En este trabajo nos proponemos evaluar comparativamente los registros fotográficos y arqueológicos de los Yámana/Yagán en los espacios misionales y nomisionales (domésticos y ceremoniales) durante el período que permanecieron abiertas las misiones anglicanas en territorio yagán, Tierra del Fuego (1869-1916). Para ello, analizamos la cultura material registrada en: a) 23 fotografías de Yámana/Yagán en los espacios misionales anglicanos, b) 179 fotografías de Yámana/Yagán en espacios domésticos y ceremoniales, c) 1 sitio arqueológico misional (la Misión Anglicana de Ushuaia o Tushkapalan) y d) 4 sitios arqueológicos domésticos y ceremoniales fechados o atribuibles al siglo XIX-XX. De esta manera, se discuten temas relativos a la autoctonía o aloctonía de la cultura material encontrada en cada tipo de espacio y se constata así la co-presencia o ausencia en alguno de los registros de los diversos ítems de cultura material analizados. Esperamos así contribuir al conocimiento de los procesos de incorporación del territorio fueguino a la sociedad occidental y de desestructuración de la sociedad nativa Yámana/Yagán.
This paper evaluates and compares the photographic and archaeological records of the Yámana/Yagán in the missionary and non-missionary (domestic and ceremonial) spaces during the period that the Anglican missions remained open in Yagan territory, Tierra del Fuego (1869-1916). To this end, we analyze the material culture recorded in: a) 23 photographs of Yámana/Yagán in the Anglican missionary spaces, b) 179 photographs of Yámana/Yagán in domestic and ceremonial spaces, c) 1 missionary archaeological site (the Anglican Mission of Ushuaia or Tushkapalan) and d) 4 domestic and ceremonial archaeological sites dated to the XIX-XX century. Issues related to the autochthony or allochthony of the material culture found in each type of space and the co-presence or absence of the material culture items analyzed in any of the records are discussed. We hope thus to generate new knowledge about the processes of incorporation of the Tierra del Fuego territory to the Western society and of the assimilation of the Yámana/Yagán society.
Neste trabalho, propomos avaliar comparativamente os registros fotográficos e arqueológicos dos Yámana/Yagán nos espaços missionários e não missionários (domésticos e cerimoniais) durante o período em que as missões anglicanas permaneceram abertas no território Yagan (1869-1916) (Tierra del Fuego). Para isso, analisamos a cultura material registrada em: a) 23 fotografias de Yámana/Yagán nos espaços missionários anglicanos, b) 179 fotografias de Yámana/Yagán em espaços domésticos e cerimoniais, c) 1 sítio arqueológico missionário (a Missão Anglicana de Ushuaia ou Tushkapalan) e d) 4 sítios domésticos e cerimoniais datados ou atribuíveis ao século XIX-XX. Desta forma, esperamos responder questões relacionadas com a autoctonia ou alóctonia da cultura material achada em cada tipo de espaço e assim verificar a co-presença ou ausência em qualquer dos registros dos vários itens de cultura material analisados. Esperamos, assim, contribuir para o conhecimento dos processos de incorporação do território da Tierra del Fuego à sociedade ocidental e da desestruturação da sociedade Yámana/Yagán.
En este trabajo nos proponemos como objetivo principal analizar y comparar los registros fotográficos y arqueológicos de los Yámana/ Yagán en los espacios misionales y no-misionales, tanto domésticos como ceremoniales, durante el período de funcionamiento de las misiones anglicanas en territorio fueguino, entre 1869 y 1916; a fin de evaluar las apropiaciones de la cultura material occidental y/o el mantenimiento de la cultura material tradicional por esta sociedad indígena fueguina. De esta manera, esperamos contribuir al conocimiento de los procesos de contacto entre los Yámana/Yagán y la sociedad occidental, así como a los subsiguientes procesos de incorporación del territorio fueguino a los estados-nación argentino y chileno y de desestructuración de la sociedad Yámana/Yagán.
Seguimos el enfoque teórico-metodológico de la arqueología visual y entendemos que las fotografías constituyen un índice de aquello que representan, ya que mantuvieron y mantienen una relación física directa con el referente representado (Barthes 2004), registrando no solo la visión del fotógrafo, sino también la agencia de los indígenas que posaron frente al dispositivo fotográfico (Fiore y Varela 2009). La materialidad del retratado queda entonces registrada en la imagen, por lo cual es posible rescatar la información visual acerca de las sociedades indígenas representadas y, en última instancia, inferir sus prácticas culturales. Consideramos que el análisis visual permite una aproximación a las prácticas sociales de los grupos indígenas con la cultura material, tanto autóctona, foránea o mixta; a partir de las cuales es posible evaluar la adopción de pautas culturales occidentales, el mantenimiento de las prácticas tradicionales indígenas o la creación de prácticas mixtas entre lo occidental y lo indígena (Haber 1999). Resulta sustancial el énfasis en la presencia de la cultura material dentro de los procesos sociales, ya que consideramos que ésta interactúa en las situaciones sociales, no solo mediante mensajes semióticos o simbólicos, sino como objetos materiales que tienen tanto funciones utilitarias como económicas, sociales, ideológicas, etc. (Lemmonier 1986; Latour 1992; Ingold 1998).
De esta manera, enfocaremos nuestro análisis en las estructuras y los artefactos representados en las fotografías y las compararemos con las estructuras y artefactos recuperados arqueológicamente en los sitios cuasi-contemporáneos de las imágenes. Para ello, centramos el análisis en dos tipos de registros semi-contemporáneos: el fotográfico y el arqueológico. Dentro del corpus de 428 fotografías de Yamana/ Yagan1, seleccionamos 23 imágenes obtenidas en espacios misionales anglicanos: 7 obtenidas en la Misión de Ushuaia y 16 obtenidas en la Misión de Tekenika, para compararlas con 179 fotografías obtenidas en espacios no-misionales (domésticos y ceremoniales) durante el período de funcionamiento de las misiones anglicanas en Tierra del Fuego entre 1869 y 1916. Dentro del corpus de sitios arqueológicos, seleccionamos el sitio de la Misión de Ushuaia o Tushkapalan (en lengua yagán) y 4 sitios correspondientes al siglo XIX-XX, de los cuales dos corresponden a contextos domésticos: Túnel VII y Lanashuaia I (Estévez y Vila 1995; Orquera y Piana 1999; Piana et al 2000) y dos corresponden a contextos ceremoniales (funerarios): Acatushún y Haberton Cementerio (Kozameh y Testa 2004, Piana et al 2006; Tessone2014).
