Con el objetivo de estudiar el poblamiento posterior a la denominada Campaña al Desierto desde el año 2008 venimos desarrollando trabajos de Arqueología histórica en el norte de la provincia de La Pampa (Departamentos de Realicó, Trenel y Chapaleufú). En el marco de proyectos UBACyT hemos ido desarrollando actividades de transferencia de la información científica que generamos respecto a esta temática. En este sentido, se han realizado charlas en espacios públicos, escuelas, visitas al sitio arqueológico –por parte del público en general así como por medios de comunicación- y se han producido materiales como posters y trípticos. La investigación arqueológica se focaliza en varios sitios de la región. Aquí presentaremos lo desarrollado en los sitios Posta el Caldén (1888-1906) y Mariano Miró (1901-1914). Entendiendo a la Arqueología Pública, en sentido amplio, como la relación entre la práctica arqueológica y la comunidad actual, nos proponemos no sólo narrar estas experiencias de transferencia sino también problematizar el rol del arqueólogo, la relación entre el arqueólogo y la comunidad general y, en particular, con la comunidad educativa ante estas situaciones. En este sentido, nos preguntamos acerca del impacto que tiene en las comunidades el trabajo de investigación, transferencia y puesta en valor del patrimonio arqueológico en torno al reconocimiento de su pasado y a la construcción de sus identidades.
In order to study the subsequent settlement to the so called Desert Campaign, since 2008 we have been developing works of historical archeology in the northern province of La Pampa (Departments of Realicó, Trenel and Chapaleufú) .In the framework of UBACyTprojects, we have been developing transfer activities that generate scientific information on this subject. In this regard, there have been talks in public spaces, schools, visits to archaeological site -by the general public as well as media- and have produced materials such as posters and brochures. Archaeological research focuses on several archaeological sites in the region. Here we will present it developed on the sites Posta el Caldén (1888-1906) y Mariano Miró (1901-1914). Understanding Public Archaeology in the broadest sense, as the relationship between archaeological practice and the current community, we intend not only to narrate these experiences transfer but also question the role of the archaeologist, the relationship between the archaeologist and the general community, in particular with the educational community in these situations. In this sense, we wonder about the impact on the communities the research, transfer and enhancement of archaeological heritage around the recognition of their past and to build their identities.
A fim de estudar a liquidação posterior à Campanha chamado Desert desde 2008 vindo a desenvolver trabalhos de arqueologia histórica no norte da província de La Pampa (Departamentos de Realicó, Trenel e Chapaleufú) .No âmbito de projectos têm UBACyT I vindo a desenvolver actividades de transferência que geram informação científica sobre este assunto. Neste sentido, tem havido conversas em espaços públicos, escolas, visitas ao sítio arqueológico -por o público em geral, bem como mediação e produziram materiais como cartazes e folhetos. A pesquisa arqueológica concentra-se em vários sítios arqueológicos na região. Aqui vamos apresentá-lo desenvolvido na locais Posta Calden (1888-1906) e Mariano Miró (1901-1914). Compreender Arqueologia Pública no sentido mais amplo, como a relação entre a prática arqueológica e da comunidade atual, pretendemos não só para narrar essas experiências transferência, mas também questionam o papel do arqueólogo, a relação entre o arqueólogo e da comunidade em geral, em particular com a comunidade educativa nestas situações. Neste sentido, nós queremos saber sobre o impacto sobre as comunidades de pesquisa, transferência e valorização do património arqueológico em torno do reconhecimento do seu passado e para construir suas identidades.
Dentro del marco del estudio vinculado a la colonización del espacio con posterioridad a la denominada “Conquista del Desierto” (1879-1930) durante el año 2008 comenzamos en el norte de la provincia de La Pampa (Departamentos de Realicó, Trenel y Chapaleufú) una investigación contextualizada adscripta al enfoque conocido como Arqueología histórica. Esta problemática fue abordada por los proyectos UBACyT F095 y 01/ w133, que contemplaron en sus objetivos no sólo la generación de información científica relevante, sino también la transferencia de estos conocimientos a través de la realización de actividades de divulgación, difusión y comunicación.
La investigación arqueológica se focalizó en dos sitios, por un lado: Posta El Caldén (en el departamento de Realicó, cercano al pueblo de Alta Italia). Se trata de una casa de negocios en el cruce de dos antiguos caminos, que estuvo en funcionamiento desde 1890 hasta 1902. Por otro lado: Mariano Miró (en el departamento de Chapaleufú, próximo a Hilario Lagos). Éste fue un pueblo fundado en 1901 a la vera de la estación del ferrocarril homónima, y abandonado en 1911, debido a que no les renovaron a sus habitantes el arrendamiento de las tierras. En este caso, fuimos convocados en el año 2011 por el Departamento de Investigaciones Culturales (Subsecretaria de Cultura, Provincia de La Pampa), para relevar la incidencia en el patrimonio arqueológico del sitio, a propósito de las actividades de recolección de materiales que llevaban adelante algunos pobladores del pueblo de Hilario Lagos.
