Este trabajo busca avanzar en la comprensión de la arquitectura y materiales constructivos utilizados en Valdivia durante el período Colonial (ca. 1552-1820) y parte del período Republicano (ca. 1820- 1920). A partir de la carta y zonificación para el área fundacional de la ciudad, discutimos las etapas o fases urbanísticas, analizando la distribución y tipología de ladrillos y tejas, y materiales diagnósticos de carácter mueble –cerámicas indígenas, mayólicas, botijas y evidencias funerarias- asociados a estos materiales en distintos sitios arqueológicos estudiados. El estudio de materiales constructivos es un campo poco explorado por los estudios históricos y arqueológicos en Chile, a pesar de la importancia que esta materia reviste para otras disciplinas como la arquitectura, la ingeniería y la geografía histórica. Un mejor conocimiento de las tradiciones arquitectónicas y tecnologías asociadas a la fabricación, uso y abandono de ladrillos y tejas para la construcción de viviendas o edificios durante el período Colonial en Valdivia, pensamos contribuirá a entender de mejor modo la permanencia o cambio en las formas constructivas de Valdivia durante inicios del período Republicano y la etapa de apogeo industrial. Asimismo, la caracterización de materiales constructivos constituye un conocimiento necesario en el desarrollo de acciones y programas de conservación y puesta en valor, cada vez más frecuentes.
This paper seeks to advance the understanding of architecture and building materials used in Valdivia during the colonial period (ca. 1552-1820). From the letter and zoning for the foundation area of the city, we discuss the stages or phases urbanistic, analysing the distribution and type of bricks and tiles, furniture and diagnostic materials indigenous character-ceramics, pottery, jars and associated funerary evidence these materials in different studied archaeological sites. The study of building materials is an area little explored by historical and archaeological studies in Chile, despite the importance of this matter has for other disciplines such as architecture, engineering and historical geography. A better understanding of the architectural and technologies associated with the manufacture, use and abandonment of bricks and tiles for the construction of houses or buildings during the Colonial period in Valdivia traditions, we will help us better understand the permanence or changes in constructive ways Valdivia during early Republican period and the stage of industrial heyday. Also, the characterization of building materials is a necessary knowledge in the development of actions and programs for conservation and valorisation increasingly frequent.
Este artigo procura avançar a compreensão da arquitetura e materiais de construção utilizados em Valdivia durante o período colonial (ca. 1552-1820). A partir da letra e zoneamento para a área de fundação da cidade, discute-se a estágios ou fases urbanísticas, analisando a distribuição o tipo de tijolos e telhas, móveis e materiais de diagnóstico indígenas personagem-cerâmica, cerâmica, potes e as provas funerário associado estes materiais em diferentes sítios arqueológicos estudados. O estudo de materiais de construção é uma área pouco explorada por estudos históricos e arqueológicos no Chile, apesar da importância desta matéria tem para outras disciplinas como arquitetura, engenharia e geografia histórica. Uma melhor compreensão da arquitetura e Tecnologias associadas à produção, utilização e abandono de tijolos e telhas para a construção de casas ou edifícios durante o período colonial em tradições Valdivia, que vai nos ajudar a entender melhor a permanência ou mudança de forma construtiva Valdivia durante o período republicano cedo e à fase de apogeu industrial. Além disso, a caracterização de materiais de construção é um conhecimento necessário para o desenvolvimento de ações e programas para a conservação e valorização cada vez mais frequentes.
En el año 2012 fue publicado un mapa con la distribución de sitios o puntos arqueológicos en el perímetro urbano y área fundacional de Valdivia (Urbina et al. 2012), el cual permitió establecer una primera zonificación del núcleo urbano para los siglos XVI y XVII (Urbina et al. 2014). En tanto herramientas de representación e interpretación científica, la cartografía y zonificación arqueológica de Valdivia se basaron en el posicionamiento o mapeo de sitios arqueológicos, dataciones absolutas relativas y en el estudio tipológico de las cerámicas de manufactura indígena y europea (Adán et al. 2014).
El siguiente trabajo pretende actualizar la imagen arqueológica de Valdivia con nuevos datos cronológicos y el análisis de materiales constructivos diagnósticos -como tejas y ladrillos-, provenientes del radio urbano y su jurisdicción colonial (Figura 1 y 2), ampliando el espectro cronológico y distribucional de las evidencias para redibujar la carta y zonificación arqueológica de la ciudad de Valdivia en tiempos históricos.