Consideramos que el análisis comparativo de ambos registros, el fotográfico y el arqueológico, es factible en tanto ambos refieren a la misma sociedad indígena en el mismo lapso temporal, los Yámana/ Yagán entre fines del siglo XIX y comienzos del XX, e informan acerca de la cultura material y las prácticas culturales de ese grupo indígena. Así, su evaluación conjunta aporta una nueva dimensión al estudio de las sociedades indígenas del pasado, complejizando nuestra mirada como investigadores y permitiéndonos recuperar un panorama más comprehensivo.}
Existe una amplia bibliografía de estudios de fotografías de indígenas fueguinos, que se centró en los productores de la imagen, su circulación y, en menor medida, en los sujetos retratados y su cultura material.
Los estudios centrados en la producción de las fotografías etnográficas de indígenas fueguinos enfatizaron el modo en que los fotógrafos representaron a los fueguinos (Prieto y Cárdenas 1997; Quiroz 2001), operando sobre los indígenas fotografiados, el contexto, la escenografía, la indumentaria y los objetos incluidos en la imagen (Alvarado y Mason 2005; Alvarado 2007; Fiore y Butto 2014). La manipulación de esos elementos llevó al énfasis en las vestimentas y herramientas tradicionales como parte de un “efecto de indiscernibilidad” entre sujeto indígena e identidad étnica o al énfasis en la adopción de la indumentaria occidental, demostrando así la capacidad de los indígenas de ser incorporados al mundo civilizado o al énfasis en el carácter ambiguo de los indígenas, despojados de su vestimenta tradicional pero aún no incorporados a las pautas occidentales (Alvarado y Mason 2005; Alvarado 2007). La manipulación del escenario llevó incluso a esconder la situación de cautiverio de algunos grupos de indígenas fueguinos (Baez y Mason 2006), a fin de construir una imagen idealizada de estos nativos. En esas construcciones de imágenes se conjugaban tanto los intereses y paradigmas científicos a los que adscribían los fotógrafos, como la creencia religiosa en la conversión de los fueguinos en sujetos pacíficos, ordenados y útiles que habitarían espacios civilizados (Odone y Purcell 2005).
Aquellos investigadores que subrayan la circulación social de estas fotografías de indígenas fueguinos, enfatizan en el modo en que diferentes públicos recibieron y leyeron esas imágenes. La circulación de las imágenes que muestran actos de violencia fue entendida como una justificación de las propias acciones violentas (Odone y Palma 2004; Bajas 2007; Fiore y Butto 2014). Por otro lado, la amplia difusión que tuvieron las fotografías tomadas en las misiones salesianas sirvió para demostrar los avances en los planes de evangelización, educación y “civilización” de los fueguinos, al representar repetidamente el orden, la limpieza, la vestimenta occidental y los peinados uniformes de los indígenas (Odone y Purcell 2005; Bajas 2005; Odone y Mege 2007). A su vez, el uso indistinto de fotografías de indígenas chaqueños o fueguinos en muchas publicaciones refiere a una concepción homogénea de lo indígena (Alvarado y Giordano 2007), en la que se resaltaba su carácter exótico, precario y pobre (Baez 2005). Las fotografías de fueguinos fueron incluidas en los manuales escolares como si se tratara de una representación fidedigna del pasado, no como documento de los procesos de transculturación vividos por estos grupos desde fines del siglo XIX (Saletta 2011).
El análisis de los sujetos retratados en las fotografías etnográficas intenta comprender cabalmente al sujeto fotografiado no como un sujeto pasivo, totalmente controlado por el productor de la imagen, sino como un individuo activo que al posar impone parte de su agencia (Fiore 2007; Fiore y Varela 2009). Así, al analizar sistemáticamente las fotografías de indígenas fueguinos se logró demostrar que, a pesar de los sesgos de los fotógrafos, es posible recuperar los diversos patrones de uso de la cultura material y las prácticas sociales (Fiore 2007; Fiore y Varela 2009; Orquera y Piana 2015; Butto 2016).
Respecto de los trabajos que efectivamente realizaron comparaciones entre registros fotográficos y arqueológicos, como nos proponemos realizar en este trabajo, Fiore et al. (2014) compararon los artefactos fotografiados con los recuperados arqueológicamente en Tierra del Fuego, a fin de evaluar la corroboración, complementación o contradicción entre ambos registros. Los resultados obtenidos permitieron discutir los sesgos y potenciales de ambos registros, a fin de conocer los patrones de cultura material de las sociedades fueguinas. A su vez, al comparar la cultura material incluida en las fotografías etnográficas de fines del siglo XIX y comienzos del XX de cinco pueblos patagónico-fueguinos con la cultura material recuperada de sitios arqueológicos de la misma época atribuibles a estas etnias, encontramos que fue posible recuperar las diferentes trayectorias de estos pueblos, y corroborar que los procesos de contacto y de incorporación a la vida ciudadana de los pueblos indígenas no fueron homogéneos (Butto 2016).
Entendemos que los distintos enfoques analíticos son complementarios y aportan distinta información, pero consideramos que el estudio de los sujetos retratados permite estudiar al material fotográfico como una fuente de datos relevante para la arqueología, ya que proporciona información acerca de actividades de escasa o nula visibilidad arqueológica, complementando así la información aportada por cada registro para momentos de contacto (Fiore 2007; Butto 2016).
Los Yámana/Yagán son un pueblo originario que ocupó la porción sur de la Isla Grande de Tierra del Fuego y las islas del archipiélago fueguino hasta el Cabo de Hornos y cuya forma de vida tradicional fue de cazapesca-recolección y movilidad canoera, la cual comenzó a desarrollarse desde los 6400 años AP no cal. (Orquera y Piana 1999). Los paisajes usualmente habitados por los Yámana/Yagán fueron los bosques, las islas y costas, donde dejaron rastros de ocupación en forma de concheros. Su subsistencia y movilidad se basaba en el aprovechamiento de recursos abundantes y predecibles: pinnípedos, guanacos, peces, aves y moluscos, para cuya captación generaron tecnologías específicas como canoas, arpones y otras armas arrojadizas (Orquera y Piana 1999; Zangrando 2003). Mantenían una organización social igualitaria, con una división del trabajo por roles de género complementaria (Fiore y Varela 2009; Orquera y Piana 2015).