En los dos sitios arqueológicos descriptos se organizaron visitas de los alumnos que concurren a las escuelas primarias-secundarias y público en general de los pueblos vecinos. Posteriormente, se llevaron a cabo charlas abiertas en ambas intendencias para transmitir los primeros resultados de la investigación arqueológica así como también dar cuenta de las actividades de los arqueólogos y su importancia para poder reconstruir las historias del pasado y preservar el patrimonio. Siguiendo a Bellelli (2012) hemos dirigido nuestro trabajo con dos conceptos básicos: “el interés en la conservación activa de los sitios arqueológicos en tanto patrimonio y no como mero recurso destinado a generar ingresos y/o rédito político, y el convencimiento de que no somos los únicos capaces de darle sentido a ese patrimonio sino que es necesario estar abiertos a otras visiones y otras voces, entre las que se destacan las de aquellos que conviven con ese patrimonio” (Bellelli 2012:273).
Dentro del marco de la Arqueología pública, nos proponemos no sólo narrar estas experiencias de transferencia sino también problematizar el rol del arqueólogo, su relación con los habitantes y, en particular, con la comunidad educativa. En este sentido, nos preguntamos acerca del impacto que tiene en las comunidades el trabajo de investigación, transferencia y puesta en valor del patrimonio arqueológico en torno al reconocimiento de su pasado y a la construcción de sus identidades.
La denominada Arqueología pública, como cualquier campo de conocimiento, fue configurándose como resultado de un devenir histórico particular concatenado estrechamente con los cambios diacrónicos acaecidos en el escenario científico (un detallado estado de la cuestión al respecto puede apreciarse en Salerno 2014). Básicamente el proceso mediante el cual la Arqueología pública se constituyó en un campo de estudio legitimado atravesó dos escenarios epistémicos contrapuestos: el empirista lógico y post-empirista. En el primero de ellos, el interés primordial de la Filosofía e Historia de la ciencia estaba enfocado en los resultados finales de la labor científica (corpus teóricos desarrollados, publicaciones y aplicaciones efectivas) y no tanto en los procesos de producción de los mismos (enseñanza, alcances y reflexiones metodológicas, rol y posición de los investigadores, difusión, divulgación, transferencia, etc.) propios de la mirada crítica del segundo (Echeverría 1995; Schuster 2002). Dichos procesos fueron abordados por sociólogos, historiadores y antropólogos entre otros científicos sociales y desde diversas perspectivas teóricas a partir de la década de 1980. Precisamente enmarcada dentro de este escenario post-empirista, si bien “La definición y delimitación de las áreas de incumbencias de la arqueología pública son aún amplias y ambiguas” (Salerno 2014:26), la misma fue el resultado de la coyuntura entre la apertura teórica, la emergencia de múltiples luchas de minorías sociales (muchas de las cuales reconfiguran su pasado en base a propias interpretaciones) y la profesionalización de la actividad arqueológica (definición de límites, ámbitos de incumbencias, relaciones de poder, rol del investigador; etc.). La Arqueología pública se consolidó como la parte encargada de las dimensiones éticas inherentes a la disciplina (Merriman 2004, Salerno 2014). Sus estudios abarcan un amplio espectro de tópicos: formas de comunicación de la producción disciplinaria, comprensión de la relación entre los profesionales y las diversas comunidades, reflexión en torno a la construcción de diversos pasados colectivos, cuestiones patrimoniales e identitarias. Una Arqueología pública en consonancia con las problemáticas de la región latinoamericana, según Pedro P. Funari y Erika M. Robrahn-González (2006) debe comprenderse en relación a su pueblo, a su pasado y a las miradas que construyeron y construyen sobre el mismo (en donde los arqueólogos como profesionales legitimados por los estados han cumplido y cumplen un rol que es también objeto de debate). El pasado latinoamericano se encuentra atravesado y constituido por el colonialismo, la explotación, el sometimiento y aniquilamiento de múltiples y diversos colectivos humanos. Dicho pasado se encuentra en una estrecha relación dialógica con las situaciones presentes y por ende debe ser y es objeto de revisión y negociación en torno a sus componentes. Una arqueología comprometida tiene como deber explicitar las formas en que genera conocimiento e integrar en su producción a las diversas comunidades interesadas en ello.