Es evidente que, hasta el momento, el mejor conocimiento del Área Fundacional de Valdivia1 proviene del estudio tipológico y contextual de fragmentos de vajilla hispana y mapuche-huilliche, como complemento a vacíos de información que se aprecian en la secuencia de planos publicados entre el siglo XVII y XIX (Cfr. Guarda 2009).
Producto de excavaciones –mayormente de sondeo o de caracterización arqueológica- en distintos puntos del Área Fundacional de Valdivia, las evidencias de arquitectura arqueológica in situ han comenzado a aumentar progresivamente en los últimos 8 años, con una gran cantidad de registros de materialidades y técnicas constructivas coloniales y del período Republicano –especialmente aquellas de la etapa industrial (ca. 1870-1960). Los estudios arqueológicos documentan pocos centímetros bajo la superficie fundaciones, pilares, superficies embaldosadas, muros de contención y paramentos de piedra laja y arenisca (cancagua), muros ladrillo (Figura 3), combinadas con morteros de arena y conchilla, cal, cemento y, en ciertos casos, hierro.
![Figura 3. Ladrillos arqueológicos. Yacimientos de proveniencia de las muestras: 3A) Casa fuerte Santa Sylvia, Villarrica (siglo XVI). Modificado de Gordon 2011 [1992-1993], Fig. 5d: 57. 3B) Contraloría Regional. Fundaciones Aduana (siglo XIX-XX). 3C) Cervecería Anwandter (siglo XIXXX). 3D) Casino de Valdivia. Hallazgo 3 (siglo XVIII). 3E) Camino Pedregoso-4, Villarrica (siglo XVI-XVII). Gentileza: Rodrigo Mera. 3F) Castillo de Corral. Fundaciones cortina (siglo XVIII)](https://www.rdahayl.org/index.php/rdahayl/article/download/158/version/154/400/1693/RDA12_3_39_F03.jpg)
Dentro de este panorama, una cuestión novedosa es el hallazgo de “tejas planas con gancho y acanaladuras” características del norte de Europa durante el siglo XIX (Figura 4 y 5, Cfr. Espinosa 1859 y Lámina 6, n° 110, Touttsaint de Sens 1860).
![Figura 4. Tejas arqueológicas de referencia. A) Casa fuerte Santa Sylvia, Villarrica (siglo XVI). Modificado de Gordon 2011 [1992-1993], Fig. 5c: 57. B) Casa fuerte Santa Sylvia, Villarrica (siglo XVI). Colección Dirección Museológica, UACh. C) Conservatorio de Música UACh (s. XIX-XX). Gentileza: Gerardo Saelzer](https://www.rdahayl.org/index.php/rdahayl/article/download/158/version/154/400/1695/RDA12_3_39_F04.jpg)

Ejemplares del tipo señalado han sido registradas asociadas a las fundaciones de la Aduana en el sitio Contraloría Regional (Mera et al. 2014), en estratigrafía en los sitios Plaza Pedro de Valdivia, Plaza de La República, Huerta Campus Cultura-UACh y Casa Prochelle-1 (isla Teja) y recolectados en superficie en el sitio Carlos Anwandter 1 y Plaza Chile (Figura 6 y 7).


En la Tabla 1 hemos sistematizado los atributos básicos –color y dimensiones- registrados en las muestras de ladrillos y tejas arqueológicas -completas o fragmentadas-, segregando aquellos ejemplares que provienen de sitios asignados al período Colonial (s. 1552-1820) y Republicano (s. 1820-1960)-. Considerando los resultados de las dataciones por termoluminiscencia que presentamos en este trabajo (vid infra), restará un estudio arqueológico detenido de los distintas propiedades y rasgos derivados de procesos de manufactura artesanal o industrial, tipos de cocción, procedencia, preparación y calidad de las arcillas utilizadas, así como reconocer el elenco de las “fábricas” –locales o foráneas- de donde proceden las piezas, aspectos abordados por los estudios históricos (Guarda 2001).

