Revista de Arqueología Histórica Argentina y Latinoamericana
Vol. 06 2012. ISSN 2344-9918
Asociación de Arqueólogos Profesionales de la República Argentina
Artículos

PRIMEROS ESTUDIOS SOBRE MANUFACTURA CERÁMICA DE CONTEXTOS COLONIALES DEL SUR DE POZUELOS (PUNA DE JUJUY, ARGENTINA)

FIRST STUDIES ON CERAMIC MANUFACTURE IN COLONIAL CONTEXTS OF THE SOUTH OF POZUELOS (PUNA DE JUJUY, ARGENTINA)

PRIMEIROS ESTUDOS SOBRE FABRICO DE CERÂMICA EM CONTEXTOS COLONIAIS DO SUL DE POZUELOS (PUNA DE JUJUY, ARGENTINA)

Carlos I. Angiorama
Instituto de Arqueología y Museo (Universidad Nacional de Tucumán) – Instituto Superior de Estudios Sociales (CONICET)
Ma. Josefina Pérez Pieroni
Instituto de Arqueología y Museo (Universidad Nacional de Tucumán) – CONICET
Cómo citar este artículo:
Angiorama, C. I., & Pérez Pieroni, M. J. (2012). Primeros estudios sobre manufactura cerámica de contextos coloniales del sur de Pozuelos (Puna de Jujuy, Argentina). Revista de Arqueología Histórica Argentina y Latinoamericana, 6, 95–126. Buenos Aires
RESUMEN:

En este trabajo se presentan los resultados de los primeros estudios sobre material cerámico procedente de tres contextos coloniales del sur de Pozuelos. Los estudios fueron abordados desde una perspectiva tecnológica, efectuando observaciones macroscópicas y submacroscópicas sobre atributos vinculados a la secuencia de manufactura, incluyendo aspectos morfológicos y de pastas. En base a los resultados obtenidos, se realizaron comparaciones con materiales prehispánicos previamente analizados, pudiéndose detectar algunas continuidades en la producción, como así también algunas discontinuidades. El predominio de continuidades en la alfarería analizada permite afirmar que al menos este tipo de cultura material de los habitantes coloniales de los contextos por nosotros estudiados no habría sufrido grandes cambios con respecto a época prehispánica.

Palabras clave:
puna jujeña, cerámica, tecnología, período colonial
ABSTRACT:

The results of the first studies on ceramic materials from three colonial contexts of south Pozuelos are presented here. These studies were undertaken from a technological perspective. Macroscopic and sub macroscopic observations on attributes related to the production sequence were made, including pastes attributes, morphology and surface characteristics. The results, when compared to previous analysis of prehispanic materials, allowed identifying several continuities in the production of prehispanic and colonial pottery, as well as some discontinuities. The prevalence of the continuities in the analyzed pottery allows stating that the material culture from the studied colonial contexts had not gone through great changes since prehispanic times.

Keywords:
Jujuy puna, pottery, technology, colonial period
RESUMO:

Neste trabalho apresentam-se os resultados dos primeiros estudos sobre material cerâmico procedente de três contextos coloniais do sul de Pozuelos. Os estudos foram abordados desde uma perspectiva tecnológica, efetuaram-se observações macro e submacroscópicas sobre atributos vinculados à sequência de manufatura, incluindo aspectos morfológicos e de pastas. Na base dos resultados obtidos, realizaram-se comparações com materiais pré-hispânicos previamente analisados, detectando assim algumas continuidades na produção, como também algumas descontinuidades. O predomínio das continuidades na cerâmica analisada permite afirmar que a cultura material dos habitantes coloniais dos contextos estudados não teria sofrido grandes câmbios com respeito à época pré-hispânica.

Palavras-chave:
Puna de Jujuy, cerâmica, tecnologia, período colonial
Recibido:
20 de marzo de 2012
Aceptado:
15 de junio de 2012

INTRODUCCIÓN

En el año 2005 iniciamos nuestras investigaciones en el sector sur de la cuenca de Pozuelos (Puna de Jujuy, noroeste de Argentina) con dos objetivos básicos. Por un lado, identificar los diversos modos de uso del espacio durante época prehispánica y colonial y sus transformaciones a lo largo del tiempo, y, por otro, entender el rol desempeñado por las comunidades agropastoras del área en el tráfico interregional. A pesar del avance de las investigaciones ocurrido en los últimos años en la Puna Jujeña, el sur de Pozuelos aún perduraba prácticamente desconocido desde un punto de vista arqueológico. De este sector del altiplano de unos 40 x 40 km (Figura 1), tan sólo el Pucará de Rinconada, localizado en los márgenes del área, había sido objeto de investigaciones arqueológicas previas (Boman 1908; Alfaro y Suetta 1970; Suetta y Alfaro 1979; Ruiz 1996; Ruiz y Albeck 1997). Sin embargo, algunos topónimos, la referencia a antiguos caminos, su riqueza en minerales metalíferos y ciertos hallazgos efectuados en territorios circundantes, la convertían en un área particularmente interesante para evaluar diversos aspectos vinculados con los objetivos propuestos (Angiorama 2010).

Figura 1. Localización del área de estudio (señalada en negro)
Figura 1. Localización del área de estudio (señalada en negro)

Las primeras tareas realizadas estuvieron orientadas a formular un marco cronológico preliminar para la ocupación humana en la zona, identificar tendencias en los modos de utilización del espacio regional en cada momento, establecer relaciones entre las ocupaciones del sur de Pozuelos y regiones vecinas, y formular modelos explicativos de los modos de uso del territorio identificados y sus transformaciones a lo largo del tiempo. Comenzamos los trabajos de campo realizando prospecciones arqueológicas extensivas e intensivas, lo que nos permitió esbozar un primer panorama de la arqueología del área de estudio, habiéndose registrado unos trescientos sitios arqueológicos. Luego, de acuerdo con los objetivos del Proyecto, se seleccionaron y excavaron una serie de estructuras de variadas funcionalidades localizadas en diversos sectores del área. El procesamiento y estudio de los materiales recuperados en los contextos arqueológicos, sumados a las características constructivas de las estructuras estudiadas, a las representaciones rupestres registradas, y a una serie de veintidós fechados radiocarbónicos, nos permitió asignar una cronología tentativa a varios de los sitios trabajados e identificar algunas de las actividades allí desarrolladas (Angiorama 2012).

Entre los sitios hallados hemos registrado varios asignables a época colonial (1536-1810 d.C.), tales como ciertas estructuras habitacionales, en algunos casos asociadas a basureros con material europeo, recintos habitacionales asociados a estructuras de cultivo y corrales, sitios de extracción de oro, en ocasiones con refugios temporarios asociados, pequeños complejos constructivos con socavones, pozos, hornos de fundición, escoria y, en algunos casos, instrumentos para molienda de minerales metalíferos, y materiales coloniales hallados en superficie, sin arquitectura asociada (Angiorama 2010; Angiorama y Becerra 2010).