Desde el año 2008 y hasta el 2013 la actividad arqueológica del equipo se focalizó específicamente en dos sitios rurales del norte pampeano con una adscripción cronológica ubicada hacia fines de la centuria decimonónica (Figura 1).

El primer sitio arqueológico abordado fue “Posta El Caldén” (35°27´00.13´´ S y 64°05´50.43´´ O). El mismo se encuentra en el Departamento de Realicó (sección I, fracción A, lote 24, provincia de La Pampa, República Argentina). Se trató de una posta de caminos, pulpería y casa de negocios ocupada entre los años 1888 y 1906. Dicho sitio pertenecía a una serie de postas ubicadas entre las ciudades de Victorica y General Villegas (provincia de Buenos Aires, República Argentina) y constituye uno de los primeros asentamientos criollos posteriores a la “Conquista del Desierto” (apropiación militar de territorios pertenecientes a pueblos originarios sucedida entre los años 1878-1879). Se realizaron diversas campañas arqueológicas entre los años 2010 y 2011. El sitio fue delimitado teniendo en cuenta la dispersión en superficie de material arqueológico (específicamente fragmentos vítreos y metálicos), se plantearon dos cuadrículas y se procedió a excavar. En los sucesivos niveles fueron hallados: 1- fragmentos vítreos de diversos tamaños grande, mediano y pequeño - (distintos tipos de botellas, damajuanas, copas y frascos entre otros), 2- artefactos y fragmentos metálicos (clavos, alambres, vainas de armas cortas de retrocarga, ollas de fundición, sunchos de barril, latas de conservas, etc.). 3- restos óseos faunísticos (mayoritariamente Bos Taurus y Ovis Aries), 4- otros (fragmentos de cuero, pipas de caolín, madera, etc.). Los mismos podrían adscribirse cronológicamente, teniendo en cuenta sus características morfológicafuncionales y sus técnicas de fabricación, para fines del siglo XIX y principios del XX. (Montanari et al. 2013).
El segundo sitio se trata de Mariano Miró (35° 01´ 31,1´´ S y 63° 48´71,1´´ O), un pueblo rural de inicios del siglo XX ubicado en el entonces territorio nacional de la pampa (Departamento de Chapaleufú). Dicho poblado se inició a la vera de la estación homónima del Ferrocarril Oeste en 1901 y llegó a contar con casi 500 habitantes y una serie de negocios típicos de una ocupación comercial y agrícola-ganadera. Esta ocupación fue abandonada hacia 1911 y sus habitantes fundaron nuevos pueblos en la región como Alta Italia y Aguas Buenas (hoy Hilario Lagos). Actualmente no se observan restos de estructuras en superficie sólo se encuentra la estación de ferrocarril rodeada de tierras utilizadas para la explotación agrícola (Landa et al. 2014; Pineau et al. 2014). Sin embargo, se recuperaron de forma sistemática en superficie una gran cantidad de fragmentos vítreos, cerámicos y en menor medida metálicos (Tapia et al. 2015). Posteriormente se realizaron 19 sondeos exploratorios para determinar posibles áreas de excavación. Se plantearon 2 cuadrículas en dos basurales y 2 trincheras para recuperar los cimientos de los muros. Actualmente están en proceso de análisis los materiales recuperados.
El modo por el cual accedimos a los sitios y los vínculos que se establecieron con las comunidades aledañas tuvieron sus características particulares. En este sentido nos interesa exponer cada uno de los casos con el objetivo de analizar y discutirlas trayectorias comunes y el impacto de nuestra praxis en cada una de las localidades.
En el caso de sitio Posta El Caldén (PEC de ahora en más), es importante remarcar que su ubicación se conoció por los dichos de Manuel Laguzzi Arduino, vecino del campo aledaño en donde ya habíamos realizados trabajos arqueológicos en el sitio Puesto San Eduardo (PSE) (Landa et al.2011).En este sentido, se estableció un vínculo previo con los residentes del lugar, los cuales nos brindaron información valiosa para nuestro estudio. Por ejemplo, Laguzzi Arduino puso en contacto con Abel Rodríguez, dueño del campo en donde se hallaba la antigua pulpería; quien nos dio su permiso para llevar a cabo las tareas arqueológicas.
Con el fin de establecer y profundizar vínculos con la comunidad de Alta Italia mantuvimos una entrevista con el director de la Escuela de Educación Media “General San Martín” Lisandro Ormaeche. En ella se acordó que los alumnos de todos los años del establecimiento realizaran una visita al sitio con el objetivo de poder apreciar el trabajo de un equipo arqueológico, conocer la temática de investigación, la metodología y las técnicas empleadas. La misma se llevó a cabo el día de 31 de marzo de 2011, por la tarde. La convocatoria fue exitosa, llegaron al campo numerosas combis y camionetas con los alumnos y gran cantidad de padres y vecinos de la comunidad de Alta Italia (Figura 2).