En nuestra opinión, los estudios arqueométricos que se emprendan en esta línea deben necesariamente considerar la abundante y significativa información histórica que ha sido publicada, como la que yace aún inéditas en los archivos documentales de Chile y el extranjero, como incorporar el conocimiento de arquitectos, ingenieros y albañiles para la más adecuada interpretación de los registros materiales.
El primer ciclo urbano de Valdivia se encuentra definido hipotéticamente por una primera etapa, donde la traza es dominada por manzanas cuadradas de cuatro solares cuadrangulares, destruidos luego en el gran terremoto de 1575. A partir de este hito se habrían reconstruido sólo algunas manzanas cuadrangulares, testigos de la primera planta, mientras se abrían nuevas calles, las nuevas manzanas seguirían una forma apaisada o rectangular de dos solares, de acuerdo a la orientación del río, como se aprecia en el plano holandés de 1643 (Guarda y Moreno 2010).
El número de manzanas dibujadas en el plano holandés de 1643 muestra al menos 35 manzanas o cuadras destruidas, muchas de ellas rectangulares y otras cuadradas e irregulares que se acomodan a los cambios topográficos. El cálculo de la densidad de manzanas o cuadras por hectárea (m/há) posiciona a Valdivia como la urbe más densa o compacta (1,71 m/ha), respecto de otras como Villarrica, La Imperial y Osorno (Urbina y Chamorro 2016).
No es claro si en esta segunda etapa, “la fábrica” de la ciudad se basó en la fuerza de trabajo indígena y si las encomiendas siguieron funcionando, como si parece referir Mariño2 a la primera fase urbana entre los años 1552 y 1575. Los materiales constructivos utilizados durante el siglo XVI han sido registrados por los estudios históricos, principalmente la piedra laja canteada (esquisto) utilizada para el pavimento de las calles y muros de los edificios, al igual que el ladrillo. La madera, en tanto, sirvió para los techos de tablazón, así como teja para las casas o edificios más prominentes (Guarda 1978).
Actualmente, sabemos que la definición urbana de Valdivia sobrepasa largamente lo conocido para el siglo XVI. Las distintas modalidades urbanísticas y sucesivos hitos fundacionales que registra la ciudad (Guarda 2001, 2009), así como el ordenamiento de episodios y fases hipotéticas han guiado las investigaciones en esta materia. En el primer trabajo dedicado a analizar este asunto, Guarda (1969) sostiene una secuencia de seis etapas o fases históricas para la evolución urbana de Valdivia: 1) Primitiva planta fundacional (con casa fuerte; 1552-1599), 2) Fuerte de la Santísima Trinidad (1602-1603/4), 3) Fuerte holandés (1643), 4) Primer recinto murado (1645-1798) [Refundación], 5) Primeras defensas exteriores (1774) y 6) Segundo recinto murado o Cerca de Ducce (1779).
En años recientes y de acuerdo a la intensificación de los trabajos científicos en la ciudad de Valdivia, se ha propuesto un esquema cronológico del área urbana, el cual involucraría la siguiente sucesión de períodos, fases y episodios:
En suma, el análisis de materiales constructivos arqueológicos debiera aportar decisivamente a la comprensión de las distintas modalidades urbanísticas e hitos fundacionales que registra la ciudad, dirimiendo la asignación de diversos atributos tecnológicos y tipologías constructivas a la secuencia de períodos manejada para el área fundacional. Con este propósito, en el siguiente apartado presentamos la zonificación y carta arqueológica del área fundacional de Valdivia abordando los pasos para su construcción.
Considerando las dataciones por termoluminiscencia disponibles para tejas curvas, tejas planas con gancho y ladrillos (Figura 8, Tabla 2), podemos enriquecer el esquema histórico-arqueológico de la ciudad de Valdivia, el cual había considerado a la fecha mayormente las dataciones de cerámica de Tradición Indígena y Europea desde el siglo XII hasta la primera mitad del XIX (Urbina y Adán 2014).


Los resultados de 51 muestras datadas provenientes de diversos sectores de Valdivia y su entorno: ciudad (34), isla Teja (7), bahía de Corral (8), costa de Niebla (1) y río Cruces (1) (Figura 9, Tabla 2). Las 22 muestras de ladrillo, se distribuyen en un amplio arco temporal que va desde el siglo XVII hasta inicios del XX (ca. 1600-1920); en tanto las tejas curvas, con 23 muestras datadas, se ubican desde la primera etapa urbana de Valdivia, comenzando la segunda mitad del siglo XVI hasta comienzos del siglo XIX (ca. 1565-1820).

