
Al Padre Tapia por permitirnos pasar y transitar por la capilla, durante nuestras prospecciones y excavaciones. A su vez, por la buena predisposición con la que colaborará con nuestro equipo.
Al Obispado de Catamarca y a los empleados del Archivo Histórico por facilitarnos los archivos.
Archivo Histórico Catamarca 1883. Nota periodística. Diario El Creyente. Esc.2, Leg.5, exp22, fol.658r
1869. Ley N°96/1869; Decreto N°94/1869, Creación de los Departamentos Paclín, Ambato y Piedra Blanca, Autógrafo, leyes y Decretos, Esc.12, Leg.35, exp41, fol.68.
1876. Ley Nº 277, fundación de la Villa La Merced, Autógrafo, leyes y Decretos Esc.15, Leg.5, exp79, fol.8.
Archivo del Obispado de Catamarca 1885. Padilla, P. Carta al gobernador de Catamarca, carpeta Paclín.
1885. Segura J. Carta al Vicario Capitular Pablo Padilla, carpeta Paclín.
1874. Carta del presbítero Gamaliel Córdova enviada al secretario del obispo de Salta, carpeta Paclín.
Burmeister, H. 1944. Viajes por los Estados del Plata 1857-1860. Tomo Segundo. Imprenta Mercur. Buenos Aires.
Caraffini, C. 2014. Análisis comparativos de las parroquias rurales del siglo XIX en el departamento Paclín. Provincia de Catamarca. Tesis de licenciatura inédita. Escuela de Arqueología. Universidad Nacional de Catamarca. Catamarca.
De La Fuente, D. 1872. Primer censo de la República Argentina. Imprenta del Porvenir. Buenos Aires.
De Moussy, M. 1860. Description Géographique et Statistique de la Confédération Argentine. Librairie de Firmin Didot Freres, París Francia.
Galeano, E. 2008. Las venas abiertas de Latinoamérica. Editorial Catálogos. Buenos Aires.
González, A. 1977. Arte precolombino de la Argentina. Introducción a su historia cultural. Editorial Valero. Buenos Aires.
Larrouy A. y M. Soria. [1921] 2004. Autonomía Catamarqueña. Homenaje en su primer centenario. Editorial Sarquís. Catamarca.
Lorandi, A 1990. Ni tradición ni modernidad. El mestizaje en contextos sociales desestructurados. Relaciones de la Sociedad Argentina de Antropología 18:108–109.
Mulhall, M. y E. Mulhall. 1876. Manual de las Repúblicas Del Plata. Imprenta Coni. Buenos Aires.
Poucel, B. 1864. La province de Catamarca. Bulletin de la Société de Géographie. Libraire De La Société. París Francia
Smith, A. 2004. La Riqueza de las Naciones. Editorial Longseller. Buenos Aires.
Vera, J. 1955. El Concepto de Mercedes y Encomiendas. Boletín de la Junta de Estudios Históricos de Catamarca 7 (1 y 2).
Villafañez, E., Acuña G. y E. Fonseca. 2011. La primera iglesia del curato de Paclín, una aproximación a su historia. Temas y Problemas de la Arqueología Histórica. Tomo I, Ramos M. (comp.), pp 215-226. Luján. Buenos Aires.