El análisis de las fuentes documentales ha mostrado que esta porción de la puna ha sido de interés para los españoles desde momentos coloniales tempranos (Pérez Pieroni y Becerra 2010), por lo que resulta relevante el estudio de las evidencias materiales de los sitios registrados a fin de relacionar las perspectivas arqueológicas e histórica en el conocimiento de estos momentos de la historia de las poblaciones puneñas.

En este trabajo presentamos los resultados de los primeros estudios realizados sobre material cerámico hallado mediante excavaciones sistemáticas en tres contextos coloniales del Sur de Pozuelos: dos recintos domésticos y un basurero. Los estudios fueron abordados desde una perspectiva tecnológica, efectuando distintas observaciones macroscópicas y submacroscópicas, con el objetivo de caracterizar la secuencia de manufactura cerámica y comparar estos resultados con los obtenidos en los conjuntos cerámicos de época prehispánica hallados en el área, a fin de abordar las continuidades y discontinuidades que se produjeron en este aspecto de la tecnología de los grupos de esta porción de la puna.

LOS ESTUDIOS CERÁMICOS EN LA PUNA DE JUJUY

En el Noroeste Argentino los estudios sobre tecnología cerámica han cobrado una gran relevancia en las últimas décadas para materiales prehispánicos. A través de los mismos se han abordado distintas problemáticas, como por ejemplo la procedencia de bienes, la interacción regional e interregional, la caracterización de los modos de hacer y la identidad étnica (Balesta y Williams 2007). En nuestra área de estudio, los materiales cerámicos de momentos prehispánicos tardíos (ca. 1000-1535 d.C.) han sido analizados desde sus características estilísticas, para asignarlos a tipos cerámicos definidos en otras áreas de la Puna Jujeña y en la Quebrada de Humahuaca, y ubicarlos cronológicamente en las secuencias regionales (Ottonello y Krapovickas 1973; Krapovickas 1975, 1984). Algunos de estos trabajos han considerado atributos tecnológicos de las pastas en su caracterización, como Krapovickas (1975), Krapovickas et al. (1989) y Cremonte et al. (2007) para la cerámica estilo Yavi, y Solá (2007) en el área de Susques.

Estos abordajes se restringen únicamente a la cerámica prehispánica, no habiendo hasta la fecha trabajos publicados sobre cerámica colonial en nuestra zona. Lo que sabemos sobre la cerámica prehispánica es lo elaborado por autores como Krapovickas (1984) y Ottonello (1973), que caracterizaron la cerámica de la cultura Casabindo (o Agua Caliente), considerando sus formas diagnósticas (vasos chatos, formas subglobulares) y decoración. Albeck (2001) denomina a éstos materiales estilo Casabindo y amplía su caracterización. Los mismos han sido relacionados con los grupos que se conocen en las fuentes etnohistóricas como Casabindo y Cochinoca (Krapovichas 1984), los que fueron encomendados tempranamente tras el arribo de los españoles (Sica y Ulloa 2007).

De manera semejante, la alfarería Yavi se definió a partir de los hallazgos efectuados en el sitio Yavi Chico y de materiales similares de áreas vecinas, teniendo en cuenta los atributos decorativos y rasgos conspicuos de las pastas, definiéndose varios tipos diferentes (Krapovickas 1975; Krapovickas et al. 1989). Posteriormente, Ávila (2008, 2009) analizó aspectos morfológicos y estilísticos de piezas de colección de este estilo, distinguiendo distintas modalidades para la puna y Quebrada de Humahuaca, como así también para dos momentos cronológicos distintos. Krapovickas (1984) vinculó al grupo etnográfico Chicha con estos materiales cerámicos, cuyo uso habría perdurado después del contacto hispano indígena.

En el marco de nuestras propias investigaciones, hemos realizado estudios sobre materiales cerámicos fragmentados recuperados en excavaciones realizadas en cuatro recintos de la localidad arqueológica de Río Herrana, en el sur de Pozuelos, datados en momentos prehispánicos tardíos, a fin de efectuar una primera aproximación a las secuencias de producción de los conjuntos cerámicos, a través del análisis de sus atributos tecnológicos (Pérez Pieroni 2009, 2012). Los resultados nos permiten ahora realizar comparaciones con los materiales coloniales, a fin de intentar detectar continuidades y discontinuidades en la manufactura.

LOS CONTEXTOS DE HALLAZGO DE LA CERÁMICA ESTUDIADA

La cerámica analizada en este trabajo proviene de la excavación de dos recintos domésticos completos (Estructura 1 del sitio Río Herrana 10 y Estructura 1 del sitio Chajarahuayco 25) y de un sondeo efectuado en un basurero del sitio Pan de Azúcar 22.

La Estructura 1 de Río Herrana 10 (RH 10-1) es un recinto de planta rectangular construido durante época prehispánica tardía pero remodelado durante época colonial, luego de un período de abandono. La cerámica estudiada aquí es la hallada en el nivel de ocupación más moderno. Las remodelaciones de la estructura original consistieron en el tapiado del vano y la abertura de uno nuevo orientado en otra dirección, y la ampliación del tamaño de la estructura mediante el desmantelado de uno de los muros y su reemplazo por otro, luego de la prolongación de dos de las paredes restantes. El recinto de época colonial era de planta rectangular, de 4,5 x 3 m, con muros de unos 50 cm de ancho construidos con lajas dispuestas en posición horizontal, con el empleo de argamasa. Su planta puede observarse en la Figura 2. En algunos sectores, las paredes se conservaron hasta unos 80 cm altura con respecto al piso de ocupación de época colonial.

Figura 2. Plantas de Chajarahuayco 25 (Estructura 1) y de Río Herrana 10 (Estructura 1)
Figura 2. Plantas de Chajarahuayco 25 (Estructura 1) y de Río Herrana 10 (Estructura 1)

El recinto presentaba un vano orientado hacia el este. Junto a él se halló un sector del piso con signos de termoalteración, con ceniza y carbón dispersos en un área de unos 80 cm de diámetro. En ese rincón se encontró casi todo el material arqueológico del nivel de ocupación colonial, consistente en fragmentos cerámicos y fragmentos de huesos de fauna. A diferencia del nivel de ocupación prehispánico, no se halló en el colonial un fogón formatizado. Del sector del piso termoalterado, del lugar en el que la concentración de carbón era mayor, se tomó una muestra para la realización de un fechado por C14. El resultado se muestra en la Tabla 1. El área relativa bajo la curva de calibración indica que existe una probabilidad de 0,70 de que el fechado corresponda al lapso comprendido entre 1649 y 1812 AD.

Tabla 1. Fechado C14 de RH 10-1. Calibration data set: shcal04.14c (McCormac et al. 2004)
Tabla 1. Fechado C14 de RH 10-1. Calibration data set: shcal04.14c (McCormac et al. 2004)

La Estructura 1 de Río Herrana 10 se encuentra emplazada en la ladera de una terraza, en un sector con andenes y canchones de cultivo, recintos de plantas y técnicas constructivas variadas, refugios construidos bajo aleros, acumulaciones de desprendimientos rocosos y arte rupestre sobre bloques. Los recintos del sitio fechados hasta ahora, sumados a las características constructivas de las estructuras mencionadas y al arte rupestre registrado, nos permiten suponer que se trata de construcciones que datan de época prehispánica (Angiorama 2012), es decir contemporáneas a la primera ocupación de la Estructura 1. No sabemos si algunas de ellas se hallaban en uso también durante época colonial, cuando fue nuevamente ocupada la Estructura 1.

