Revista de Arqueología Histórica Argentina y Latinoamericana
Vol. 12, Núm. 3, Dossier: Arqueología Histórica Argentina: situaciones y perspectivas (Editores invitados: H. Chiavazza y V. Zorrilla) 2018. ISSN 2344-9918
Asociación de Arqueólogos Profesionales de la República Argentina
Artículos

ARQUEOLOGÍA DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL EN ARGENTINA: LAS CONSTRUCCIONES DE PIEDRA DEL TEYÚ CUARÉ (PROVINCIA DE MISIONES)1

SECOND WORLD WAR ARCHAEOLOGY IN ARGENTINA: STONE BUILDINGS AT TEYÚ CUARÉ, MISIONES

ARQUEOLOGIA DA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL NA ARGENTINA: AS CONSTRUÇÕES DE PEDRA DE TEYÚ CUARÉ (PROVÍNCIA DE MISIONES)

Daniel Schávelzon
CONICET – Centro de Arqueología Urbana, FADU, UBA
Ana Igareta
CONICET – División Arqueología, FCNyM, UNLP
Cómo citar este artículo:
Schávelzon, D., & Igareta, A. (2018). Arqueología de la Segunda Guerra Mundial en Argentina: las construcciones de piedra del Teyú Cuaré (Provincia de Misiones). Revista de Arqueología Histórica Argentina y Latinoamericana, 12(3), 333–352. Buenos Aires
RESUMEN:

La naturaleza intrínseca de los conflictos bélicos hace que sus efectos se extiendan hacia territorios más extensos que aquellos directamente involucrados en el conflicto. Así, la Segunda Guerra Mundial impactó a nivel material, social y político en toda Europa y otros países del mundo. En Argentina han sido estudiados los fenómenos económicos, políticos y sociales derivados de lo allí ocurrido, pero hasta hoy no se tenían noticias de la existencia de instalaciones arquitectónicas cuya presencia pudiera entenderse como la adaptación local de un proyecto originado en Alemania. Los trabajos realizados en el sitio Teyú Cuaré (San Ignacio, Misiones) permitieron proponer que las estructuras líticas allí presentes fueron edificadas hacia mediados de la década de 1940 utilizando recursos y materiales locales, pero siguiendo la lógica impuesta por un diseño alemán. El estudio de sus características puso en evidencia singularidades en el contexto de la región, así como también su carácter de desarrollo arquitectónico novedoso con una función diferente a la de vivienda. El registro mueble asociado reafirmó la relación propuesta entre el lugar y recursos extranjeros al incluir una variedad de elementos poco frecuentes en sitios de mediados del siglo XX en nuestro país y cuyo origen puede ser rastreado al territorio entonces controlado por el Tercer Reich.

Palabras clave:
Teyú Cuaré, Misiones, arqueología siglo XX, arquitectura lítica
ABSTRACT:

The very nature of armed conflicts makes its effects extend to more territories than those directly involved in the conflict. Thus, World War II impacted material, social and political level throughout Europe and other countries. In Argentina they have been studied economic, political and social phenomena resulting from what happened during the war but so far there was no news of the existence of architectural installations whose presence could be seen as local adaptation of a project originated in Germany. The work done at Teyú Cuaré site (San Ignacio, Misiones) allowed us to propose that those stone structures were built by the mid-1940s using local resources and materials but following a German design. The study revealed some singularities in the context of the region as well as novel architectural development with several functions. Material evidence associated to the structures reaffirmed the proposed relationship between the place and foreign resources by including a variety of rare elements in sites of mid-twentieth century in our country and whose origin can be traced to the territory then controlled by the Third Reich.