Finalmente, las 6 muestras de tejas planas con gancho datadas se ubican entre mediados del siglo XVIII e inicios del siglo XX (ca. 17401920) y como señalan las fuentes escritas, con especial representación en el siglo XIX.
Para el análisis se ha utilizado el plano de Valdivia en formato digital AutoCad, con curvas o cotas de nivel cada dos metros. Se han resaltado en escala de grises las cotas superiores o altas de la ciudad. En rojo transparente se ha delimitado el polígono que ocupa el área edificada del plano holandés (ca. 1643. Universidad de Göttingen) sobrepuesto al plano actual de Valdivia, posicionando la ruka en la isla Teja, los barracones holandeses y el fuerte, todos en color negro (vid Infra Figura 13).
El esquema de la Plaza Real o castillo de Valdivia (ca. 1647-1798) se ha transcrito desde el plano elaborado por Antonio Birt (ca. 1763. Figura 10) escalando en metros la planta y posicionándola siguiendo a Guarda (2009).

Por último, se ha transcrito el plano de la línea de defensa o cerca de Duce (ca. 1785. Figura 11), escalado en metros y sobrepuesto al plano actual de Valdivia tomando como referencia la ubicación de los torreones de El Barro y Los Canelos (Figura 12), aún en su posición original o in situ, representado con una línea continua de color rojo.


Los sitios arqueológicos han sido dotados de una simbología específica considerando la presencia y combinación de tipos de materiales constructivos (Figura 13 y 14) y fragmentos cerámicos de tradición indígena o europea.


La primera lámina denominada Zonificación Arqueológica ubica los sitios arqueológicos conocidos sobre la topografía que caracteriza el centro histórico de la ciudad, agregando información sobre zonas que definen las distintas etapas históricas de asentamiento humano y la presencia de materiales constructivos y tipos cerámicos diagnósticos por sitio (Figura 15, ver Simbología).

La Carta Arqueológica, por su parte, enfatiza la distribución de los puntos –sitios arqueológicos- sobre la planta urbana actual, conservando la zonificación arqueológica determinada por la primera planta urbana de Valdivia (s. XVI-XVII, Figura 16, letra B); la localización del fuerte y barracones holandeses, de la ruka consignada en el margen nororiental de la isla Teja en el plano holandés del s. XVII (Figura 16, letra C1, C2 y C3), de la Plaza Murada (s. XVII-XVIII, Figura 16, letra D) y la cerca de Duce (s. XVIII, Figura 15-16, letra E), permitiendo una comprensión integral de los recursos arqueológicos, su expresión territorial y su emplazamiento en el área de confluencia del río Caucau y Calle-Calle, allí donde nace el río Valdivia o Guadalafquén.