Con el ímpetu expansionista europeo, en el siglo XVII comenzaron las exploraciones del territorio fueguino por viajeros, científicos, misioneros religiosos, estancieros y militares, que entraron en contacto con los Yámana/Yagán, usualmente por corto tiempo (Chapman 2014; Orquera y Piana 2015). Pero es recién en el siglo XIX, de la mano de la South American Missionary Society, que se planeó instalar una misión anglicana en territorio fueguino (Bridges 2005 [1948]). Así, la primera misión se instaló en 1856 en la Isla Keppel (Islas Malvinas), adonde llevaron familias yámana para instruirlas en religión e inglés. Pero los misioneros anglicanos decidieron la instalación de una misión en territorio yámana. La misión anglicana tuvo así cuatro localizaciones en el Canal Beagle y el archipiélago fueguino: la primera fue en la Bahía de Ushuaia a orillas del canal Beagle (1869-1888), luego en la Isla Bayly, en las islas Wollaston (1888-1892), en la Bahía de Tekenika, en la isla Hoste (1892-1907) y finalmente en Río Douglas, en la isla Navarino (1907-1916) (Belza 1974; Prosser de Goodall 1979; Serrano 2012). De esta manera, desde su primera fundación en 1856 las misiones anglicanas persiguieron el objetivo de evangelizar a los indígenas, pero también de transformar sus hábitos laborales y enseñarles nuevos oficios. Así, de la mano de los misioneros anglicanos, se llevó adelante la primera instalación occidental permanente en las costas del canal Beagle (Bridges 2005 [1948]), posibilitando la fundación de la ciudad de Ushuaia en 1884 (Belza 1974). La presencia de los misioneros anglicanos, así como del estado argentino, desarticuló rápidamente el modo de vida tradicional de los Yámana/Yagán, al transformar el ambiente que los sustentaba, fomentar el asentamiento sedentario de los indígenas e insertarlos en la economía capitalista como trabajadores asalariados (Martinic 1973; Orquera 2002) (Figura 1).

A fin de avanzar en el conocimiento de ese proceso de contacto (Buscaglia 2011) entre los Yámana/Yagán y los misioneros anglicanos como colonos de un proceso colonialista (Veracini 2013), nos proponemos evaluar comparativamente los registros fotográficos y arqueológicos de los Yámana/Yagán en los espacios misionales y no-misionales (domésticos y ceremoniales) durante el período que permanecieron abiertas las misiones anglicanas en Tierra del Fuego, entre 1869 y 1916.
Para ello, seleccionamos dos corpus de datos: uno respecto de los espacios misionales y otro de espacios no-misionales, tanto domésticos como ceremoniales. En el registro fotográfico de espacios misionales seleccionamos 23 fotografías de Yámana/Yagán: 7 fotografías obtenidas en la Misión de Ushuaia por 2 fotógrafos (además de otros que permanecen anónimos2) y 16 fotografías obtenidas en la Misión de Tekenika por 1 fotógrafo (además de otros que permanecen anónimos3). A su vez, para el registro fotográfico de espacios no-misionales seleccionamos 179 fotografías de Yámana/Yagán obtenidas en espacios domésticos y ceremoniales -tanto rituales como funerarios-, por un total de 12 fotógrafos (además de aquellos que permanecen anónimos4). Estas últimas fotografías fueron obtenidas en diferentes localidades a lo largo de la costa del Canal Beagle y del archipiélago fueguino, entre ellas: Bahía Lapataia, Bahía Yendegaia, Canal Beagle, Isla Gable, Isla Navarino, Isla Button, Río Douglas, Bahía Orange, Isla Wollaston, Isla L´Hermitte y Cabo de Hornos.
En el registro arqueológico de espacios misionales seleccionamos el sitio arqueológico de la Misión Anglicana de Ushuaia o Tushkapalan (en lengua yagán). Este sitio se ubica en el extremo nordeste de la península de Ushuaia y presenta los vestigios arqueológicos de la primera instalación europea en territorio fueguino -la misión anglicana-, desde 1869 hasta 1909 (Weissel 2015). En el registro arqueológico de espacios no-misionales seleccionamos 4 sitios arqueológicos adscribibles al siglo XIX-XX, entre ellos dos sitios domésticos: Túnel VII y Lanashuaia I y dos sitios ceremoniales: Acatushún y Estancia Haberton. Túnel VII se ubica en las cercanías de la Bahía de Ushuaia, es un sitio de conchero unicomponente, correspondiente a una posible choza con fogón en el centro y fechado en el siglo XIX, tanto dendocronológicamente como mediante datación radiocarbónica (100 ± 45 AP). Estos fechados, unidos al hallazgo de huesos de pinnípedo y cetáceo con rastros de corte realizados con instrumentos de metal (Estévez y Vila 1995), un fragmento de vidrio y un hueso de oveja no intrusivo en el sitio -animal que fue introducido en 1864 en la Isla de Tierra del Fuego (Stirling 1863-1865, Bridges 1867, Orquera y Piana 2015)- proveen claros indicadores de que dicha ocupación se desarrolló en el siglo XIX (Orquera y Piana 1999). Lanashuaia I se ubica en las cercanías del casco de la Estancia Harberton, 65 kilómetros al este de la Bahía de Ushuaia, y es un conchero con estructura anular, correspondiente a una unidad habitacional y adscripto al siglo XIX sobre la base del hallazgo de restos de oveja y rastros de corte realizados con filos de metal sobre huesos no especificados (Piana et al. 2000). Acatushún se ubica dentro del casco de la Estancia Harberton; es un sitio de enterratorio de un individuo adulto en un conchero preexistente y fue adscripto al momento de post-contacto sobre la base del hallazgo de botones asociados al entierro (Piana et al. 2006). El sitio de Estancia Harberton se ubica en a pocos metros del cementerio de la estancia homónima y se trata también de un enterratorio de un individuo adulto en un conchero preexistente; conchero que fue fechado en 650 ±100 AP, pero los restos asociados a raspadores de vidrio permiten ubicar el hallazgo en tiempos post-contacto (Kozameh y Testa 2004). Estos sitios funerarios presentan una cronología menos clara, pero fueron incluidos en el análisis por presentar hallazgos post-contacto y hallarse en la localidad de Estancia Harberton, que fue habitada por grupos Yámana/ Yagán durante los siglos XIX-XX.