Keywords:
Teyú Cuaré, Misiones, XXth century archaeology, stone architecture
RESUMO:

A natureza intrínseca dos conflitos armados torna seus efeitos extensivos a mais extensa do que aqueles diretamente envolvidos nos territórios de conflito. Assim, a Segunda Guerra Mundial atingiu em política, vida social e vida material em toda a Europa e outros países. Na Argentina eles têm sido estudados fenômenos econômicos, políticos e sociais resultantes do que aconteceu lá, mas até agora não há notícias da existência de instalações arquitetônicas cuja presença poderia ser visto como a adaptação local de um projecto teve origem na Alemanha. O trabalho feito no site Teyú Cuare (San Ignacio) permitiu propor que estas estruturas de pedra foram construídas lá por meados dos anos 1940, utilizando recursos e materiais locais, mas seguem a lógica imposta por um design alemão. O estudo revelou características singularidades no contexto da região, bem como um novo desenvolvimento carácter arquitectónico com uma função diferente da habitação. O registro gabinete associado reafirmou a relação proposta entre o local e os recursos estrangeiros para incluir uma variedade de elementos raros em locais de meados do século XX em nosso país e cuja origem pode ser rastreada para o território, em seguida, controlada pelo Terceiro Reich.

Palavras-chave:
Teyú Cuaré, Misiones, arqueologia do século XX, arquitetura lítica
Recibido:
1 de mayo de 2016
Aceptado:
5 de julio de 2016

INTRODUCCIÓN

Al igual que en otras partes de Sudamérica, los efectos de la Segunda Guerra Mundial impactaron en nuestro país de modo significativo y a mediano y largo plazo en el campo de lo económico y lo social; pero en lo inmediato y en términos materiales estrictos, sus efectos fueron acotados. El hundimiento de algunos barcos en nuestras costas y la escasez de ciertos productos de importación fueron probablemente dos de los más recordados, pero hasta donde sabemos no se encontraba documentada la construcción durante dicho periodo de estructuras que pudieran ser interpretadas como resultado directo del evento. Quienes entonces se refugiaron en el país vivieron en casas semejantes a las del resto de la población -mayores o menores, rurales o urbanas- pero sin que su edificación respondiera de modo visible a un criterio dictado desde Europa. Sin embargo, el hallazgo de un conjunto complejo y amplio de estructuras ubicadas en medio de una zona selvática del noreste argentino, puso en duda tal afirmación.

En el año 2015 un equipo integrado por profesionales del CONICET, la UBA y la UNLP registró en el Parque Provincial Teyú Cuaré (Municipio de San Ignacio, provincia de Misiones) la presencia de un llamativo conjunto de estructuras de piedra de grandes dimensiones (Figura 1). Pese a ser parcialmente conocidas, nunca habían sido relevadas de modo sistemático y solo se disponía de datos aislados referidos a un par de edificios cubiertos por la abundante vegetación del lugar. La cercanía de estas ruinas con las de las misiones jesuíticas de San Ignacio Miní, Loreto y Santa Ana nos llevó a considerar inicialmente que debía tratarse de los restos de antiguas edificaciones reduccionales; sin embargo, el escenario material que encontramos fue muy diferente al esperado y su estudio nos obligó a cambiar radicalmente de opinión acerca de su origen.

Figura 1. Ubicación del sitio estudiado en el contexto regional (Mapa de D. Gobbo)
Figura 1. Ubicación del sitio estudiado en el contexto regional (Mapa de D. Gobbo)

Al llegar al sitio pudimos observar que las dos construcciones de las que se tenía noticia en realidad forman parte de un amplio asentamiento del siglo XX que incluye tres edificios principales de piedra y los cimientos de un cuarto, un dique o tajamar, dos pozos de agua, varios pozos de basura, tres niveles de terraza en la ladera de un cerro, varias construcciones menores muy derruidas y docenas de fragmentos de diversos niveles de muros de piedra cuya función no hemos podido identificar aún (Figura 2). Resulta interesante mencionar que el Parque se encuentra ubicado en una pequeña península de roca sólida que se interna en el río Paraná, una formación geológica singular que en algunos sectores presenta una elevación de más de cien metros de altura por encima del nivel del agua y que su vegetación presenta la densidad propia de la selva paranaense (Cabrera 1976), lo que lo convierte en un espacio de difícil acceso si no es a través de sectores puntuales de su geografía. En tal sentido, resulta imposible no preguntarse cuáles fueron los motivos de la elección de ese sitio particular para la construcción de una instalación de tal envergadura y quiénes fueron los responsables de concretarla.