El aumento comparativo de registros en más de un 54% -de 24 a 37 sitios para el centro histórico o área fundacional de Valdivia- en menos de 3 años, responde al sostenido proceso de intervenciones generadas en el marco de estudios arqueológicos en las etapas de diseño de obras y ejecución de obras propiamente tal, paralelamente a las investigaciones científicas financiadas por fondos estatales e internos de la Universidad Austral de Chile.
Con los datos disponibles, la distribución de los sitios atribuibles al período colonial (s. XVI-XIX) –vale decir, aquellos que registran elementos muebles como cerámica indígena e hispana y/o elementos constructivos como tejas curvas coloniales y ladrillos-, aparece concentrada en las lomas terrazas altas no inundables (28 de 37 sitios), a ambos costados del río Valdivia y en la ribera sur del río Calle-Calle. Excepciones destacables a este patrón son los sitios Contraloría Regional, Jardín Agroecológico, Los Pelúes 1 (isla Teja), Capitán Orella y General Lagos 1, los cuales se ubican debajo de los 5 msnm e incluso bajo el nivel freático actual, en el inicio de los “Barrios Bajos” (Rojas y Diez 2013).
En el caso de isla de Valenzuela o Teja conocemos 13 sitios arqueológicos distribuidos en sectores bajos (6 msnm) y preferentemente altos (> 14 msnm) frente al centro de Valdivia. Las evidencias cerámicas indígenas e hispanas indican que este sector de la isla es parte del área fundacional de la ciudad (Urbina et al. 2012: 5, ver Figura 3) y presenta una intensa ocupación durante el período Republicano, debido al auge industrial y la inmigración alemana. Esta hipótesis concuerda parcialmente con la datación obtenida para este sector insular de la ciudad, correspondiente a un fragmento cerámico decorado de Tradición Indígena recuperado en el patio Oeste de la Casa Prochelle 1, con una fecha que oscila entre 1600 y 1670 D.C. (Tabla 2).
Los vestigios de arquitectura corresponden a puntos donde se registran fundaciones de piedra laja y paramentos de madera, concreto, hierro y acero. En estos espacios se registran asociadas o dispersas en los patios, tejas curvas y ladrillos de distinta manufactura (p.e. Casa Prochelle 1, parque Prochelle y Huerta Campus Cultura). Situación análoga ocurre dentro predios industriales frente al río Valdivia (Cervecería [MAC-UACh], Rudloff [en ruinas] y Hoffmann [demolida]) y con algunas casas insertas en dichos complejos (Anwandter [Museo Histórico UACh] y Prochelle 1 [CCM] y 2 [sede CORE Los Ríos]). En las excavaciones efectuadas en las ruinas de la Cervecería Anwandter –actual Museo de Arte Contemporáneo de la Universidad Austral de Chile- fueron recuperados fragmentos de ladrillo asociados a arquitectura en piedra laja. Las dataciones de ladrillos y tejas obtenidas en este sector oscilan entre la primera mitad del siglo XVIII y fines del XIX (1735-1895 D.C.) (Tabla 2).
En este sector se encuentra el sitio General Lagos 1, caracterizado por fragmentos de cerámica indígena decorada (corrugada o con estriamiento anular), mayólicas polícromas, tejas, y muros de piedra laja y ladrillo in situ, a pesar de ubicarse en una cota baja (< 10 msnm). Sabemos por el plano holandés de 1643 que al sur del fuerte construido en este año –extremo derecho del plano-, sectores bajos ribereños o insertos en áreas de humedales también son objeto de construcciones hispanas durante el siglo XVI (Figura 17), observándose solares y murallas de piedra laja en ruina a ambos costados de un catrico o desagüe que proviene de la vertiente señalada con la letra E en el plano3.

En este mismo sector, doscientos años más tarde, el plano de Enrique Siemsen de 1853 señala diversas casas con tejados en color rojo (Figura 18) al sur del torreón y convento de San Francisco, dispuestas en el eje norte-sur de la calle de Los Canelos, hoy General Pedro Lagos.