La Estructura 1 de Chajarahuayco 25 (CH 25-1) es un recinto de planta cuadrangular, de unos 3 m de lado, con muros de unos 40 cm de ancho construidos con rocas de formas subesféricas, sin el empleo de argamasa. En algunos sectores, las paredes se han conservado hasta una altura de unos 50 cm con respecto al piso de ocupación. En la Figura 2 se puede observar la planta del recinto. El mismo presentaba un vano orientado hacia el sudeste, junto al que se halló un fogón en cubeta de uso reiterado, rodeado por un amplio sector del piso con signos de termoalteración. En los alrededores de la estructura de combustión se encontró casi todo el material arqueológico que se conservó sobre el piso de ocupación (fragmentos cerámicos y fragmentos de huesos de fauna). Del fogón se tomó una muestra para la realización de un fechado por C14. El resultado fue moderno. Sin embargo, por varios motivos consideramos como muy probable que la estructura en cuestión haya sido habitada hace más de doscientos años (ver Angiorama 2012). La Estructura 1 presenta las mismas características arquitectónicas y estado de conservación que un recinto localizado junto ella, fechado en el siglo XV de nuestra era. En las rocas que conforman los muros de ambas estructuras se observa la presencia de los mismos tipos de líquenes y en las mismas concentraciones, un elemento que, combinado con los veintidós fechados radiocarbónicos que hemos efectuado para nuestra área de estudio, nos ha resultado de enorme utilidad para la datación relativa de diversos tipos de estructuras (ver también Albeck 1995-96). Sin embargo, no suponemos una ocupación prehispánica de la Estructura 1 por las características de la cerámica hallada en él (ver más adelante). A su vez, tanto las características arquitectónicas como las de los líquenes presentes en ambos recintos, difieren absolutamente de los de una estructura habitacional localizada a unos pocos metros de las mencionadas, de una antigüedad de unos ciento cincuenta años de acuerdo a las referencias de antiguos habitantes del lugar. Además, junto a un curso de agua que discurre a escasos metros de la Estructura 1, se encuentran los restos de un horno metalúrgico de tecnología europea de más de trescientos años de antigüedad (ver Angiorama y Becerra 2010), lo que confirma la re-ocupación del lugar durante época colonial.

La Estructura 1 de Chajarahuayco 25 se encuentra emplazada en la intersección de dos quebradas angostas recorridas por dos cursos de agua permanentes, junto a otras tres estructuras similares, una de las cuales también fue excavada completamente. Se trataba de otro recinto doméstico, el cual fue fechado en época prehispánica tardía (Angiorama 2012). Estas cuatro estructuras se encuentran junto a un complejo de andenes de cultivo que cubren una superficie de media hectárea, irrigados mediante al menos un canal que capta el agua de uno de los cursos de agua mencionados. Nuestros estudios nos indican que las estructuras de cultivo datan de época prehispánica pero fueron reutilizadas durante época colonial (Angiorama 2012). En el sitio se halló también el horno de fundición metalúrgica de época colonial ya mencionado (Angiorama y Becerra 2010).

El Basurero del sitio Pan de Azúcar 22 (PA 22) consiste en una acumulación de material arqueológico que configura una pequeña lomada parcialmente erosionada por un curso de agua temporario. Se realizó un sondeo de 50 cm de lado, el cual permitió observar que el estrato que contiene los materiales arqueológicos presenta una potencia de unos 30 cm, sin niveles estratigráficos diferenciables. La limpieza de parte del perfil originado por el curso de agua nos permitió constatar lo observado en el sondeo y estimar que el basurero se extiende por un área de al menos unos catorce metros de diámetro.

La excavación nos permitió recuperar fragmentos cerámicos, huesos de fauna, material lítico tallado, escoria metalúrgica y carbón. Se efectuó un fechado por C14 a partir de una muestra de carbón tomada del techo del nivel con material arqueológico. El resultado se muestra en la Tabla 2. El área relativa bajo la curva de calibración indica que existe una probabilidad de 0,82 de que el fechado corresponda al lapso comprendido entre 1640 y 1810 AD.

El Basurero de Pan de Azúcar 22 no se encuentra asociado espacialmente a alguna estructura en particular, pero se emplaza en un sector del cerro Pan de Azúcar en el que abundan las evidencias de ocupación prehispánica y, sobre todo, colonial.

Tabla 2. Fechado C14 de PA 22. Calibration data set: shcal04.14c (McCormac et al. 2004)
Tabla 2. Fechado C14 de PA 22. Calibration data set: shcal04.14c (McCormac et al. 2004)

METODOLOGÍA

Entendiendo a la manufactura cerámica como parte de la tecnología de una sociedad, que involucra tanto los procesos materiales como los aspectos simbólicos a través de los cuales se percibe y se responde al mundo (Lemmonier 1992), centramos el análisis cerámico en ciertos atributos que nos permiten relacionar a los materiales con los procesos tecnológicos involucrados en la cadena operativa. Esta chaîne opératoire es definida por Lemmonier (1986) como una serie de operaciones que lleva del material primario en estado natural a un estado fabricado, y provee herramientas para identificar elementos importantes de la tecnología alfarera que permiten aproximarnos al comportamiento de los alfareros en el pasado (Rye 1981; Sanhueza 2000; Cremonte 2001).

En primer lugar, se desplegaron todos los fragmentos correspondientes a cada una de las estructuras y se procedió a remontar los materiales hasta donde fuera posible, con el objetivo de tratar de identificar las piezas originales (Zagorodny 1996). Además, se agruparon los fragmentos que no remontaban, pero que a nivel macroscópico (a ojo desnudo y con lupa de mano) presentaban similitudes marcadas en las pastas y sus inclusiones, acabados de superficie, espesores y en atributos morfológicos (como forma y dirección en fragmentos de bordes, forma e inserciones en fragmentos de asas, etc.). Se consideró que estos fragmentos semejantes podían pertenecer a la misma pieza y los conjuntos resultantes del remontaje y de estas similitudes fueron denominados Grupos de fragmentos. Cada uno representa una pieza hipotética, que se sostuvieron o se reformularon con las observaciones subsiguientes.1

A continuación, se registraron los atributos de los Grupos de fragmentos, como así también de los fragmentos que no pudieron ser agrupados, y de sus pastas, tanto macroscópicamente como con ayuda de una lupa binocular. Para el registro de atributos macroscópicos se diseñaron 3 planillas, la primera en la que se consignan aquellos atributos generales del Grupo de fragmentos; la segunda abarca las características morfológicas de cada fragmento del grupo, tales como las de los bordes, asas y bases; y la tercera se diseñó para los fragmentos no agrupados, que fueron registrados individualmente. Esta planilla incluye los mismos atributos que en las planillas anteriores, siendo comparables todos los registros.