LA PROBLEMÁTICA HISTÓRICO-DOCUMENTAL

Al momento de revisar la información histórica disponible sobre el sitio llamó nuestra atención la falta de documentos que dieran cuenta de quién, cuándo y por qué realizó estas construcciones, ya que no fue posible localizar escrituras, registros catastrales ni referencias históricas en las que aparecieran mencionadas. Pese a la dimensión y envergadura del conjunto, sus estructuras no figuran en los mapas de la región; solo en un plano de 1943 realizado por el Instituto Geográfico Militar aparece marcada en el sitio una construcción menor, aislada del entorno e interconectada con otras cercanas. Las construcciones de piedra del Teyú Cuaré simplemente no existen ni en los escritos ni en las docenas de mapas oficiales y privados de las costas del Paraná realizados durante la primera mitad del siglo XX (Stefañuk 1991). Se consultó a historiadores locales y a un especialista en cartografía histórica, y todos coincidieron en señalar que las referencias al sitio anteriores al año 1976 son virtualmente nulas; la publicación en dicho año en una popular revista de un artículo que menciona las construcciones supone el evento fundante de su historia pública2.

Figura 2. Acantilados de Teyú Cuaré sobre el Río Paraná. Detrás de esta masa pétrea se encuentran las estructuras estudiadas (Fotografía F. Girelli)
Figura 2. Acantilados de Teyú Cuaré sobre el Río Paraná. Detrás de esta masa pétrea se encuentran las estructuras estudiadas (Fotografía F. Girelli)

A la escasez documental se contrapone una historia mítica, sin evidencia concreta que la sustente, pero muy conocida y repetida a escala local que señala que el sitio fue construido y ocupado por Martin Bormann -secretario personal de Adolf Hitler- tras huir de Alemania. Cabe mencionar que, al igual que otros funcionarios del régimen nazi, una vez terminada la guerra Bormann no pudo ser localizado para ser juzgado por sus crímenes y se creyó que había sido uno de los tantos que habían escapado. Además de Argentina, la Unión Soviética, Italia, Chile y Paraguay fueron otros de los países mencionados como sus posibles sitios de escondite (Lang 1979; Manning 1981; Whiting 1996). Pero en 1972, al excavar los cimientos para el tendido de un nuevo subterráneo en Berlín, los obreros hallaron los esqueletos de dos individuos enterrados casi treinta años antes por el desmoronamiento de un edificio. El estudio de sus dientes permitió identificar a uno de ellos como Bormann, muerto en 1945 y en 1998 un análisis de ADN confirmó la identificación, dando por tierra con las especulaciones sobre su posible huida a nuestro país o cualquier otro destino (Sognnaes 2001).

Resulta difícil rastrear el origen del relato que ubica a Bormann en Misiones a mediados de la década de 1940 o especular por qué se estimaba que fue él quien estuvo allí y no cualquiera de los otros jerarcas nazis entonces llegados al país (Kannapin 1968; Katz y Kannapin 1968; Newton 1977, 1992, 1995; Martínez 1984; Camarasa 1992; Jackisch 1997; CEANA 1998; DAIA 1998; Klich 1999, 2002; Goñi 1998, 2003; De Napoli 2005; Correa da Costa 2008; Sarramone 2011). A diferencia de éstos, cuya presencia se encuentra extensamente documentada -en algunos casos al punto de permitir su captura, como ocurrió con Adolf Eichmann o Erich Priebke-, en el de Bormann no existe documentación fidedigna que lo conecte con Argentina. Sin embargo, la publicación del mencionado artículo del año 1976 en el que se mostraban grandes fotos del sitio en medio de la selva y en el que, sin evidencias concretas de ningún tipo, se lo relacionaba con Bormann, impactó profundamente en el imaginario colectivo. Desde entonces, la historia continuó siendo repetida como si se tratara de un hecho probado, aunque ningún trabajo de investigación había sido realizado en tal sentido.