Por otra parte, a partir del año 2009, se realizaron entrevistas con los descendientes de los primeros pobladores del ámbito rural. El tipo de entrevista llevado a cabo se denomina “en profundidad”. Las mismas se basan “(…) en preguntas abiertas y en un sondeo informal que facilita la discusión de los temas de forma semiestructurada o completamente libre” (Devine en Marsh y Stoker 1997:146).La muestra estuvo compuesta por individuos de ambos sexos con un rango etario comprendido a partir de los 70 años. En ellas se indagaron sobre las relaciones establecidas con la materialidad y espacialidad a partir de los recuerdos transmitidos por sus padres y abuelos.
Durante nuestra estadía en Alta Italia también establecimos contacto con la bibliotecaria Nelsi Spagnotto, y a partir de un trabajo de entrevistas que ellos habían realizado durante la década de 1970, se estableció una agenda de trabajo en común en relación con la preservación y puesta en valor de la memoria oral como patrimonio intangible. Estas entrevistas fueron realizadas a los fundadores del pueblo de Alta Italia (ya ancianos), muchos de ellos provenientes de Mariano Miró. Los entrevistadores fueron diversos y sus preguntas se centraron en las costumbres (bailes, fiestas, cortejos, bandas musicales, etc.) el clima (lluvias de cenizas, heladas, tormentas de vientos y arenas, etc.) las labores agropecuarias (animales domésticos, siembras y cosechas), económicos (venta de producción, relación entre los comerciantes y los arrendatarios) y la educación, entre otros temas. Las mismas fueron desgravadas y transcriptas por la Sra. Spagnotto.
Por otra parte, en Agosto de 2011, se realizó una charla para los alumnos de la escuela media de Alta Italia y para las autoridades del pueblo a fin de informarles acerca de los primeros resultados de nuestras investigaciones en el lugar. La misma estuvo a cargo de la Dra. Virginia Pineau y el Dr. Carlos Landa y se llevó a cabo en el salón del Concejo Deliberante de Alta Italia.
En el año 2012, el nuevo dueño no nos permitió ingresar, por lo tanto, los trabajos están momentáneamente detenidos. Recientemente, a fines del 2014 y luego de una extensa charla, se ha restablecido el vínculo con el nuevo dueño del campo quien accedería a que pudiéramos retomar los trabajos de campo. Los arqueólogos debemos estar abiertos y preparados para un franco diálogo que sea útil para desterrar ciertos imaginarios relacionados a nuestra labor instaurados en el sentido común: robo y venta de piezas, no devolución de las mismas, uso de retroexcavadoras en los sitios, abandono del sitio dejándolo sin tapar, expropiación de los campos en donde se hallan los yacimientos, etc.
En el caso de Mariano Miró, se llegó al sitio a partir del pedido del Departamento de Investigaciones Culturales de la Subsecretaría de Cultura de la Provincia de la Pampa, dado que poseían información que los alumnos y la maestra de la escuela rural N°65 vecina al sitio había realizado recolecciones superficiales y pozos en el lugar. Esta información se recogió gracias a la presentación de un trabajo en la Feria de Ciencias Provincial. En este sentido no existió una relación estrecha previa con un referente del lugar. Por el contrario, fue la autoridad de aplicación de la ley de patrimonio quien se puso en contacto con los investigadores.
En abril de 2011 se realizó el primer contacto con los referentes locales a partir de nuestra visita a Hilario Lagos y a la escuela rural de Mariano Miró. A partir de ese momento se comenzó a establecer un vínculo más fluido con la maestra de la escuela N° 65, Alicia Macagno y con el historiador local Neldo Giorgi. A partir de nuestra visita y la revisión de la colección se estableció el contacto con el dueño del campo donde se encontraría el sitio, el Sr. Jorge Alsina, quien nos otorgó permiso para acceder al campo y nos ofreció alojamiento en la Estancia La Oración ubicada a 4 km, del antiguo pueblo.
Se ha realizado hasta el momento siete campañas arqueológicas desde agosto de 2011. En todas las ocasiones hemos contado con el apoyo del dueño del campo y del encargado Sr. Héctor Soria permitiéndonos alojarnos en la estancia. Además, habitualmente se realizan visitas formales o espontáneas a los trabajos arqueológicos de miembros de la comunidad de H. Lagos, y los alumnos de nivel primario y secundario de H. Lagos y M. Miró.