Conocemos la desproporción entre fotografías y sitios arqueológicos, pero se trata de los datos disponibles para ser analizados a esta altura de las investigaciones fotográficas y arqueológicas. Mediante la comparación de estos dos registros esperamos responder a temas relativos a la autoctonía, aloctonía o mixtura de la cultura material (Haber 1999) encontrada en cada espacio -misional o doméstico/ceremonial- y constatar así la co-presencia o ausencia en alguno de los registros de los diversos ítems de cultura material analizados.
De acuerdo al enfoque teórico-metodológico de la “arqueología visual”, las fotografías son artefactos socialmente construidos y constituyen un registro doble de la agencia del fotógrafo y los fotografiados, desde una perspectiva teórica en la cual ambos son agentes activos (Fiore 2007; Fiore y Varela 2009). La fotografía condensa entonces parte de las agencias de ambos sujetos sociales en el instante en que se toma la foto, permitiéndonos en este caso analizar la agencia de los Yámana/Yagán fotografiados, hallar las huellas de la cultura material manipulada y las prácticas sociales desarrolladas y acceder -sesgada pero sistemáticamente- a una parte del pasado reciente fueguino. Dado que las fotografías informan acerca de las prácticas culturales y, especialmente, acerca de la cultura material, proveen información alternativa y complementaria al registro arqueológico (Fiore 2007). Así, las fotografías aportan información sobre el contexto sistémico en el cual eran utilizados las estructuras y los artefactos que fueron recuperados, estáticos, en el contexto arqueológico (Schiffer 1972).
En concordancia con esos postulados teóricos desplegamos un abordaje metodológico sistemático que incluyó la formación de las muestras -fotográfica y arqueológica-, su control, el registro de los datos, el análisis y la evaluación comparada (Fiore y Varela 2009; Fiore et al. 2014).
En el caso de la muestra fotográfica, su formación implicó la búsqueda e identificación de fotografías de Yámana/Yagán obtenidas entre 1869 y 1916 y que representaran a un indígena o una estructura indígena. Su control implicó verificar que no existan repeticiones de imágenes que aumentarían el total de la muestra artificialmente. El registro de los datos se realizó en dos niveles: el de la fotografía y el de los individuos fotografiados. En el nivel de la fotografía centramos el análisis en el origen de las estructuras fotografiadas, es decir, si se trataba de estructuras indígenas u occidentales y en el nivel de los individuos fotografiados, centramos el análisis en los artefactos incluidos en la imagen, especialmente en la morfología indígena u occidental, aunque en ciertos casos de artefactos mixtos también tomamos en cuenta la materia prima.
En el caso del registro arqueológico, la formación de la muestra implicó la búsqueda de sitios arqueológicos publicados que se ubiquen en la región etnográficamente adscripta a los Yámana/Yagán, es decir, las costas del canal Beagle y parte del archipiélago fueguino hasta el Cabo de Hornos (Orquera y Piana 1999) y correspondientes al lapso temporal seleccionado, entre el siglo XIX y el XX. El control de la muestra se centró en la evaluación de la semi-contemporaneidad entre el registro arqueológico y el fotográfico5. El registro de los datos se realizó en dos niveles comparables con el registro fotográfico: el del sitio y el de los artefactos. En el nivel del sitio arqueológico se registraron las estructuras, especialmente su origen indígena u occidental y en el nivel de los artefactos arqueológicos centramos el análisis en la morfología, aunque en los casos de artefactos mixtos también tomamos en cuenta la materia prima.
De esta manera, seleccionamos variables de análisis en cada tipo de registro que permitieran una evaluación comparada de las estructuras y los artefactos en cada espacio, misional y no-misional. Así, esperamos poder responder a cuestiones acerca de la autoctonía, aloctonía y/o mixtura de las estructuras y los artefactos manipulados por los Yámana/ Yagán durante el proceso de contacto con las misiones anglicanas.
Centraremos en primer lugar el análisis en el registro fotográfico de los espacios misionales y no-misionales, primero respecto de las estructuras y luego de los artefactos. Luego desplegaremos el análisis del registro arqueológico de los espacios misionales y no-misionales, a nivel de las estructuras y los artefactos, para finalmente evaluar ambos registros comparativamente y responder a las preguntas acerca del origen de las estructuras y los artefactos manipulados por los Yámana/Yagán en los espacios misionales y no-misionales.
Al analizar el primer corpus de fotografías de espacios misionales, tanto de la Misión anglicana de Ushuaia como la de Tekenika, al nivel de la fotografía encontramos que entre las estructuras fotografiadas predominan las estructuras occidentales (78% de 23 fotografías misionales) por sobre las indígenas (9%). Entre esas estructuras occidentales resaltan las casas (48%) y los cercos de madera (26%). Las pocas estructuras indígenas fotografiadas son chozas yámana (9%), una en forma de domo y otra triangular, ambas abandonadas y de las cuales solo queda el esqueleto de postes. Pero también hay unas pocas imágenes (13%) en las que se ven tanto casas occidentales como chozas indígenas en el mismo espacio, evidenciando la convivencia de ambos tipos de estructuras en las cercanías de la misión. Estas tres imágenes corresponden a tomas fotográficas realizadas en la Misión de Tekenika, dos obtenidas por fotógrafos de la South American Missionary Society en 1898 y otra obtenida por Furlong entre 1901 y 1903. En las tres imágenes en cuestión se puede observar la convivencia del edificio misional principal con una torre, la “casa Stirling” -una casa prefabricada traída de Inglaterra-5, varias casas occidentales construidas con maderas y chapas que conviven junto a chozas triangulares y de forma de domo, tradicionales de los Yámana/Yagán. Ambos tipos de choza fueron construidas con materiales autóctonos y foráneos: las chozas triangulares están compuestas de una base de troncos y cobertura de chapas, telas y/o mantas y las chozas en forma de domo constan de una base de troncos recubierta de ramas, hojas, cueros y telas. Así, estas imágenes permiten observar el solapamiento de las estructuras occidentales e indígenas en el mismo locus del paisaje, lo cual refiere a un aspecto interesante del proceso de contacto entre las misiones anglicanas y los Yámana/ Yagán: el hecho de que muchos Yámana/Yagán estaban insertos en las misiones anglicanas y habitaban casas occidentales, a la vez que otros Yámana/Yagán podían habitar en las inmediaciones de la misión en sus chozas tradicionales -aunque construidas con una mixtura de materiales autóctonos y foráneos-, entablando una relación espacial más distante con los misioneros (Figura 2).