Guarda (1973: 8) afirma que hacia fines del siglo XVIII “… reconocieron lotes diversos propietarios que en reiteradas subdivisiones le van dando una fisonomía semi urbana, transformándolo en un arrabal de la ciudad […] conducía a la importante chacra de Las Mulatas, cuyos límites en 1792 comenzaban frente al Islote y se extendían hasta el estero de Angachilla, incluyendo una isla dentro del río del mismo nombre…”. Este camino, el cual articula el centro con los sectores bajos del sur, se encontraría poblado desde la primera etapa urbana de Valdivia y durante los siglos posteriores. Mientras, el eje Yungay-General Lagos concentra alrededor de 12 sitios arqueológicos –localizados en sectores altos y bajos-.
La datación de un fragmento de teja plana con gancho proveniente del entrepiso del Conservatorio de Música de la Universidad Austral de Chile arrojó una datación de 1920 DC (Tabla 2), coincidente –a pesar de encontrarse en estado de re utilizada o reciclada como material constructivo de relleno- con la probable construcción de la casa.
Cinco registros se ubican en sectores altos (> 12 msnm), en la calle de Las Mercedes o Carlos Anwandter y uno (torreón El Barro) en su prolongación por calle Picarte; esta última, conocida como el antiguo camino El Barro o Cantarranas, el cual se bifurcaba en un camino que conducía a Arique, al este, y otro que se dirigía al sur, hacia el río Angachilla y luego hacia el río Futa. La posición topográfica de calle Carlos Anwandter es privilegiada por cuanto accede desde la loma que atraviesa (12-14 msnm) al curso del río Calle-Calle y al humedal o gualve que confina con el centro de la ciudad.
La información documental señala que aquí existió una significativa ocupación residencial mapuche-huilliche prehispánica, un caserío de rukas, caminos delimitados por arboledas sembradas a mano (Mariño 1865[1580]), a partir del cual se conformaría el barrio de La Merced durante la segunda mitad del siglo XVI (Figura 15, letra A) en torno al convento homónimo (Guarda 2001). La datación por termoluminiscencia más temprana sobre cerámica indígena pintada roja, obtenida en las excavaciones del sitio Carlos Anwandter 1, arrojó una fecha que oscilan entre 1425 y 1525 DC.
Todo indica además que la primera traza de la urbe -entre 1552 y su destrucción y abandono en 1604-, conservó parte de aquel asentamiento indígena sobre la loma junto al río Calle-Calle donde se describen viviendas o rukas, estableciéndose allí luego el convento de la Merced para la evangelización de sus habitantes y recibiendo por nombre, al igual que en Cuzco, Huamanga y Potosí, de barrio La Carmenga o Carmenca.
Las siete dataciones efectuadas en este sector demuestran el temprano uso de teja curva en el siglo XVI –la más temprana de la muestra-, y cuya continuidad se verifica en la segunda mitad del siglo XVIII y comienzos del XIX –en el epílogo del período colonial- (1820), mientras que el uso de tejas planas se ubica a fines del siglo XIX (1895) y el ladrillo entre 1845-1910 (Tabla 2).
El sector céntrico de Valdivia, también dispuesto sobre una loma o terraza que en algunos puntos alcanza hasta 18 msnm, concentra diversas evidencias habitacionales, funerarias, defensivas y ceremoniales, desde el período prehispánico hasta el siglo XX. Es un sector estratégico y nodal, rodeado de humedales y por el nacimiento del río Valdivia o Guadalafquén (Figura 17). Esta loma elevada entre ríos y humedales constituye el espacio donde se dispuso un extenso campo de palín sincrónico o coexistente al caserío de calle Carlos Anwandter, previo a la invasión hispana (Figura 15, letra A1), el mismo espacio donde se funda luego Valdivia y la Plaza e Iglesia Mayor, los solares principales y los conventos de Santo Domingo al norte y San Francisco al sur. Redundantemente, allí se apostaron los barracones y se levantó el fuerte holandés en 1643 y posteriormente la Plaza o castillo de Valdivia a partir de 1647.
Los estudios arqueológicos han comenzado a complementar la imagen de la ciudad colonial obtenida del análisis de planos y documentos históricos. Tal es el caso del sitio Casino de Valdivia, excavado entre 2007y 2008, y el sitio Contraloría Regional, éste último con 107 m2 excavados, donde, bajo las evidencias del Gran Incendio de 1909, se hallaron aproximadamente 20 fundaciones de ladrillo y piedra laja correspondientes al edificio de la Aduana de Valdivia (ca. 1862-1982) y un metro bajo el sello del incendio (ca. 1909), artefactos y abundantes desechos cerámicos mapuche-huilliche y lozas y cerámicas europeas, así como fragmentos de tejas curvas del período colonial.
Existen otros puntos o sitios donde se registran fragmentos de tejas curvas a nivel superficial (Prorrectoría UACh) y en estratigrafía (Independencia con Arauco, Mirador Yungay, Casa Extensión-UACh y Plaza de La República), lugares donde es posible inferir la existencia de casas o edificios hispanos y solares habitados entre los siglos XVI-XIX.
El rango de fluctuación de cuatro muestras de ladrillos recuperados in situ en el sitio Casino de Valdivia, una del muro sur (1560-1640 DC) y tres en el muro norte (1690-1780 DC), señalan el uso de estos materiales constructivos entre los siglos XVI y XVIII (Tabla 2)4. En el sitio Contraloría Regional se han obtenido tres dataciones por Termoluminiscencia de muestras provenientes de excavación. La primera corresponde a un fragmento monócromo de Tradición Indígena cuyas fechas oscilan entre 1585 y 1655 DC, mientras los dos restantes –una mayólica polícroma y una botija- presentan fechas que fluctúan entre 1725 y 1790 D.C.
Finalmente, durante el año 2014, se excavaron 49 pozos de sondeo (49 m2) en el sitio Plaza de la República de Valdivia, registrándose 11 contextos funerarios, 9 de ellos concentrados en la mitad norte (Galarce y Santander 2014), con probabilidad relacionados con el cementerio de la Iglesia Mayor del siglo XVI. Dos fechas sobre cerámica de Tradición Indígena se han obtenido en este sitio, correspondientes a un fragmento cerámico decorado rojo sobre blanco, con fechas que se extienden entre 1645 y 1705 DC y un fragmento cerámico monócromo, decorado con incrustaciones de piedras y mayólicas, el cual presenta una fecha que oscila entre 1765 y 1825 D.C.
La actual plaza ha sido ocupada desde tiempos prehispánicos hasta la actualidad, y prueba de ello son los entierros y rellenos de hasta dos metros de profundidad con basuras domésticas y materiales constructivos, como bloques de piedra laja canteada, tejas curvas y planas, ladrillos de distinto tipo y baldosas de cerámica y cemento. Un rasgo arquitectónico in situ identificado es un canal de piedra laja ubicado al suroeste de la plaza (pozo 34 y 35), sobre la calle Maipú (Galarce y Santander 2014) (Figura 19). Con todo, en el área fundacional de Valdivia se han efectuado 26 dataciones sobre materiales constructivos, los cuales se ubican entre inicios del siglo XVII y fines del XIX (1600-1890), correspondiendo estos extremos a muestras de ladrillo (Tabla 1), 6 de las cuales se concentran entre 1660 y 1755. Las 14 dataciones sobre teja curva en este sector se disponen en un lapso temporal similar al de ladrillos, aunque más acotado (1630-1875), notándose que 11 de ellas se agrupan entre la segunda mitad del siglo XVII y la primera mitad del XVIII (1665-1740). Las dos dataciones de tejas planas con gancho se ubican 1740 y 1875, planteando la interrogante si su ingreso se debe al inicio de la colonización alemana en la región (ca. 1850) o a una importación propia del siglo XVIII.