Curiosamente, más allá de la inexacta conexión que el mito establecía entre el nazismo y las estructuras presentes en el Teyú Cuaré, el desarrollo de los trabajos en el sitio nos obligó a considerar que, con características diferentes y sin Bormann de por medio, tal conexión efectivamente existió y quedó evidenciada en su registro material.

LA ARQUITECTURA Y EL ASENTAMIENTO

El relevamiento arquitectónico realizado permitió establecer que ninguna de las estructuras presentes en el sitio presentaba rasgos de origen colonial como los que habitualmente se observan en los edificios reduccionales de la región. Ni la forma en que los bloques de piedra fueron tallados, ni el aparejo con que están colocados, ni sus dimensiones, ni los otros materiales empleados en la construcción (clavos, tejas, baldosas) corresponden al período colonial (Nadal Mora 1946; Busaniche 1955; Gutiérrez 1985). Por el contrario, aunque el uso masivo de bloques de piedra sin junta puede confundir y mucho, todos los materiales empleados pueden ser íntegramente atribuidos al siglo XX. La utilización de grandes piedras sin mortero le da al conjunto la apariencia de una antigüedad que en realidad no tiene, como bien permite establecer su uso combinadas con ladrillos asentados en cal, hierro industrial y madera cortada con sierra eléctrica; a ello se suma la presencia de revoques, el empleo de herrajes y carpinterías industriales en puertas y ventanas, de techos de chapa y clavos de fábrica mecanizada. Asimismo, las excavaciones revelaron que por debajo de la densa vegetación que actualmente la invade, la denominada Estructura I aún muestra restos de la pintura azul oscuro que cubría alguna sus paredes y de las baldosas rojas, grises, azules y amarillas que formaban su piso (Figura 3). También poseía una bañadera azulejada con provisión de agua fría y caliente, y una cocina a leña ubicada en un peculiar ángulo de una de las esquinas de la habitación. Los espacios exhiben una conjunción de rasgos que definen una arquitectura hecha con elementos modernos, propios de mediados del siglo XX; en el baño y la cocina incluso pueden observarse detalles de decoración en estilo Art Déco, muy común en la región para dicho período.

Por su parte, la Estructura II –ubicada a pocos metros de la I- es una edificación en dos pisos construida sobre un desnivel natural del terreno y que debió alcanzar aproximadamente los 5 m de altura total. La planta baja, con frecuencia nombrada como sótano por la ausencia de ventanas y por el marcado grosor de las paredes, consta de dos pequeños recintos internos conectados entre sí y a los que se accede a través de una única puerta ubicada en la cara sur del edificio. Los muros perimetrales fueron construidos con el mismo sistema de bloques de piedra canteada observado en la Estructura I, de un cajón exterior rellenado con piedras sin formatizar; el muro oeste tiene un ancho de 4 m, notable espesor para cualquier pared pero tal vez aún más para una construida en medio de la selva y para definir una superficie interna que no supera los 11m2 en el caso del recinto más grande. La arquitectura del piso superior falta casi por completo, con excepción de algunas secciones de muros que aún permanecen en pie pero amenazadas a muy corto plazo por las destructivas raíces de los higuerones que crecen sobre ellos. Los aparejos murarios presentan interesantes variaciones: puertas, ventanas y ángulos exhiben un trabajo bien hecho y cuidadoso, mientras que los paños de los muros quedan definidos simplemente por bloques de piedras encimadas unos sobre otros. La singularidad del diseño de esta estructura no permitió identificar con precisión su funcionalidad original y aún continúa el análisis de diversas hipótesis alternativas (Figura 4).