La metodología planteada es relevante porque permite una observación más cuidadosa de atributos tecnológicos y de la variabilidad en acabados de superficie, pastas, etc., dentro de una misma pieza. Asimismo admite el control de tipos establecidos previamente (Ottonello 1973; Krapovickas 1975; entre otros), en base a fragmentos principalmente, tomando a cada uno como unidad de análisis. Por otro lado, permite realizar apreciaciones morfológicas más detalladas que a partir del fragmento individual. Este procedimiento también admite estimar el número mínimo de piezas cerámicas que ingresó al sitio. Por otro lado, los Grupos de fragmentos permiten que se tomen muestras de distintas porciones de la pieza para realizar observaciones submacroscópicas, y de esta manera, abordar atributos constructivos de las piezas como las características de las inclusiones, su clase, forma, tamaño y densidad (Zagorodny 1996).

Los atributos contemplados en la etapa macroscópica incluyen la técnica de modelado, si podía determinarse a partir de los patrones de fractura, de variaciones de espesor de las paredes, de la orientación de las inclusiones en paredes y fracturas (ver Rye 1981); la morfología, siguiendo el sistema clasificatorio de Balfet et al. (1992); la presencia marcas de herramientas en las superficies (Rye 1981); el acabado de la superficie externa e interna; las técnicas de decoración; los motivos de decoración y el color de la superficie externa e interna (en notación de la Munsell Chart of Soil Colours). También se consideraron los atributos morfológicos de la porción de la pieza representada por el fragmento: las formas y orientación de los bordes, las formas de bases y los tipos de uniones al cuerpo, la morfología de las asas y el tipo de inserción.

Los atributos se seleccionaron porque los autores citados los vinculan a la secuencia de producción cerámica, aunque ninguno de manera lineal o directa. Así, la técnica de modelado, las marcas de herramientas, la morfología, el acabado de las superficies, el espesor de las paredes y las técnicas de decoración y los motivos empleados se relacionan al modelado de la pieza y su acabado (Rye 1981, Rice 1987). El color de las superficies, junto con el de las pastas y la presencia y ausencia de núcleo, observadas en lupa binocular, se vinculan con la cocción, aunque éstos atributos pueden ser modificados por procesos subsiguientes, como la exposición al fuego, procesos post-depositacionales, etc. (Rice 1987, Orton et al. 1997).

Para la etapa de observación con lupa binocular, a fin de realizar una primera clasificación de las pastas, se seleccionó el 90% de los fragmentos analizados en la etapa macroscópica, de acuerdo a criterios cualitativos. Para cada Grupo de fragmentos determinado en la etapa anterior se seleccionaron, en primer lugar, los fragmentos que no remontaban a fin de conocer sus pastas y confirmar o modificar éstos agrupamientos. También se seleccionaron aquellos que representaban diversas porciones morfológicas de la vasija (tales como bases, bordes, cuerpo), para abarcar las posibles variaciones entre áreas (Zagorodny 1996). Finalmente, a fin de comparar y tener una visión más amplia del comportamiento de las pastas a nivel intrasitio se incluyeron todos los fragmentos no agrupados.

Se realizaron observaciones sobre fracturas frescas, con ayuda de una lupa binocular Wesco de 6,5x a 45x de aumento, consignadas en una planilla diseñada para tal fin, en base a los criterios propuestos por Zagorodny (1996), Rye (1981) y Orton et al. (1997): aspecto, textura, resistencia y regularidad de las fracturas; color de la pasta (en notación Munsell) y presencia o ausencia de núcleo; densidad, orientación, selección y redondez de las inclusiones (de acuerdo a los gráficos publicados en Orton et al. [1997] y a los gráficos sedimentológicos de la Primera Reunión Argentina de Sedimentología [1986]) e identificación mineralógica de las inclusiones. Las identificaciones de los minerales y fragmentos de rocas se realizaron hasta el nivel que permitió el uso de esta técnica submacroscópica, que en muchos casos es general (ígnea, sedimentaria, y otras categorías generales). Se tuvieron en cuenta las propiedades físicas de minerales y rocas, como el color, dureza (si se puede rayar o no con una aguja bajo la lupa), brillo, entre otras (Klein y Hurlbut 1998).

LOS RESULTADOS DE NUESTROS ESTUDIOS

En la Estructura 1 de Río Herrana 10 se recuperaron en total 17 fragmentos correspondientes al nivel de ocupación colonial y 33 fragmentos en superficie.2 De ellos se agruparon 7 fragmentos en dos Grupos de fragmentos, de 4 y 3 fragmentos respectivamente, que no remontaban entre sí. En la Estructura 1 de Chajarahuayco 25 se recuperaron 34 fragmentos mediante excavación y 15 mediante recolección superficial.3 Se agruparon 29 fragmentos en cuatro Grupos de fragmentos: uno de 29, con 11 fragmentos que remontan; otro de 5, con 4 fragmentos que remontan, otro integrado por un único fragmento y el último por dos fragmentos que remontan entre sí. En el basurero de Pan de Azúcar 22 se obtuvieron 163 fragmentos cerámicos en excavación y 19 mediante recolección superficial. No fueron agrupados y fueron descartados aquellos fragmentos de tamaño menor a 1,5 x 1,5 cm, analizándose en total 124 fragmentos de excavación y 22 de recolección superficial. Si bien la cantidad de fragmentos analizados es reducida, debe considerarse que proceden de dos niveles de ocupación excavados por completo y de un sondeo en un basurero.

Con la lupa binocular, se analizaron 214 fragmentos, 41 de CH 25-1, 34 de RH 10-1 y 139 fragmentos de PA 22. En base principalmente al tipo de inclusiones presentes, pero también tomando en cuenta su densidad, selección y redondez, y otros atributos como la textura y aspecto de las fracturas, se separó la muestra analizada en diez grupos de pastas (diferentes de los Grupos de fragmentos anteriores). Éstos son de carácter preliminar, teniendo en cuenta las limitaciones de la lupa binocular, y requieren ser profundizados con análisis microscópicos. A continuación describimos brevemente los grupos de pastas.

Grupo de pastas 1. Este grupo está integrado por 10 fragmentos (4,7% del total), cuya procedencia se puede ver en la Tabla 3. Su aspecto es no compacto y su textura, laminar. Las inclusiones son densas a muy densas (20 a 30%), con orientación regular parcial (de las micas) a irregular y selección pobre a equilibrada. Además, son angulosas a subangulosas y se caracterizan principalmente por la presencia de mica dorada muy abundante. El cuarzo traslúcido también es importante y puede haber cuarzo-feldespato4, feldespatos alterados y fragmentos de rocas sedimentarias rojas, marrones y grises en menor proporción. Los fragmentos incluidos en este grupo de pastas son mayormente alisados, sin decoración (fragmentos sin agrupar) o con impronta textil en la superficie externa (Grupo de fragmentos 6 de RH 10-1), procedentes de formas indeterminadas o cerradas.