El presente trabajo renueva el aporte de la arqueología, tomando como línea de evidencia los materiales constructivos, a los estudios históricos sobre el urbanismo y la arquitectura de las ciudades de la Gobernación de Chile (Guarda 1978, Benavides 1988).
En el caso de Valdivia, ciertas fortificaciones y misiones, a pesar de que distintos materiales constructivos utilizados durante el siglo XVI ya habían sido mencionados, poco se había explorado sobre las tradiciones arquitectónicas y tecnologías asociadas a la fabricación, uso y abandono de ladrillos y tejas para la construcción de viviendas o edificios –tanto en Valdivia, como en las instalaciones defensivas o misiones- en los siglos que siguieron a la refundación de la ciudad (post 1647) y donde hemos visto se concentran el 92% de las dataciones obtenidas a la fecha (47 de 51).
Adicionalmente, dado que las dataciones traspasan el límite de la independencia del dominio español (ca. 1820), con el 24% de las muestras (12 de 51), pensamos que esta línea de trabajo contribuirá definitivamente a entender de mejor modo la transformación sectorial de la urbe, así como la permanencia o cambio en las formas constructivas durante inicios del período Republicano, el proceso de colonización alemana (post 1850) y la etapa de apogeo industrial que culmina definitivamente con el terremoto de 1960.
Con este trabajo hemos intentado del mismo modo proponer una perspectiva sectorial o de los barrios que componen Valdivia, asumiendo que su conformación e identidad también deben ser analizadas dentro del contexto urbano. La distribución de los materiales constructivos, en el actual estado de la investigación (Figura 20), nos muestra una distribución diferencial de los restos de teja curva, plana y ladrillo, registrados tanto in situ como en depósitos secundarios o palimpsestos propios de la dinámica urbana.