Por otro lado, en el corpus de fotografías de espacios nomisionales -domésticos o ceremoniales- predominan levemente las estructuras occidentales (56% de 110 fotografías no-misionales) por sobre las indígenas (40%). Sin embargo, de esas estructuras occidentales la mayoría son embarcaciones (28%) y telones (18%), es decir, estructuras móviles que no quedaron instaladas en territorio fueguino. Las estructuras occidentales estables, como las casas (8%) y los cercos (2%), son en realidad minoría. Lo que predomina entonces son las estructuras indígenas asociadas al modo de vida yagán: las chozas (24%) y las canoas (16%). De esas chozas la gran mayoría (N=22) son con forma de domo y están compuestas por una base de troncos y recubiertas con ramas y hojas, aunque en escasos casos también con telas, mostrando la apropiación y adaptación de materiales occidentales (Haber 1999). Las escasas chozas con forma triangular (N=4) fueron todas fotografiadas por Furlong en 1907/8 y se componen de una base de troncos y una cobertura de ramas, telas y maderas. En este corpus también aparecen algunas imágenes que evidencian la convivencia de chozas indígenas con casas occidentales (4%). Las cuatro imágenes que retratan ese solapamiento de estructuras occidentales e indígenas fueron obtenidas por el mismo fotógrafo, Federico Kohlmann, alrededor de 1910, en la Isla Navarino. Este fotógrafo registró el modo de vida de algunos grupos yámana ya insertos en la sociedad occidental y que parecen haber habitado casas occidentales construidas con chapa y madera, junto con chozas triangulares construidas al lado. Resulta interesante el hecho de que las imágenes que mostraban el solapamiento de estructuras occidentales e indígenas en espacios misionales fueron obtenidas en 1898, casi 30 años después de la instalación de la primera misión anglicana en territorio fueguino; mientras que las imágenes que muestran ese mismo solapamiento en espacios domésticos son de 1910, casi 40 años después del arribo de los misioneros anglicanos. Este análisis diacrónico de las imágenes permite ver que hacia el final del período de inserción de los misioneros anglicanos en el territorio fueguino las casas occidentales habían alcanzado un espectro más amplio que el del espacio misional y habían sido adoptadas -y adaptadas con chozas construidas en contigüidad- por los propios Yámana/ Yagán. Aunque, lógicamente, no fueron solo los misioneros anglicanos los artífices de esta transformación, ya que el comienzo del siglo XX coincide con la instalación de agentes estatales en territorio fueguino y con la incipiente inserción de los Yámana/Yagán en las estancias como trabajadores asalariados (Bridges 2005 [1948]; Belza 1974; Martinic 1973; Orquera 2002) (Figura 3).

Al analizar el primer corpus de fotografías de espacios misionales, pero esta vez centrándonos en los individuos fotografiados, encontramos que predominan ampliamente los artefactos occidentales (99% de 385 artefactos fotografiados) (Tabla 1) por sobre los indígenas (0,25%) y que existen algunos artefactos mixtos que mezclan lo occidental y lo indígena (1,75%). De hecho, el único elemento indígena es un remo de canoa. Los escasos elementos que mixturan lo indígena y lo occidental son los collares (1,75%), que suelen tener materia prima foránea -cuentas europeas- pero morfología y funcionalidad indígena (Butto y Fiore 2017). Entre los artefactos occidentales aparecen muy pocas categorías de objetos: armas de fuego (0,5%) y ollas metálicas (0,5%) y la otra gran categoría es la vestimenta occidental de los indígenas (97%), representada por los botones -incluidos a fin de hacer estos datos comparables con los del registro arqueológico-. Llama nuestra atención que, a diferencia de las fotografías de las Misiones Salesianas, en las que se enfatiza la adopción de los implementos de trabajo por parte de los indígenas evangelizados -como la rueca, el huso para hilar y otras herramientas de trabajo- (Butto 2016), en las fotografías de las Misiones Anglicanas aparecen escasos artefactos. Consideramos que esta lógica de representación responde a dos formas distintas de difundir el trabajo evangelizador: las misiones salesianas tuvieron una política clara de circulación de las imágenes como forma de difundir su trabajo misional en Tierra del Fuego, pero las misiones anglicanas no hicieron circular tan ampliamente las imágenes de sus misiones (Butto 2016). Las razones para ello podrían ser múltiples: la fecha más temprana de las misiones anglicanas, instaladas a partir de 1869 (época en la que la fotografía era una tecnología que unos pocos profesionales operaban) respecto de las misiones salesianas instaladas en Tierra del Fuego a partir de 1889; la diferencia de recursos económicos entre ambas misiones; la lejanía de la Misión Anglicana de Ushuaia de centros económicos y sociales como Punta Arenas o Río Gallegos; la ausencia de estudios fotográficos en Ushuaia -mientras la misión salesiana de Isla Dawson estaba cerca de Punta Arenas, una ciudad mucho más pujante económica y socialmente, donde existían muchos estudios fotográficos (Braun Menendez 1939; Villegas 2001) (Figura 4).