Grupo de pastas 2. Está integrado por 22 fragmentos (10,3% del total) (ver Tabla 3). Son de textura porosa, con inclusiones densas a muy densas (20 a 30%), con orientación irregular a regular parcial (de las micas) y selección pobre a equilibrada. Las inclusiones son predominantemente angulosas o subangulosas y a veces subredondeadas, y consisten en mica dorada abundante, que es lo que caracteriza al grupo, pero no tan abundante como en las pastas del grupo 1, ni con su textura laminar. Igualmente, se presentan cuarzos traslúcidos, feldespatos alterados y fragmentos de rocas sedimentarias rojas, marrones y grises. Estas pastas se presentan en fragmentos que no pudieron incluirse en Grupos de fragmentos, correspondientes a piezas abiertas, cerradas o de morfología indeterminada, de superficies alisadas o pintadas con pintura monocroma roja (10R 4/4, 4/6), pulidas y/o engobadas, no asignables a algún estilo en particular.

Grupo de pastas 3. Incluye siete fragmentos (3,3% del total) (Tabla 3). Su aspecto es compacto y la textura porosa. Las inclusiones son densas (20%), con orientación irregular y selección de equilibrada a pobre. Asimismo, son subangulares a subredondeadas. Las más características son unas inclusiones blancas a rosadas claras, que son fragmentos de rocas sedimentarias muy finas. También se encuentra cuarzo traslúcido, fragmentos de rocas sedimentarias rojas y marrones y biotita. Estos fragmentos fueron clasificados como alfarería muy semejante a lo descrito como estilo Yavi (Krapovickas 1975; Krapovickas et al. 1989). Cremonte y colaboradores (2007) identificaron petrográficamente estas inclusiones blancas, para materiales de otras áreas, como pelitas alteradas a muscovita-sericita-cuarzo de la Formación Acoite. La mayoría de los fragmentos presentan sus superficies engobadas en rojo (10R 5/6) y pulidas o pintadas y no pudieron ser agrupados en Grupos de fragmentos.

Grupo de pastas 4. Hay 35 fragmentos (16,4% del total) clasificados dentro de este grupo (Tabla 3). Son fragmentos de textura porosa, con inclusiones densas, de orientación irregular mayormente. Su selección es pobre a equilibrada y son de subangulares a subredondeadas (los cuarzos traslúcidos presentan mayor grado de redondez). El cuarzo traslúcido es muy abundante, que es lo que caracteriza al grupo. También están presentes las micas, fragmentos de rocas sedimentarias rojas, marrones y grises, y en menor medida cuarzo-feldespato y feldespatos alterados. Estas pastas se presentan en formas cerradas, abiertas e indeterminadas, con superficies alisadas (Grupo de fragmentos 1 de CH 25-1 y otros fragmentos no agrupados). Hay algunos pocos fragmentos pintados, uno con una franja negra (N 4/) sobre el fondo de la pasta de PA 22, no asignables a estilos concretos.

Tabla 3. Cantidad y porcentaje de fragmentos por grupo de pasta para cada sitio
Tabla 3. Cantidad y porcentaje de fragmentos por grupo de pasta para cada sitio

Grupo de pastas 5. Este grupo de pasta está presente sólo en cinco fragmentos (2,3% del total). Su aspecto es compacto y la textura es porosa. Las inclusiones son poco densas (5 a 10%), que es la característica por lo que se separaron estos fragmentos en un grupo, con orientación irregular y selección buena a equilibrada. Además son angulosas a subangulosas e incluyen cuarzo traslúcido y fragmentos de rocas sedimentarias rojas y grises. Los fragmentos con estas pastas proceden de formas indeterminadas con superficies pulidas y engobadas en marrón (5YR 4/3) y en un fragmento de una forma abierta con ambas superficies esmaltadas de PA 22. Todos son fragmentos que no se incluyeron en Grupos de fragmentos.

Grupo de pastas 6. Es el grupo más abundante y está conformado por 102 fragmentos (47,7%) (ver Tabla 3). Su textura es porosa y las inclusiones son densas (20%) a muy densas (30%), angulosas a subredondeadas, con orientación irregular a regular parcial. El grupo se caracteriza por la presencia de cuarzo traslúcido, fragmentos de rocas sedimentarias rojas, marrones y grises y mica, pero sin que ningún componente predomine sobre los otros. Estas pastas se presentan en muy diversas piezas, tanto en formas abiertas como cerradas, predominantemente alisadas sin pintar (Grupos de fragmentos 3 y 4 de CH 251, Grupo 7 de RH 10-1, y fragmentos sin agrupar).

Grupo de pastas 7. Hay cinco fragmentos (2,3%) correspondientes a este grupo (Tabla 3). Su textura es porosa, con cavidades pequeñas. Las inclusiones son densas (20%), con orientación irregular, y selección predominantemente pobre. Son subangulosas a redondeadas (los cuarzos), e incluyen cuarzo traslúcido, cuarzo feldespato y sedimentarias rojas, grises y marrones. Se separaron en un grupo por la total ausencia de micas, que se encuentran presentes en los grupos anteriores, aunque la litología en general es similar a la del grupo 6. Los fragmentos corresponden a formas abiertas o indeterminadas, con sus superficies alisadas y en CH 25-1 a fragmentos engobados en rojo (10R 4/4) y pulidos. Todos son fragmentos que no pudieron ser incluidos en Grupos de fragmentos.

Grupo de pastas 8. Este grupo de pasta consta sólo de cuatro fragmentos (1,9%). Su textura es laminar a porosa. Las inclusiones son densas (20%), con orientación regular parcial de las micas, y selección pobre. Son angulosas mayormente, e incluyen muscovita muy abundante, en cristales de gran tamaño, cuarzo traslúcido y cuarzo blanco, y en menor medida, biotita. Todos los fragmentos corresponden a una misma pieza de CH 25-1 (Grupo de fragmentos 2), de morfología cerrada y superficies alisadas.

Grupo de pastas 9. Diecinueve fragmentos (8,9%) se clasificaron en este grupo, todos los cuales proceden de PA 22 (ver Tabla 3). Su textura es porosa y las inclusiones son poco densas (10%) a densas (20%), con orientación irregular, y selección equilibrada a buena. Son subangulosas a subredondeadas mayormente, y están compuestas por cuarzo traslúcido en mayor medida, cuarzos o feldespatos, biotita fina y feldespatos alterados. Faltan por completo las rocas sedimentarias que se hallan presentes en los demás grupos. Los fragmentos corresponden a piezas cerradas o indeterminadas, con superficies alisadas principalmente.

Grupo de pastas 10. Cuatro fragmentos (1,9%) fueron clasificados en este grupo, todos pertenecientes a PA 22 (Tabla 3). Su aspecto es compacto y la textura porosa. Las inclusiones son densas (20%), con orientación irregular, y selección equilibrada. Consisten en cuarzo traslúcido abundante, cuarzo color ámbar, feldespatos alterados, y en menor medida cuarzo o feldespatos, y litoclastos de origen posiblemente volcánico. No presenta rocas sedimentarias ni mica, lo que lo distingue de los grupos anteriores. Corresponden a formas indeterminadas, con superficies alisadas o pulidas.

Un único fragmento de PA 22, con el interior esmaltado, no corresponde a ninguno de los grupos de pastas arriba mencionado. Presenta una pasta muy compacta, sin cavidades visibles, y sin inclusiones visibles, salvo algunas pequeñas espículas de biotita. En la Figura 3 se pueden observar fotografías de las pastas 1, 3-8 y 10.