Figura 3. Planta de la Estructura I, una casa moderna con baño, cocina, dos dormitorios y habitación de servicio, pero con enormes muros de piedra sin tallar (Plano de F. Girelli)
Figura 3. Planta de la Estructura I, una casa moderna con baño, cocina, dos dormitorios y habitación de servicio, pero con enormes muros de piedra sin tallar (Plano de F. Girelli)

La denominada Estructura III, por su parte, ubicada algo al este de las dos anteriores y en un punto más alto del terreno, es un recinto de base casi cuadrada cuya esquina este se cierra con un ángulo curvo; en su esquina sureste, tiene adosado un recinto menor al que se accede por una abertura interna que comunica ambas construcciones. Los muros son de bloques de piedra apenas formalizada, apilados. El conjunto descansa sobre un basamento artificial de mayores dimensiones, un enorme relleno de piedra y tierra realizado intencionalmente para nivelar el terreno con un cuidado empedrado de lajas formando el piso. Varias enormes piedras del afloramiento rocoso del lugar quedaron incorporadas a los muros sin ser tocadas, usándolas en parte pero sin trabajarlas ni modificarlas; el resultado es una obra expeditiva y funcional, lo que la diferencia de los dos grandes edificios antes mencionados. Adosado al recinto principal por su cara sureste se encuentra otro de muy reducida superficie pero que cuenta con dos puertas y dos ventanas; la presencia de cuatro aberturas en un espacio tan reducido –situación que veremos se repetirá luego en la denominada Casa de piedra-, resultó desconcertante y nos llevó a pensar que se trataba de un sitio de estancia transitoria más que permanente. Los muros de piedra canteada presentan evidencias de una refacción posterior a la construcción y en la que se empleó mortero de cemento para realizar una cobertura superficial, lo que daría cuenta de dos diferentes momentos de uso del recinto.

Figura 4. Entrada a la planta baja a la Estructura II, los sillares de piedras están trabajados aunque sin elementos de unión. Los dinteles y carpinterías de puertas y ventanas son hierros industriales (Fotografía de A. Igareta)
Figura 4. Entrada a la planta baja a la Estructura II, los sillares de piedras están trabajados aunque sin elementos de unión. Los dinteles y carpinterías de puertas y ventanas son hierros industriales (Fotografía de A. Igareta)

El conjunto conformado por las tres grandes estructuras antes descritas resulta de un lujo inhabitual para una geografía en la que la arquitectura doméstica ha sido tradicionalmente de madera o de piedra trabajada de forma muy diferente, y da cuenta de una significativa disponibilidad económica por parte de los destinatarios de su construcción. Pero a la vez, ciertas características de las construcciones solo pueden ser explicadas como el resultado de la acción de una mano de obra local poco experta en la actividad, y de la falta de ciertos recursos que, sin embargo, eran relativamente fáciles de obtener (recordemos que San Ignacio está a 7 km del sitio y Posadas a 60 km). La conjunción de ambas características nos obligó a pensar los motivos por los cuales los responsables de su edificación eligieron emplear los recursos del lugar, con las limitaciones que ello suponía, en vez de adquirir con un mínimo de esfuerzo otros que se adecuaban más al plan arquitectónico propuesto. La respuesta podría estar en su interés por no llamar la atención de terceros sobre una obra que por su emplazamiento, una vez terminada pasó significativamente desapercibida incluso para los registros y autoridades locales.

Un segundo y mucho más pequeño conjunto arquitectónico ubicado unos pocos kilómetros al suroeste del Parque, presentó al ser relevado ciertas características que nos llevaron a relacionarlo con las antes analizadas. Si bien mucho más modesta, Casa de piedra -como denominamos al edificio principal de este segundo conjunto- exhibe continuidades en el uso de materias primas, técnicas y aparejos con las construcciones ubicadas en el Teyú. Tal hecho, sumado a las semejanzas del registro mueble hallado en ambas instalaciones, nos llevó a considerar que fueron edificadas y ocupadas contemporáneamente, si bien cada una de ellas parece haber cumplido una función diferente y específica.

LA CULTURA MATERIAL

La excavación de diversos sectores del sitio -especialmente de los mencionados pozos de basura- permitió recuperar unos 3000 elementos entre piezas enteras y fragmentadas que brindaron datos precisos sobre el período de construcción y uso de los edificios. Dicho registro incluyó restos de vajilla de loza y porcelana (argentina e importada); cientos de latas de conservas de diversos tipos y tamaños; restos de botellas de vidrio de bebidas alcohólicas, aceite y productos farmacéuticos y algunas herramientas de hierro, muchísimos otros elementos.