El 19 de Octubre de 2012, se organizó una charla pública en el Cine-Teatro de Hilario Lagos. Allí asistieron alumnos de las escuelas y público en general. Esta actividad fue declarada de interés municipal por el Intendente de H. Lagos (Resolución 48/2012). Se desarrollaron además trípticos que fueron repartidos a la comunidad y pósteres que fueron colgados en la municipalidad y en la escuelita rural cercana a Mariano Miró (Figura 3). En ambos se detalla la labor arqueológica realizada.

Las diversas actividades que hemos realizado en 2012 han tenido su repercusión en varios medios periodísticos locales como el diario La Reforma, La Arena y el canal TV Alvear. Los contactos con los medios los realizó la Sra. Macagno.
El 2 de noviembre de 2014, parte del equipo fue entrevistado por el diario de la Ciudad de Buenos Aires Tiempo Argentino. Esto repercutió fuertemente tanto en Capital Federal como en la provincia de La Pampa teniendo como resultado una serie de nuevas entrevistas en medios gráficos y radiales locales.
Desde el año 2015 se está tramitando un convenio entre la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional de La Pampa y la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. Durante este año alumnos de la carrera de Historia visitaron el sitio, algunos de ellos se quedaron varios días a colaborar (junto con dos docentes) en las tareas arqueológicas. En Agosto, el Dr. Carlos Landa y la Dra. Virginia Pineau viajaron a la ciudad de Santa Rosa para dar una conferencia a la comunidad universitaria y para el público en general en el Salón del Consejo Directivo de la facultad.
En la campaña arqueológica de ese año no solo recibimos la visita de los alumnos de la Facultad sino que también se acercó la Subsecretaria de Cultura y se organizó una charla abierta al público y a la comunidad educativa de la Escuela Primaria de Hilario Lagos.
La Arqueología pública fue definida en este trabajo como la parte encargada de las dimensiones éticas de la disciplina. La misma no estaría solamente circunscripta a lo que concierne a la comunicación de la producción científica hacia las comunidades interesadas sino también a la reflexión frente a la construcción de los distintos pasados y a la implicancia del rol del arqueólogo y su labor.
En este sentido, luego de todas las actividades que hemos descripto previamente (y que continúan) nos preguntamos acerca del impacto real que tienen en las comunidades nuestros trabajos de investigación, transferencia y puesta en valor del patrimonio arqueológico en estrecha relación con el reconocimiento de su pasado y la construcción de sus identidades. ¿Qué lugar ocupamos los profesionales frente a la construcción de ese pasado que no nos es propio de forma directa? ¿Es posible una reflexión acerca de las cuestiones patrimoniales e identitarias por parte de la comunidad sin intervención nuestra?
En los casos que aquí detallamos hemos tenido diversas y diferentes respuestas respecto a la comunidad en general y a las autoridades. En Alta Italia, la recepción por parte de sus habitantes, alumnos, docentes y el intendente ha sido siempre positiva. En Hilario Lagos, siempre hemos sido bienvenidos. Se han organizado charlas, se han expuesto banners con información en la municipalidad y se repartieron trípticos. Sin embargo, la concurrencia al sitio y a las actividades no es para nada numerosa. Tampoco el intendente hizo eco de nuestra labor. ¿Se debe acaso no a una falta de interés sino a que todo esto es visto como una imposición?
Esto nos lleva a reflexionar respecto al impacto real del trabajo arqueológico, realizado por actores foráneos y “expertos” que llevan adelante la voz oficial, la de la ciencia y la academia. ¿En qué lugar quedan los “historiadores locales” que no pertenecerían a este grupo selecto? ¿Cuál es el impacto entonces de nuestro trabajo? ¿Cómo respondemos a los imaginarios exagerados o fantásticos en torno a nuestra labor? Al respecto podemos citar un ejemplo que podría responder a algunas de estas preguntas. En varias instituciones escolares de la provincia de La Pampa, al momento de trabajar con la labor que hacen los arqueólogos como investigadores sociales, se utilizan algunas de las notas periodísticas detalladas previamente respecto a nuestro trabajo.
Entre tantas preguntas, existe algo que nos parece importante destacar: el trabajo y la gestión del patrimonio arqueológico local y regional es una tarea tanto de los investigadores como de los habitantes del lugar. Es un compromiso mutuo dentro de un vínculo de aprendizajes que se retroalimentan. Es necesario, entonces generar y mantener dichos vínculos de confianza entre todos los actores sociales involucrados sin hacer distinciones de jerarquías, aportando cada uno desde sus conocimientos e inquietudes.
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