Figura 3. Fracturas frescas de los grupos de pastas 1, 3-8 y 10. Ref: 1: biotita, 2: cuarzo, 3: litoclastos sedimentarios, 4: feldespatos, 5: muscovita
Figura 3. Fracturas frescas de los grupos de pastas 1, 3-8 y 10. Ref: 1: biotita, 2: cuarzo, 3: litoclastos sedimentarios, 4: feldespatos, 5: muscovita

Como se puede notar de las descripciones, todas las inclusiones identificadas son de origen mineral, no presentándose de otros tipos. Entre las inclusiones de minerales individuales, el cuarzo, los feldespatos y las micas son frecuentes en distintas rocas ígneas como metamórficas, y para conocer su origen se necesitan identificaciones más precisas al microscopio petrográfico. Por otro lado, las fracturas frescas también exhibían gran cantidad de inclusiones de rocas sedimentarias, de colores variables (rojos, marrones, morados, blancos a rosados claros), todas de grano muy fino. Las rocas sedimentarias están muy representadas en el área, en distintas formaciones (por ejemplo, Formación Pirgua, Formación Moreta, Formación Acoite) (Coira 1979).

Para el modelado de las piezas cerámicas de Río Herrana, se pudo identificar la superposición de rollos de arcilla. La unión de rollos se observó en cuatro Grupos de fragmentos y en 17 fragmentos no agrupados (ver Tabla 4). Se observaron variaciones de espesor verticales en las paredes y una distribución irregular de las inclusiones en la mayoría de las fracturas frescas y, en algunos casos, inclusiones con orientación horizontal regular parcial en las superficies, que pueden vincularse a esta técnica de modelado (Rye 1981). En otros cinco fragmentos no agrupados se pudo observar el modelado mediante el uso de torno, a partir de las estrías características y variaciones del espesor en las paredes (Rye 1981). Todos estos fragmentos proceden de PA 22. No se hallaron fragmentos con evidencias de modelado por torno en otros sitios.

Tabla 4. Cantidades de fragmentos y porcentajes para distintos atributos considerados en el análisis
Tabla 4. Cantidades de fragmentos y porcentajes para distintos atributos considerados en el análisis

En cuanto a las morfologías representadas por los fragmentos, teniendo en cuenta tanto a grupos de fragmentos como a fragmentos de bordes y de puntos de inflexión, se pudieron determinar formas cerradas en 15 casos, de las cuales una es una vasija de perfil continuo (de CH 25-1, recolección superficial), 3 son de perfil continuo, pero la forma particular es indeterminada, y para las restantes no se pudieron inferir mayores detalles. Otras ocho formas son abiertas, una de ellas un cuenco (de CH 25-1), dos escudillas (una de PA 22, una de segunda ocupación de RH 10-1), y todas las demás indeterminadas. En la Tabla 4 se puede observar la cantidad de piezas abiertas y cerradas identificadas para cada ocupación, mientras que en la figura 4 se pueden observar las morfologías reconstruidas para cada sitio.

Figura 4. Reconstrucciones morfológicas de piezas de CH 25-1, PA 22-1 y RH 10-1, segunda ocupación.

Hay que destacar la predominancia de las formas cerradas sobre las abiertas en PA 22 y CH 25-1, siendo más marcada en el primero, mientras que en la segunda ocupación de RH 10-1 las formas abiertas y cerradas reconstruidas tienen la misma proporción.

Otros aspectos morfológicos analizados son los de bordes, asas y bases. En total, la muestra tiene 23 fragmentos de bordes, 14 de asas y 13 de bases, cuya procedencia y morfología pueden verse en la Tabla 4. Las asas presentaban inserciones tanto adheridas como remachadas y en un caso labioadherida, para un fragmento procedente de recolección superficial de PA 22. La amplia mayoría de las bases son planocóncavas (69%), con uniones directa o angular. El resto de las morfologías sólo tienen un fragmento.

En cuanto a los acabados de superficie, se puede observar cómo se distribuyen en la muestra total de fragmentos en la Tabla 4. Se puede observar el predominio del alisado de superficies (69,3%), oscilando entre el 40 y el 94%

CONTINUIDADES Y DISCONTINUIDADES

Más allá de la cerámica presentada en este trabajo, hemos completado un estudio similar acerca de los materiales cerámicos recuperados en cuatro recintos domésticos prehispánicos excavados completos de la localidad arqueológica de Río Herrana. Uno de ellos es la ocupación inicial de la Estructura 1 de RH 10 (Pérez Pieroni 2009, 2012). Aquel estudio previo nos permite ahora efectuar comparaciones para observar continuidades y discontinuidades en las características de la cerámica del sur de Pozuelos, luego del impacto de la conquista española.

En RH 10-1, el material de la ocupación colonial es menos abundante y diverso que el de la datada en tiempos prehispánicos tardíos. Por otro lado, en esta última no se encontraron pastas del grupo 7 y están presentes las del 6 y del 1. A pesar de las diferencias entre los materiales de ambas ocupaciones, la cerámica de esta segunda ocupación es comparable a la descrita para época prehispánica tardía en otras áreas de la puna (Pérez Pieroni 2012).

En CH 25-1, los materiales son igualmente comparables a los prehispánicos, exceptuando la vasija con el grupo de pasta 8, que no se ha hallado en los materiales cerámicos analizados en RH 10-1 y otros sitios tardíos del sur de Pozuelos (Pérez Pieroni 2012). En PA 22, por otro lado, hay elementos en la cerámica que no aparecen en otros sitios prehispánicos de nuestra área, tales como los grupos de pasta 9 y 10 y el esmaltado en algunos fragmentos (sólo 3).

En el modelado de las piezas es de destacar el hecho de que predomine el empleo de rollos de arcilla, en los casos donde se pudo identificar la técnica empleada. Para los sitios prehispánicos de Río Herrana analizados previamente (Pérez Pieroni 2012) también se detectó el empleo de esta técnica en aquellas piezas que presentaban evidencias de modelado. Esta técnica de modelado ha persistido en la producción doméstica de cerámica hasta la actualidad (Boman 1908; García 1988; Rodríguez 2002; Menacho 2007). PA 22 se diferencia de los demás, ya que en este sitio se han detectado cinco fragmentos con evidencias de modelado por torneado.

Asimismo, en RH 10-1 tenemos piezas abiertas con el interior reducido y pulido (comparables a los pucos interior negro pulido). En cambio, en CH 25-1 hay un fragmento correspondiente a una pieza abierta con el interior negro, pero en los distintos sitios, siendo este último porcentaje tan alto de la ocupación de CH 25-1, el contexto con menor diversidad de acabados de superficie. Cabe destacar que en la segunda ocupación de RH 10-1 son importantes los fragmentos procedentes de piezas con el interior pulido, que se encuentran en baja proporción o ausentes en los otros sitios y que son muy abundantes entre los materiales prehispánicos de otros sitios de Río Herrana (Pérez Pieroni 2012), mientras que faltan por completo los fragmentos pintados. Un grupo de fragmentos de este contexto presenta improntas textiles, acabado que no se encuentra en los otros sitios aquí analizados, pero si en contextos prehispánicos (Pérez Pieroni 2012). En el Sondeo 1 de PA 22, están presentes acabados de superficie que no lo estaban en los sitios anteriores, como fragmentos con la superficie externa pulida (sin engobe) y fragmentos con esmalte o vitrificado en alguna o ambas superficies, aunque en muy pequeña proporción (2%). En la Figura 5 se pueden ver algunos fragmentos decorados sin pulir, mientras que en PA 22 están ausentes este tipo de piezas. Las mismas han sido registradas en otros sitios prehispánicos tardíos de Río Herrana (Pérez Pieroni 2012).