Por otro lado, en el corpus de fotografías de espacios nomisionales -domésticos y ceremoniales- tanto los artefactos occidentales (52% de 390 artefactos fotografiados) (Tabla 1) como los indígenas (48%) tienen proporciones similares. Entre los artefactos occidentales también predominan los botones de la vestimenta occidental usada por los Yámana/Yagán (44%), aunque en menor medida que en las imágenes de espacios misionales. Otros artefactos occidentales representados son las mantas (6%), usadas como abrigo por los Yámana/Yagán, las ollas metálicas (1%), las armas de fuego (0,25%) y un instrumento musical -bandoneón- (0,25%). Entre los artefactos indígenas predominan los adornos corporales, como los brazaletes (5%), las tobilleras (4%) y las diademas (1%). Los collares (22%), compuestos en su mayoría por cuentas europeas pero hilados con cuerdas autóctonas y usados a la manera tradicional yagán (Butto y Fiore 2017), constituyen un caso de artefacto mixto con morfología indígena y materia prima occidental. También aparecen representados los instrumentos diseñados para la subsistencia cazadora-recolectora-pescadora, como los remos de canoa (6%), los arpones (5%) y las cestas (2%). Encontramos que, como era de esperar, en las fotografías obtenidas en espacios indígenas, tanto domésticos como ceremoniales, aparece mayor cantidad y variedad de artefactos indígenas, aquellos que eran usados cotidianamente por los Yámana/ Yagán o que estaban disponibles para ser incluidos en el encuadre de la toma fotográfica (Fiore y Varela 2009). Así, en las imágenes de espacios no-misionales aparece un registro menos controlado y posiblemente más cercano a como pudo haber sido el proceso de contacto, visto no como una mera reproducción de la relación dominantes-dominados o centroperiferia sino como una relación mucho más compleja y dialéctica en la que los individuos cumplieron un rol activo, formaron y transformaron su propia realidad social mediante la incorporación de algunos elementos occidentales y el mantenimiento de otros elementos tradicionales indígenas (Buscaglia 2011) (Figura 5).

Pasando al registro arqueológico, al analizar el primer corpus de datos, correspondiente al sitio arqueológico de la Misión de Ushuaia, al nivel del sitio encontramos que se excavaron los cimientos de la casa misional instalada en la península de Ushuaia. De esa estructura rectangular, se excavó un total de 100 m2 a una profundidad de 1,5 m aproximadamente, en el sector sudeste, a 60 metros del monolito que demarca el espacio ocupado por la misión anglicana (Weissel 2015).
Allí se excavaron los cimientos de los muros, demarcados por una línea de guijarros dispuestos ordenadamente, una zanja de desagüe pluvial cubierta por ladrillos de arcilla y en el nivel inferior una estructura constructiva de till apisonado con cal (Idem). En el sector interno se recuperaron ladrillos, carbón mineral y muchos instrumentos utilitarios, que fueron parte de los desechos utilizados para rellenar el terreno una vez abandonada la misión (Idem). En esa excavación se exploró la posibilidad de que un conchero ubicado en las inmediaciones de la estructura de la misión fuera contemporáneo al funcionamiento de la misión, pero los resultados obtenidos de su excavación no apoyan la contemporaneidad con la misión anglicana (Zangrando 2018 com. pers.). Así, el registro arqueológico misional no muestra -hasta el momento- la coexistencia de estructuras occidentales e indígenas.
Por otro lado, en el segundo corpus de sitios arqueológicos nomisionales encontramos que siempre se tratan de formaciones de conchal que no coexistieron con estructuras occidentales. Sin embargo, resulta interesante que los concheros de los sitios arqueológicos son en un caso contemporáneos a las ocupaciones del siglo XIX, como sucede en Túnel VII y Lanashuaia I y en otros casos se trata de concheros anteriores que fueron reutilizados como estructuras de enterratorio, como sucede en Acatushún y E. Harberton. Decidimos incluir en el análisis las estructuras de concheros en el caso de estos dos entierros, ya que consideramos de suma importancia el hecho de que los Yámana/Yagán de los siglos XIX y XX hubieran elegido un conchero preexistente para el entierro de sus muertos, en tanto refiere al mantenimiento de las pautas culturales indígenas, en este caso la práctica de inhumar a sus muertos en concheros, la cual se remonta a tiempos pre-contacto (Piana et al. 2006). A su vez, esto remite a la importancia de ciertos nodos en el espacio y el paisaje en el momento de contacto con la sociedad occidental (Ingold 1986; Criado Boado 1999; Acuto 2013).
Al analizar el sitio arqueológico de la Misión de Ushuaia pero esta vez al nivel de los artefactos hallados, encontramos un claro predominio de los artefactos occidentales (97% de un total de 736 artefactos) (Tabla 2) por sobre los indígenas (3%). Entre esos artefactos occidentales resaltan los clavos (61%), los fragmentos de vidrio (23%), los fragmentos de vajilla (9%) y las vainas de munición (1%). Respecto de los artefactos indígenas, sólo fueron halladas lascas líticas (3%), núcleos y percutores. Observamos que los artefactos recuperados arqueológicamente del sitio de la Misión refieren principalmente a su carácter doméstico, ya que incluyen fragmentos de piezas utilitarias como vajilla, vidrio, clavos, alambres, herraduras y latas metálicas. Así, los artefactos domésticos y utilitarios que no aparecían en las fotografías misionales sí aparecen en el sitio arqueológico, demostrando la importancia de la complementación entre el registro fotográfico y el arqueológico (Fiore 2007).
Por otro lado, al analizar los sitios arqueológicos no-misionales al nivel de los artefactos, encontramos un claro predominio de los artefactos indígenas (99% de un total de 815 artefactos) (Tabla 2) por sobre los occidentales (1%) y una minoría de artefactos mixtos -indígenas y occidentales- (0,3%). Entre esos artefactos indígenas resaltan las raederas (23%), los raspadores (10%), las puntas de proyectil (7%), las puntas de arpón (3%), los punzones (2%) y las cuentas óseas (2%), así como la presencia de muchas lascas líticas (46%). El único tipo de artefacto mixto son los raspadores vítreos (0,3%) que, al igual que los collares, muestran la adopción de materia prima europea pero el mantenimiento de la morfología tradicional indígena. Llama la atención que el único tipo de artefacto occidental recuperado en los sitios arqueológicos indígenas sean seis botones (1%). De hecho, al analizar más en detalle los hallazgos de cada sitio, sorprende el hecho de que los pocos elementos occidentales, como los botones y los raspadores de vidrio, hayan sido recuperados en contextos funerarios (E. Harberton y Acatushún) y que en contextos domésticos (Túnel VII y Lanashuaia I) no aparezcan artefactos occidentales ni mixtos. Esta diferenciación podría hacer referencia a la escasez de esos materiales occidentales y/o a estrategias de conservación de esas materias primas escasas (Nelson 1991). Sin embargo, dada la escasa cantidad de sitios bajo estudio, no es posible aún sacar conclusiones.