En suma, la dinámica de barrios que conforman el Área Fundacional de Valdivia sería una consecuencia tanto del emplazamiento de la ciudad sobre y acomodándose a un asentamiento mapuche-huilliche pre existente, como del paisaje o geografía de “islas fluviales” (Osorio 2009) en que dominan mesetas o lomas flanqueada por ríos (Calle-Calle y Valdivia), humedales interiores y esteros. Este paisaje, ha sido progresivamente transformado por la desecación y rellenos de los humedales, lagunas y esteros, permitiendo la extensión del manto urbano a partir de la segunda mitad del siglo XIX (Saelzer y Urbina 2015).
Debido a la dinámica sísmica, sucesivas catástrofes -como incendios, trombas marinas, entre otras-, y la renovación urbana posterior al gran terremoto de 1960, no existen casas en pie o monumentos históricos con techumbres de tejas curvas o planas con gancho. El uso del ladrillo, por otra parte, se ha retraído a ciertas construcciones patrimoniales o casas construidas mayormente en madera, aún en pie, que datan de fines del siglo XIX e inicios del XX, en las cuales se percibe el uso masivo de piedra laja canteada y ladrillos sólo en las fundaciones de las viviendas (p.e. Casa Prochelle, Casa Hoffman, Casa Luis Oyarzún, entre otras). Es por esta razón que el estudio de los materiales constructivos elaborados en fábricas locales o importados, representa una línea de investigación privilegiada y necesaria de abordar a futuro para reconstruir la fisonomía de Valdivia entre el siglo XVI y XX.
1. Considerando la información entregada por Mariño (1865 [1580]: 138), la ciudad de Valdivia fue fundada “sobre” un espacio de congregación de alta relevancia política y comunitaria mapuche-huilliche, un campo de palín o chueca pre existente en el lugar. La información etnohistórica establece claramente la existencia de sectores habitados con viviendas próximas, razonables casas (ruka), arboledas, espacios comunitarios y puertos, antes del arribo europeo (Adán y Urbina 2010: 28-29). Al estimar el tamaño de la ciudad con datos posteriores al gran terremoto de 1575, las 38 manzanas registradas en el plano holandés de 1643 (Guarda 1994) habrían ocupado un perímetro de al menos 13 hectáreas edificadas con solares, plazas, edificios religiosos y públicos. En términos de escala o superficie total del asentamiento hispano inicial –incluyendo espacios no edificados y espacios públicos- la primera planta verificada en el plano holandés de 1643 presenta un perímetro de 20 hectáreas. Luego de la refundación de Valdivia (ca. 1645-1647), la Plaza Real alcanzaba 1,9 hectáreas y cien años más tarde (ca. 1741) se empinaba sobre las 2,2 hectáreas de superficie intramuro (Urbina et al. 2016).
2. Adicionalmente a los repartos que aseguraban el mantenimiento de los encomenderos, los cuales dinamizaban el comercio y permitían la explotación del oro en las minas de Madre de Dios (descubiertas entre 1551 y 1560), Pedro de Valdivia nominó otra clase se “personas” al servicio de ciertas tareas:“… que atendiesen al bien de los indios, las cuales doctrinase, y sosegasen en la paz, y quietud, dejó aparte los indios que venían a la ciudad, y todos los del contorno, y lugares marítimos, a los cuales aplicó el servicio de su casa, y cuidad, por ser parte de ellos pescadores, y los que estaban más cercanos y eran aptos para ello, los ocupó en la fábrica de la ciudad” (Mariño, 1865[1580]: 140). El destacado es nuestro.
3. Traducción viñetas plano holandés. Gentileza: Marijke van Meurs V. (Directora Museo de Ancud, DIBAM). A. Iglesia mayor o gran iglesia/ Iglesia maior, offte groote kerck. B. La plaza donde hicimos nuestros cuarteles/ Hetpleÿn daer onse quartieren gemaeckt haden. C. La iglesia en la plaza de San Francisco/ De kerck op het pleÿn van St. Francisco. D. El claustro San Francisco/Het Clooster St. Francisco. E. La fuente (o vertiente)/ De fonteÿn. F. El diseño de nuestro fuerte/ ‘t. Ontworp van onse fort. Las otras iglesias no las hemos encontrado hasta ahora/ De vorder kercken hebbe tot noch toe niet komen vinde. G. Es una planicie donde llegan las canoas chilenas/ is een vlackte daer de Chileese canoën vorkommen. H. Es una casa en la isla donde los chilenos hacen guardia/ een huis opt eÿland daer de Chileson wacht hielen.
4. Estos resultados son, de modo preliminar, coherentes con dos ladrillos datados provenientes de las fundaciones del castillo de Corral, con fechas que varían entre 1650 y 1715 DC (Urbina y Adán 2014).
Este trabajo es resultado del proyecto Fondecyt 1130730: “Arqueología histórica de la ciudad de Valdivia y su jurisdicción en el período colonial”. A Margarita
Alvarado, Doina Munita, Rodrigo Mera y Marcelo Godoy. A los colegas Patricio Galarce y Gabriela Santander. A Aldo Farías por la elaboración de láminas y figuras.
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