Figura 5. Fragmentos decorados. En la imagen de la derecha se observan cuatro fragmentos de PA 22, dos con decoración en negro sobre rojo (derecha), uno vitrificado (arriba izquierda) y otro con engobe rojo (izquierda abajo). En la imagen izquierda se observan fragmentos con improntas textiles de RH 10-1
Figura 5. Fragmentos decorados. En la imagen de la derecha se observan cuatro fragmentos de PA 22, dos con decoración en negro sobre rojo (derecha), uno vitrificado (arriba izquierda) y otro con engobe rojo (izquierda abajo). En la imagen izquierda se observan fragmentos con improntas textiles de RH 10-1

La morfología de los bordes en tiempos prehispánicos es más diversa que la detectada en los sitios aquí analizados y no predominan tan ampliamente los bordes redondeados y evertidos, sino que éstos, junto con los planos y evertidos y los engrosados y evertidos tienen una proporción casi igual. Sin embargo, todas las clases de bordes aquí identificadas están presentes en las ocupaciones prehispánicas (Pérez Pieroni 2012). Por otro lado, entre las piezas cerradas de las ocupaciones tardías no están presentes aquellas con la abertura tan restringida como las detectadas en PA 22 (Figura 5), y en esas ocupaciones predominan las morfologías abiertas (Pérez Pieroni 2012), al contrario que lo que se expone aquí para estos contextos coloniales.

En cuanto a las asas, todas las morfologías aquí descritas han sido registradas en sitios prehispánicos tardíos, exceptuando aquella labio-adherida de PA 22. Con respecto a las bases, las ocupaciones tardías también exhiben un predominio claro de las de morfología plano cóncava y las que tienen una unión con el cuerpo directa (Pérez Pieroni 2012).

Los acabados de superficie presentes en estos sitios coloniales sí muestran diferencias con los identificados para época prehispánica tardía. Aunque para ambos momentos predominan los fragmentos alisados, en momentos coloniales el predominio es mucho mayor (69% contra 26 a 39% en sitios prehispánicos). Los fragmentos con el interior pulido se dan en una proporción mayor en tiempos prehispánicos (del 15 al 30%), como así también los fragmentos pintados y engobados, tanto monocromos como bicromos y polícromos, con motivos de franjas negras y círculos blancos (Pérez Pieroni 2012), decoración comparable a la cerámica de Casabindo (Albeck 2001). Por otro lado, en momentos coloniales aparecen las superficies vitrificadas, pero tan solo para PA 22 y en baja frecuencia (tres fragmentos, uno de superficie y dos del sondeo).

En lo referente a los grupos de pastas aquí identificados, muchos de ellos también se encuentran presentes en las ocupaciones prehispánicas de Río Herrana, como los grupos 1 a 7, predominando el grupo 6, como en los sitios aquí tratados, y en un porcentaje similar (47,7 y 44,1%) (Pérez Pieroni 2012). Sin embargo, en momentos coloniales aparecen nuevos grupos de pastas que no estaban presentes en los sitios tardíos. El grupo 8 sólo se encuentra presente en CH 25-1 para una única pieza cerámica, mientras que los grupos 9 y 10 sólo se encuentran en PA 22. La litología de estos dos últimos es semejante a la de los grupos de pasta 1 a 7, sólo que es menos diversa, sin las inclusiones sedimentarias que se encuentran presentes en todos los otros grupos. Estas comparaciones se profundizarán posteriormente con la realización de cortes delgados.

Con respecto a la cocción de las piezas representadas por los fragmentos, por medio de las observaciones del color de la pasta y la presencia o ausencia de núcleos, realizadas con lupa binocular sobre fracturas frescas, se observaron distintos tipos de cocción, que se detallan en la Tabla 4. De todas formas, hay que recordar que los mismos son en base a una pequeña porción de la pieza (la fractura), y que probablemente haya variaciones a nivel de recipiente completo. Se pueden notar variaciones entre las ocupaciones, como por ejemplo, los fragmentos cocidos en atmósfera oxidante completa predominan en la recolección de superficie de RH 10-1, pero son más escasos con respecto a los cocidos en atmósfera oxidante incompleta en los demás sitios y en la segunda ocupación de RH 10-1. Los fragmentos con el interior reducido se encuentran totalmente ausentes en PA 22, en CH 25-1 son muy pocos, pero en RH 10-1 son más abundantes.

MÁS ALLÁ DEL SUR DE POZUELOS

En cuanto a la relación de los materiales analizados con los de áreas vecinas, si bien hay poco publicado desde una perspectiva tecnológica, se pueden hacer algunas comparaciones. No hay estudios de pastas comparables al que presentamos en este trabajo para materiales de contextos coloniales de la puna. Sin embargo, es interesante señalar que las inclusiones aquí descritas son comparables a las empleadas etnográficamente en la producción cerámica doméstica actual. Por ejemplo, García (1988) da cuenta del uso de lutitas y arena como antiplástico por una alfarera de Azul Pampa. Fernández (1999) describe el uso de materias primas similares en la zona del río Lagunas.

Con respecto al grupo de pastas 8, presente solo en CH 25-1, y que se caracteriza por la abundancia de muscovita, es sugerente el hecho de que en el Pukará de Turi (Provincia El Loa, Chile), Varela Guarda (2002) haya identificado un estándar de pasta con abundante muscovita, fechado por TL en 1640 d.C., y que se diferencia de las pastas prehispánicas, al igual que en nuestro caso.

Fragmentos con impresiones de tejidos han sido registrados en otras zonas de la cuenca de Pozuelos y de la puna, tales como los montículos de Pozuelos (Alonso y Fernández 1996) y en la porción occidental de la laguna, en los trabajos de prospección realizados por Mamaní (1998). En Yavi Chico, Krapovickas (1975) también registra fragmentos con improntas textiles y de cestería, con inclusiones grandes de cuarzo (Pozuelos con cuarzo). Todos estos sitios corresponderían a momentos prehispánicos tardíos. En este sentido, es interesante señalar que Boman (1908), en su viaje por la Puna de Jujuy, observó como una alfarera de Susques amasaba la arcilla y modelaba cerámica sobre un poncho viejo, lo cual puede conducir a este tipo de improntas.