Entre los hallazgos más relevantes se destaca una docena de monedas, ocho de las cuales fueron acuñadas entre 1938 y 1944. Cinco piezas de este conjunto son Reichspfennig, monedas alemanas acuñadas entre 1938 y 1942 y otras cuatro provienen de países del oriente europeo invadidos por Alemania entre 1938 y 1940. Asimismo, en las inmediaciones de los edificios se recuperaron los restos descartados de piezas de porcelana hecha en Alemania durante la primera mitad del siglo XX; se trata de objetos de lujo de altísima calidad cuya presencia en un sitio no urbano y ubicado en medio de la selva resulta difícil de explicar, más allá de la gran afluencia de población alemana registrada en Misiones en la época (Gallero 2009, 2010).

El estudio del corpus total de materiales recuperados en el Teyú Cuaré que contaban con rasgos diagnósticos para la estimación de su antigüedad puso en evidencia que cerca del 90% del mismo se hallaba integrado por objetos que fueron fabricados en el período comprendido entre los años 1940 y 1960 (Figura 5). El 10 % restante corresponde casi en su totalidad a manufacturas de décadas anteriores, mientras que unos pocos elementos son atribuibles a los últimos veinte años. Tales datos, sumados a los ya mencionados proporcionados por el conjunto arquitectónico permitieron estimar que la construcción del conjunto se inició para mediados de la década de 1940 y su abandono final tuvo lugar aproximadamente hacia fines de la de 1960. Particularmente significativo para el estudio del sitio fue el hecho de que cuatro de las monedas recuperadas fueran halladas directamente asociadas a los cimientos de la Estructura I, probablemente depositadas allí como parte de una acción propiciatoria de la buena suerte muy común entre los constructores. No solo por las fechas y por el hecho de que dos de las monedas provinieran de Alemania, una de Argentina y una de Paraguay, sino también porque su ubicación solo hace posible que fueran depositadas al inicio de la construcción y no a posteriori. Ello proporciona datos sobre la antigüedad absoluta de la instalación, a la vez que evidencia en favor de la propuesta del empleo de mano de obra local -trabajadores que tanto podían provenir de Misiones como del Paraguay, apenas separado del sitio por un río que los lugareños cruzaban fácilmente hasta que hace unos años la construcción de la Represa de Yacyretá produjo la suba del nivel del agua -.

Figura 5. Cuadro comparativo de las fechas de fabricación por décadas de los restos hallados en el sitio que presentaban rasgos diagnósticos precisos para su cronologización
Figura 5. Cuadro comparativo de las fechas de fabricación por décadas de los restos hallados en el sitio que presentaban rasgos diagnósticos precisos para su cronologización

Por su parte, los hallazgos realizados en Casa de piedra, proporcionaron información relevante para relacionarlos con el primer conjunto arquitectónico analizado. Allí, entre las piedras de una de las paredes de la casa se encontró un recipiente de lata -originalmente destinado a contener dulce de membrillo- con la fecha 1939 grabada en la tapa, y en su interior un conjunto de fotos, papeles, billetes y monedas. Una de las fotos es en realidad un recorte del Diario La Prensa del agosto del año 1932 y en ella se observa a un hombre muy joven con el uniforme de la Sturmabteilung, la categoría inferior del partido nazi en su versión militarizada. La segunda foto es una impresión hecha en formato de postal que muestra un momento del encuentro entre Adolf Hitler y Benito Mussolini ocurrido en el año 1934; la imagen fue tomada por un reportero gráfico italiano llamado Silvio Ottolenghic3 (Figura 6). Junto con las fotografías y reunidas en una lata más pequeña de un callicida alemán, hallamos seis monedas acuñadas entre los años 1939 y 1941 y procedentes de Yugoslavia, Eslovenia (dos), Alemania, Bohemia y Argentina (Figura 7), ocho billetes argentinos de la década de 1950 y un pequeño frasco de vidrio vacío cuyo contenido pretérito se encuentra aún bajo análisis. Mientras que los billetes probablemente dan cuenta de un modesto ahorro (teniendo en cuenta el valor de la moneda nacional de su época) la presencia del resto de los elementos hallados en la lata permite una amplia variedad de interpretaciones –algunas incluso contradictorias- que sin embargo coinciden en reafirmar la cronología propuesta para la ocupación del sitio.