La discusión de los resultados obtenidos se centra en el análisis comparativo de los corpus fotográficos y los arqueológicos, primero al nivel de las estructuras y luego al nivel de los artefactos.
En el nivel de las estructuras, encontramos que en el registro fotográfico de espacios misionales predominan ampliamente las estructuras occidentales, pero en el registro arqueológico solo fue recuperada una estructura occidental, sin una clara asociación contemporánea con estructuras indígenas (Tabla 3). Resulta interesante el hecho de que la coetaneidad de estructuras occidentales e indígenas que fue constatada en las fotografías de la Misión de Tekenika no haya sido aún constatada ni en las fotografías ni en el sitio arqueológico de la Misión de Ushuaia. Al respecto, la Misión de Tekenika se instaló allí una vez que se retiró de la costa del Canal Beagle, cuando la población yámana/yagán había comenzado a mermar debido a las múltiples epidemias y el cambio en su modo de vida (Belza 1974; Orquera 2002; Bascopé 2009). Así, esos sitios de las misiones anglicanas parecen haberse instalado en territorios más lejanos, que aún eran habitados por los Yámana/Yagán, compartiendo el espacio con los indígenas y quizás permitiendo una convivencia menos controlada de lo que aparenta haber sido la Misión de Ushuaia.

A su vez, en las fotografías y sitios arqueológicos no-misionales, tanto domésticos como de enterratorio, excluyendo las estructuras móviles como embarcaciones y telones, encontramos un predominio de las estructuras indígenas por sobre las occidentales. Entre esas estructuras indígenas predominan las chozas en las fotografías y los restos de éstas (concheros) en los sitios arqueológicos. Asimismo, el registro fotográfico permite recuperar la convivencia de estructuras occidentales e indígenas -casas y chozas- en la misión Tekenika, que aún no ha sido constatada en el registro arqueológico de la misión anglicana de Ushuaia.
En ambos casos, tanto en el contexto misional como en los contextos domésticos o ceremoniales, el registro arqueológico presenta -hasta el momento- un panorama mucho más dicotómico que el registro fotográfico: los sitios arqueológicos no muestran la convivencia de estructuras occidentales e indígenas que sí aparece en el registro fotográfico de la misión de Tekenika. De las estructuras occidentales solo quedarían los cimientos, dificultando su visibilidad arqueológica. Las chozas y concheros -reutilizados como sitios funerarios- presentan la situación contraria, ya que su persistencia, tanto en la vida cotidiana como en la vida ceremonial de estos grupos, incluso a comienzos del siglo XX (Gusinde 1986 [1937]; Koppers 1997 [1924]), se condice con los hallazgos de un registro arqueológico característicamente yámana/yagán, incluso entrado el siglo XX.
En el nivel de los artefactos, encontramos que tanto en las fotografías como en el sitio arqueológico de la Misión Anglicana de Ushuaia predominan los artefactos occidentales por sobre los indígenas (Tabla 4). De todas maneras, resulta interesante el hecho de que, como ya mencionamos, en las fotografías aparecen menos artefactos representados (N=385) que en el sitio arqueológico (N=736). Pero esta diferencia a nivel artefactual no remite solo a la cantidad, sino también a la variedad: los tipos de artefactos representados en las fotografías son escasos (N=5; de los cuales además 97% son botones) a diferencia de la mayor variedad de artefactos recuperada arqueológicamente (N=14). Así, como ya planteamos anteriormente, las fotografías tomadas en los espacios misionales, tanto en la Misión de Ushuaia como en la Misión de Tekenika, muestran una representación controlada: la mayoría de las imágenes son retratos posados y muy acartonados en el jardín de la misión, donde los sujetos fotografiados -tanto indígenas como europeos- no manipulan ningún artefacto. La representación se centra entonces en los edificios de la misión (casas y cercos) y en los indígenas evangelizados (vestidos con ropas occidentales), pero no en los artefactos utilitarios asociados al trabajo o a la acción evangelizadora7. Sin embargo, en el sitio arqueológico de la misión sí fueron recuperados los artefactos que refieren a la vida cotidiana allí desarrollada: vajilla, vidrios, clavos, alambres y elementos de cocina. De esta manera, los registros fotográfico y arqueológico se complementan y proveen información que no sería asequible al revisar exclusivamente uno solo de los registros (Fiore 2007; Fiore y Varela 2009; Fiore et al. 2014).

En las fotografías y sitios no-misionales, tanto domésticos como ceremoniales, aparece el escenario inverso. En las fotografías, más allá de los muchos botones fotografiados (como parte de la vestimenta de los indígenas), predominan los artefactos indígenas, tanto en cantidad (N=188 artefactos indígenas de 390 artefactos) como en variedad (N=10 tipo de artefactos indígenas frente a N=6 tipos de artefactos occidentales). Asimismo, en los sitios arqueológicos domésticos y ceremoniales el predominio de los artefactos indígenas es aún mayor, tanto en cantidad (N=809 artefactos indígenas de 815 artefactos) como en variedad (N=10 tipos de artefactos indígenas frente a N=1 tipo de artefacto occidental). El escenario es también inverso respecto de la convivencia de los artefactos indígenas y los occidentales. En el registro fotográfico aparece una clara convivencia de artefactos indígenas y occidentales, pero en el registro arqueológico el único tipo de artefacto occidental recuperado son los botones, sin que haya sido recuperado ningún tipo de instrumental utilitario. De hecho, resulta llamativo que los botones sean los únicos elementos presentes en los dos tipos de registro, volviéndolos un elemento muy característico y diagnóstico del proceso de contacto. Así, el registro arqueológico no-misional presenta un escenario mucho más dicotómico que el registro fotográfico. Las fotografías obtenidas en espacios no-misionales muestran entonces un escenario de convivencias entre lo indígena y lo occidental, y da cuenta de ese momento de contacto entre la sociedad occidental y la sociedad Yámana/Yagán. Esta representación puede obedecer al hecho de que estas imágenes no fueron producidas ni controladas por los misioneros anglicanos, sino que fueron imaginadas y realizadas por los diversos fotógrafos que, con distintos intereses, retrataron a los Yámana/Yagán. Esos fotógrafos, más allá de sus distintos objetivos, parecen haber coincidido en la búsqueda de la construcción de una escena étnica en la cual los indígenas posaran con sus ropas y objetos tradicionales, ya fuera que realmente los usaran o que aún estuvieran disponibles para ser fotografiados, refiriendo en todo caso a una continuidad en las prácticas culturales (Fiore y Varela 2009). Esa continuidad es también constatable en el registro arqueológico, en el cual aparecen algunos de los mismos artefactos autóctonos que en las imágenes, como arpones y collares, y otros que dado su escaso tamaño no son visibles en las imágenes: puntas de proyectil, raspadores, punzones y raederas. De esta manera, encontramos nuevamente la complementación entre el registro fotográfico y el arqueológico, ya que las fotografías aportan información acerca de artefactos perecibles como brazaletes, tobilleras, cestas y remos y los sitios arqueológicos aportan información acerca de artefactos de escasa visibilidad fotográfica como instrumentos líticos, óseos y vítreos (Fiore y Varela 2009).