Los fragmentos comparables a los descritos para el estilo Yavi, en base a las características de las pastas, han sido identificados en todos los sitios, pero en recolección superficial en CH 25-1 (un único fragmento) y RH 10-1 (tres fragmentos). En PA 22 se hallaron tres fragmentos en la excavación. Estos presentan las superficies engobadas o pintadas de rojo y pintadas de gris claro a blanco en RH 10. Es de destacar que en los sitios prehispánicos de Río Herrana, fragmentos identificables como Yavi sólo han sido detectados en materiales procedentes de excavaciones en uno de los recintos analizados (Pérez Pieroni 2012).

El resto de los fragmentos decorados presentan engobe o pintura roja sobre toda la superficie, en ocasiones con franjas negras. Por las dimensiones reducidas de los fragmentos no se pudieron observar los motivos decorativos ni su ubicación en la topografía de la pieza. Sin embargo, la decoración monocroma roja, con pintura negra es muy común en todo el ámbito de la puna y la Quebrada de Humahuaca en momentos prehispánicos tardíos (Ottonello 1973; Krapovickas et al. 1979; Albeck y Ruiz 1997; Nielsen 1997, 2001).

CONSIDERACIONES FINALES

Los resultados obtenidos en el análisis de los materiales cerámicos de contextos coloniales nos permitieron reconocer una cierta diversidad de pastas. La mayoría de ellas son similares a las de momentos prehispánicos tardíos, pero luego del arribo de los europeos al Noroeste Argentino surgen nuevas variedades, siempre en baja proporción en nuestra área de estudio. Como lo hemos señalado, una de ellas es similar a un estándar de pasta colonial hallado del otro lado de los Andes, en el Pukara de Turi (Varela Guarda 2002). Es de destacar que las materias primas empleadas actualmente en la región para la confección de piezas cerámicas presentan grandes similitudes con las utilizadas en la antigüedad.

Asimismo, hemos visto como perdura la superposición de rollos de arcilla en la manufactura, aunque igualmente se introduce el uso del torno, también para una baja proporción de materiales. Estas técnicas se emplearon para manufacturar mayormente piezas cerradas, algunas con aberturas restringidas, pero también piezas abiertas.

Los acabados de superficie muestran continuidades con los de la cerámica hallada en recintos prehispánicos, en el empleo de pintura y engobe color rojo, en el empleo de motivos de franjas negras y de improntas textiles. Pero, del mismo modo, muestran discontinuidades, como la menor proporción de materiales decorados con respecto a época prehispánica tardía, la desaparición de motivos de círculos blancos, la disminución de recipientes abiertos con el interior negro pulido, entre otros. No obstante, esos materiales siguen siendo semejantes a los prehispánicos. Los que se distinguen claramente son los fragmentos con presencia de esmaltado o vitrificado, que sin embargo se dan en una frecuencia muy baja.

Por otro lado, hemos detectado variaciones entre los sitios coloniales aquí analizados, tanto en la presencia de grupos de pasta, como en aspectos morfológicos y decorativos, lo que puede estar vinculado por una parte a las actividades desarrolladas en cada sitio, como a posibles diferencias cronológicas entre los mismos. La presencia de fragmentos con vitrificado y de dos grupos de pastas diferentes en Pan de Azúcar merece destacarse, dado que de acuerdo a las fuentes etnohistóricas este fue un centro minero de relativa importancia desde momentos coloniales tempranos y contó con pobladores españoles ya en el siglo XVII (Angiorama y Becerra 2010; Pérez Pieroni y Becerra 2010). Quizás se trate de productos traídos desde otras áreas, pero se hace necesario profundizar las investigaciones mediante la ampliación de las excavaciones y el análisis de materiales.

Por lo demás, pudimos ver que la mayoría de los materiales aquí tratados se relacionan con los descritos para época prehispánica tardía de otras zonas de la Puna de Jujuy y de la Quebrada de Humahuaca. Esas semejanzas se dan sobre todo a nivel de acabados de superficie y decoración, como mencionamos arriba. Sin embargo, las características del material analizado (su estado muy fragmentario, la escasa presencia de decoración y las características morfología) no permiten realizar comparaciones más profundas con los materiales descritos para otras zonas de la puna. De todas formas, consideramos que en la medida en que se ahonde en atributos y clasificaciones relacionadas a otros aspectos de los materiales cerámicos, como son los tecnológicos, tendremos nuevos elementos para realizar comparaciones y conclusiones más profundas sobre la dinámica de las poblaciones locales en momentos posteriores a la conquista española. Esto es un primer aporte en ese sentido.

Hemos iniciado estudios como el presentado aquí con el objetivo de complementar desde la Arqueología la información generada a partir de las investigaciones etnohistóricas acerca de la ocupación de la Puna de Jujuy durante época colonial. Este trabajo constituye una primera aproximación al estudio de la cultura material asociada a los habitantes coloniales del sur de Pozuelos. La información generada servirá para discutir diversos aspectos relacionados con las características de la ocupación de nuestra área de estudio en tiempos de la Colonia, e identificar los cambios producidos a lo largo del tiempo en los modos de habitar la región. En este sentido, es interesante destacar el hecho de que en los tres contextos presentados en este trabajo, habitados aproximadamente desde 1640 (es decir poco más de cien años después del paso de Almagro y sus huestes por nuestra área de estudio), ciertos tipos cerámicos son hasta ahora los únicos materiales que nos permiten identificar estas ocupaciones como coloniales. Los demás elementos hallados en los contextos estudiados y las características de los recintos domésticos excavados (morfología, técnicas constructivas, etc.), no presentan diferencias sustanciales con los que hemos datado para época prehispánica tardía (Angiorama 2012). Pero, a su vez, son notables la pequeña proporción en la que se encuentran estos tipos cerámicos coloniales en los contextos estudiados, y la total ausencia de elementos europeos tales como los hallados en otros lugares contemporáneos del Noroeste Argentino (cuentas venecianas, herramientas de hierro, loza, vidrio, etc.). Esto nos muestra que, un siglo después del paso de los primeros europeos por el sur de Pozuelos, la cultura material de los habitantes coloniales de los contextos por nosotros estudiados no habría sufrido grandes cambios con respecto a época prehispánica. En este sentido, son más notables las continuidades que las discontinuidades observadas.

NOTAS

1. Otros autores proponen agrupaciones semejantes a los grupos de fragmentos, como las Familias de Fragmentos de Orton et al. (1997) como unidad de análisis.

2. Recolectados en el interior del recinto en cuestión o en sus inmediaciones, no en el sitio completo.

3. Recolectados en el interior del recinto en cuestión o en sus inmediaciones, no en el sitio completo.

4. No se pudo distinguir si son cuarzo o feldespato porque son inclusiones blanquecinas, que en base a las observaciones realizadas pueden pertenecer a cualquiera de los dos minerales. No se observaron propiedades diagnósticas, como el clivaje de los feldespatos o sus planos de macla.

AGRADECIMIENTOS

Esta investigación fue realizada en el marco de los proyectos PIP-CONICET Nº 6243 y PICT-FONCyT Nº 2557, y de una beca CONICET. Agradecemos especialmente a Marianela de Paul Camacho quien generosamente colaboró en la identificación de minerales y rocas en la lupa binocular, a Mariano Corbalán por su inestimable ayuda y a todos los que participaron en las tareas de campo.

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