Figura 6. (Izq.) Recipiente metálico conteniendo fotos, papeles, billetes, monedas y un frasco hallado dentro de un muro. (Der.) Una de las fotos halladas dentro de la lata luego de su restauración (Fotografía de P. Frazzi)
Figura 6. (Izq.) Recipiente metálico conteniendo fotos, papeles, billetes, monedas y un frasco hallado dentro de un muro. (Der.) Una de las fotos halladas dentro de la lata luego de su restauración (Fotografía de P. Frazzi)
Figura 7. Detalle de la distribución por años de las monedas encontradas en el sitio y su entorno, se destaca la concentración para los años 1938 a 1944
Figura 7. Detalle de la distribución por años de las monedas encontradas en el sitio y su entorno, se destaca la concentración para los años 1938 a 1944

CRONOLOGIA PROPUESTA

La experiencia de hacer arqueología en un sitio del siglo XX de las características del hallado en el Teyú Cuaré supuso un desafío muy diferente al que enfrentamos al trabajar en sitios más antiguos, en gran medida porque por tratarse de una rama muy moderna de la arqueología hay poca disponibilidad de bibliografía académica de referencia en nuestro país. Tal vez por ello consideramos de relevancia avanzar en el análisis de la gran cantidad de frascos de medicina, latas de conservas y objetos diversos recuperados y sistematizar la información disponible para los mismos. Cabe tener en cuenta que, al ser en su enorme mayoría de tipo industrial, existen datos de patentes, publicidad, etc. que permiten fechar con gran precisión su producción, difusión y abandono de su uso o reemplazo por otros productos. Dicha información, reunida y organizada con criterio arqueológico, hace factible la construcción de cronologías muy detalladas que permiten visibilizar sutiles diferencias en los periodos de uso de ciertos elementos, lo que contribuye a una más ajustada interpretación de los periodos de ocupación de los sitios en que éstos fueron hallados.

El material recuperado en Teyú Cuaré muestra una primera época con presencia de objetos -algunos de lujo- cuyo hallazgo era completamente inesperado en un contexto selvático. Entre ellos se cuentan fragmentos de una tulipa de vidrio con un diseño en bajorrelieve que reproduce un cuadro francés; un botón alemán de un uniforme de la Primera Guerra Mundial y una moneda austriaca de la misma época; elementos de vidrio de calidad, y lozas y porcelanas igualmente costosas, todos de origen alemán. Una segunda época queda representada por restos de objeto de uso cotidiano de producción local, entre los que se cuentan cientos de botellas, frascos y latas de todo tipo, a los que se suman algunos elementos importados de diferentes países. Un tercer y más tardío momento queda definido por la reducción progresiva de la cantidad de materiales que integran el registro y por la aparición de objetos muy modernos y ocasionalmente empaquetados en cantidad que asociamos con las actividades de contrabando que se desarrollaron en el sitio en tiempos relativamente recientes.

La articulación de los datos proporcionados por el registro construido y por el análisis de los elementos mueble permite proponer una secuencia hipotética de ocupación del sitio que queda organizada de la siguiente manera:

  1. Circa 1900-1930. Ocupación esporádica del lugar, quizás para explotar madera y sitio de paso. Inicio de la construcción de la Estructura III.
  2. Principios década de1940. Inicio de la construcción de la Estructura II. Posible inicio de la construcción de estructuras menores ubicadas en diversos sectores periféricos de la península. Intervención de reacondicionamiento de la Estructura III.
  3. Mediados década de 1940. Finalización de las estructuras periféricas antes mencionadas y construcción de la Estructura I.
  4. Circa 1945 - 1960. Escasas evidencias de uso de la Estructura III y progresivo abandono de las Estructuras I y II, de la segunda antes que de la primera.
  5. Circa 1960: El conjunto principal continúa abandonado pero algunas de las estructuras periféricas (Casa de piedra) siguen ocupadas hasta fines de esa década.
  6. Circa 1960-1970. Ocupación esporádica del conjunto principal por pescadores locales y otros. Inicio del saqueo y la destrucción del conjunto.
  7. Circa 1960-1980: Uso de la zona para contrabando y ejercicios militares. Continúa la destrucción y saqueo de los edificios, pozos y obras secundarias.
  8. Circa 1980-2005: La vegetación cubre por completo el conjunto y agrava el deterioro de los edificios, produciéndose la caída de grandes paños de muros. Continúa la remoción de lo que queda de maderas y chapas y se produce el saqueo final.
  9. 1999: Se crea el Parque Provincial Teyú Cuaré y el sitio queda incluido dentro del área protegida

CONCLUSIONES

Habiendo revisado la evidencia de que disponemos, llegamos al momento de enfrentarnos a las preguntas que muchos nos hicieron mientras trabajábamos en el sitio: ¿estos edificios son lo que queda de un refugio construido antes de que se terminara la guerra, o justo cuando se produce el final, para alojar a un individuo o individuos de cierta importancia dentro del régimen nazi? Ya fuera edificado por partidarios locales del Tercer Reich o por algún representante llegado desde Europa, ¿sus edificios alojaron efectivamente a dichos individuos, o solo fueron construidos para ellos pero jamás llegaron a ser ocupados?

Los resultados hasta ahora obtenidos del análisis de la evidencia material del sitio nos llevan a proponer que nos encontramos en presencia de un proyecto arquitectónico de diseño urbano europeo discretamente implantado en el paisaje de la selva misionera durante los años finales de la Segunda Guerra Mundial por individuos que de alguna manera estaban conectados con Alemania. Por el momento, tanto el motivo de la edificación del conjunto como la dinámica exacta de su utilización siguen siendo meras hipótesis, pero se espera que el desarrollo de nuevas temporadas de trabajo y la obtención de datos novedosos permitan desentrañar el inusual origen de tan singular instalación.

Nuestro trabajo contribuyó a reconocer que el asentamiento identificado en la península de Teyú Cuaré no se limita a la presencia de tres grandes edificios aislados, sino que éstos forman parte de un conjunto mayor y complejo, una verdadera instalación cuya construcción estuvo motivada por la intención de servir como residencia a individuos relacionados con el régimen nazi. No hay evidencia alguna que indique que se pudiera tratarse de uno de sus jerarcas o funcionarios, pero sí que se trataba de personas económicamente muy bien posicionadas en el contexto europeo. Resta aún determinar por cuanto tiempo dichos individuos se instalaron en el sitio, aunque queda claro que fue el suficiente como para que su presencia dejara huella en el registro material del lugar, así como también lo hizo el personal de servicio que los acompañó y que parece haber permanecido allí por un periodo más extenso.

El desarrollo de los trabajos nos permitió enfrentar lo que entendemos como una arqueología de la guerra, o de sus efectos derivados, lo que significó sin dudas un desafío metodológico y conceptual (McGuire 2008; Harrison y Scofield 2011; Graves-Brown et al 2013). En este caso, como en tantos otros, la arqueología no proporcionó cierre a la investigación de una problemática, sino que terminó descubriendo muchas otras nuevas.

NOTAS

1. El presente trabajo es una versión preliminar resumida del libro Teyú Cuaré: arqueología de un posible refugio nazi en la Argentina, que será editado por la Editorial Planeta.

2. Agustín Botinelli 1976. La casa de Martin Bormann. Revista Gente. N° 594, 9-121976. Buenos Aires.

3. http://www.comune.torino.it/cultura/biblioteche/iniziative_mostre/mostre/ ottolenghi/ (Acceso 7 de julio de 2015).

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