Así, a modo de reflexión final, encontramos que los sitios de la misión anglicana parecen haber sido espacios de control de la cultura material indígena que era tanto ingresada a la misión como representada en las imágenes. De esta manera, la misión anglicana puede pensarse como un enclave del colonialismo de colonos, en tanto intentó, mediante la asimilación de los indígenas, la creación de una nueva sociedad pionera en un territorio de ultramar (Veracini 2013). Pero en los espacios no-misionales, donde no existía semejante control, encontramos la interacción de elementos indígenas y occidentales, especialmente en las fotografías de sitios indígenas y en los sitios arqueológicos de enterratorio, no así en los de funciones domésticas, donde la cultura material es primordialmente indígena. Es en esa interacción donde encontramos la persistencia de la tecnología y/o la ornamentación indígena frente a la adopción de la vestimenta occidental; lo cual refiere a una adopción no-homogénea de la cultura material occidental por parte de los Yámana/Yagán (Butto 2016). Ese proceso de contacto es también heterogéneo respecto del espacio habitado: los Yaganes incluidos en la misión anglicana habrían estado mucho más presionados a adoptar la cultura material y prácticas sociales occidentales que aquellos que se mantuvieron alejados de los misioneros. Al respecto, son interesantes las palabras de Victor Vargas, descendiente integrante de la Comunidad Yagán Paiakoala de Ushuaia, quien compara la misión anglicana con una “jaula para pájaros” (Victor Vargas com. pers. 2017). Consideramos que los resultados aquí presentados muestran a la misión anglicana como un espacio de asimilación y control de las prácticas culturales indígenas, tal como lo entienden los descendientes yaganes en la actualidad.
1. El total de las fotografías de Yámana/Yagán fue obtenido por un total de 25 fotógrafos entre 1881 y 1971. Ese corpus se encuentra resguardado en el Archivo de Fotografías Etnográficas de Fuego-Patagonia de la Asociación de Investigaciones Antropológicas y fue analizado en profundidad en otros trabajos (Fiore y Varela 2009; Butto 2016).
2. La mayoría de las imágenes de la Misión Anglicana de Ushuaia (N=6) fueron obtenidas por Jean Louis Doze y Edmond Payen de la Misión Científica Francesa al Cabo de Hornos, y una única fotografía (N=1) fue obtenida por un fotógrafo que permanece anónimo y cuya fotografía está resguardada en el archivo de la South American Missionary Society.
3. La mayoría de las imágenes de la Misión Anglicana de Tekenika (N=15) fueron obtenidas por fotógrafos que permanecen anónimos y cuyas imágenes fueron resguardadas en el archivo de la South American Missionary Society, y solo una imagen (N=1) fue obtenida por Charles Wellington Furlong, expedicionario estadounidense.
4. Estas fotografías fueron obtenidas por William Barclay, Alejandro Cañas Pinochet, Alberto María De Agostini, Jean Louis Doze y Edmond Payen, G. Gunther, Federico Kohlamnn, Robert Lehmann-Nitsche, Morton Middleton, Ángeles Sánchez Caballero, Carl Skottsberg y Williams.
5. La “casa Stirling” es una estructura desmontable que fue construida en Inglaterra y trasladada a Ushuaia, Tierra del Fuego, para ser la morada de los misioneros anglicanos, más específicamente de la familia Bridges y la familia Lewis. La casa sería desmontada y vuelta a montar en las distintas locaciones de la misión: Tekenika y Río Douglas, desde donde fue traslada a su último asiento: el Museo Martín Gusinde en Isla Navarino (Serrano 2012).
6. Un sitio de conchero ubicado en las inmediaciones de la Misión Anglicana de Ushuaia fue excavado como parte del proyecto de investigación arqueológico de la Misión, pero los resultados no fueron conclusivos respecto de la contemporaneidad del sitio o de los hallazgos con el momento de uso de la Misión Anglicana. El contexto del conchero fue muy removido y las asociaciones de materiales indígenas y occidentales son poco claras, por lo cual no puede afirmarse aún la contemporaneidad de ese conchero con el momento de habitación de la Misión Anglicana de Ushuaia (Zangrando 2018 com. pers.; Weissel 2018 com. pers.).
7. Esta representación se diferencia de la lógica de representación de las misiones salesianas, que a fin de justificar su acción evangelizadora y conseguir donaciones para continuar con la misma enfocó la representación visual en los prolijos cortes de pelo de los indígenas “civilizados”, en sus vestimentas occidentales casi uniformadas, en el ordenamiento en barracas, en las labores cotidianas de la misión -carpintería y tejeduría- y en los artefactos usados en esas labores (Odone y Mege 2007; Nicoleti 2008).
Los resultados aquí presentados forman parte de las investigaciones desarrolladas en el marco de la Beca Posdoctoral del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) en la Asociación de Investigaciones Antropológicas (AIA). Agradezco especialmente a Luis Orquera por su constante apoyo y a Danae Fiore por su tenaz dirección y enseñanza de la investigación. Agradezco también a Marcelo Weissel por ofrecer amablemente los informes de su proyecto y su tiempo para responder mis consultas, a María José Saletta por aclararme dudas sobre la excavación, a Francisco Zangrando por responder a mis consultas sobre la información arqueológica y por la lectura de este manuscrito. Agradezco a Victor Vargas y toda la Comunidad Yagán Paiakoala de Ushuaia por su buena predisposición ante mis preguntas y por abrir nuevas preguntas sobre el pasado y el presente yagán.
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